Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2002/06/06 00:00

Modificación fatal

Un cambio de última hora en la forma de evaluar a los proponentes puso en aprietos la adquisición de medicamentos más grande del año del ISS.

La compra mas grande de medicinas que se proponía hacer el Instituto del Seguro Social (ISS) en este año ha tenido en las últimas semanas a los empresarios de la industria farmacéutica al borde de un ataque de nervios. El proceso de adquisición de 528 medicamentos por 65.000 millones de pesos que empezó en marzo está enredado. Por un error en la evaluación de los oferentes la mayoría se quedó por fuera y ahora el ISS busca solucionar el problema para evitar un desabastecimiento de medicinas para sus afiliados.

Todos los años el Seguro hace una gran adquisición pública para conseguir los medicamentos que necesitan sus pacientes bajo el Plan Obligatorio de Salud (POS). Tradicionalmente esto se ha hecho mediante una invitación pública, en la que participan prácticamente todos los laboratorios farmacéuticos y los principales distribuidores de medicinas.

Los participantes que cumplan unos requisitos jurídicos, técnicos y financieros quedan calificados como potenciales oferentes. Después el Seguro elige, medicamento por medicamento, a aquellos proveedores que ofrecen los precios más bajos. Estos compiten en lo que llaman una "bajasta", que no es otra cosa que una subasta al revés: se hacen varias rondas, en las que cada participante tiene un turno para ofrecer un precio progresivamente más bajo para el medicamento en cuestión.

Este sistema venía funcionado desde hace varios años. Pero en 2002 hubo un cambio. Un mes antes de iniciar la adquisición el Seguro modificó el manual financiero que utiliza para calificar a todos sus proveedores. Varios voceros de laboratorios farmacéuticos consultados por SEMANA dijeron que nunca fueron advertidos de que se había modificado el famoso manual.

Lo que hubo fue un cambio en la fórmula matemática que asigna puntos a cada proveedor de acuerdo con su situación financiera. El resultado fue que apenas 11 empresas quedaron calificadas para venderle al ISS, cuando tradicionalmente en esta compra anual las que clasificaban eran más de 50.

Este resultado fue el que produjo el revuelo en la industria farmacéutica. Primero, porque los 11 laboratorios y distribuidores escogidos sólo ofrecían 126 productos de los 528 que necesitaba comprar el ISS para cubrir las necesidades del POS. Segundo, porque dejaba por fuera a la mayoría de las 66 empresas que se presentaron a la invitación pública, algunas de larga y reconocida trayectoria, como Bayer, Bristol, Lafrancol, Abbot, Schering, GlaxoSmithKline y Novartis, entre otros.

Y por último, los principales laboratorios farmacéuticos quedaron sorprendidos cuando conocieron que la firma Distribuciones Clínicas Ltda. (Disclínicas) había obtenido el puntaje más alto posible ?100 puntos? en la evaluación financiera. Máxime cuando se supo que a esta empresa estaba vinculado Alvaro Velásquez Caballero, un importador de medicamentos con varios líos con la justicia. En efecto, según consta en la Cámara de Comercio, Velásquez Caballero figura como socio mayoritario de Disclínicas durante cuatro años y en 2001 cedió sus acciones a su hermana Elsy María.

Velásquez no es un desconocido para el ISS. Esta entidad se vio obligada en abril de 2001 a congelar la compra de 1.300 millones de pesos en medicamentos que le había vendido Velásquez Caballero a través de dos establecimientos comerciales de su propiedad: Farmasalud y Mundo Médico. A estas dos empresas el Invima les prohibió la distribución de algunos medicamentos hasta no definir los procesos penales que por corrupción de medicamentos, enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir y lavado de activos le adelanta la Fiscalía IV de la Unidad de Delitos contra Derechos de Autor. Hoy Mundo Médico y Disclínicas funcionan en la misma sede en Barranquilla y Alvaro Velásquez Caballero es funcionario de ambas empresas.

De otra parte, dos entidades oficiales ?el Invima y el Instituto Nacional Cancerológico? verificaron constancias de laboratorios internacionales de este año, según las cuales Disclínicas y Mundo Médico tenían negocios autorizados con ellos. Las dos multinacionales en cuestión, Eli Lilly Interamerica y Alpharma S.A., negaron la autenticidad de estas certificaciones. Alpharma le solicitó además al Cancerológico abstenerse de realizar cualquier negociación de medicamentos o productos de sus líneas hospitalarias con Disclínicas (ver facsímil).

Resultaba insólito que una empresa así, con semejantes antecedentes, quedara escogida entre el grupo de 11 que podían venderle al ISS sus productos. Por eso, cuando se enteraron del puntaje que habían obtenido en la calificación y de las que habían entrado y las que se habían quedado por fuera, los empresarios del sector farmacéutico pusieron el grito en el cielo. El 6 de mayo pasado 52 de los laboratorios oferentes ?incluidos cuatro de los que clasificaron? enviaron una carta al presidente del ISS, Guillermo Fino, y al vicepresidente de la EPS, Gilberto Reyes, con el argumento de que la selección no había sido objetiva porque se habían cometido varios errores metodológicos en la evaluación financiera. Solicitaron "una nueva evaluación con los ajustes correspondientes, a fin de garantizar que la selección de los proponentes sea objetiva".

Fino accedió a conversar con ellos y tuvo varias reuniones con la Cámara de la Industria Farmacéutica de la Andi, que los representó en el asunto. El lío era que como las calificaciones ya se habían hecho públicas al ISS le quedaba difícil echarse para atrás sin incurrir en el riesgo de ser demandado por los seleccionados. Así que decidió negociar con el grupo de los 11 seleccionados y adjudicarles los 68 productos que con mayor urgencia necesitaba el Seguro.

En la subasta se logró la compra de los medicamentos por debajo de los precios de 2001. En total, según el ISS, compraron remedios por 13.806 millones de pesos, logrando ahorros de casi 2.500 millones de pesos.

El único de los seleccionados al que no se le adjudicó un contrato fue precisamente al cuestionado Disclínicas. ¿La razón? Según le dijo Fino a SEMANA, éste fue el único que no quiso bajar sus precios en la negociación. El ISS tiene aún pendiente la adjudicación de contratos por otros 52.000 millones de pesos para completar su suministro de medicinas del POS hasta septiembre. En las reuniones entre Fino y la industria farmacéutica han acordado abrir un nuevo proceso de selección de participantes, en el cual se corrijan los mecanismos de calificación financiera y pueda quedar seleccionado un grupo mucho más amplio de proveedores. El jueves pasado se abrió esta nueva etapa con la cual el ISS espera dejar clausurado el espinoso asunto.

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