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| 12/20/2014 10:00:00 PM

“Todavía creemos en la justicia”

SEMANA habló con Montserrat Mayol, esposa del exdirector del IDU Andrés Camargo, sobre los primeros meses sin su marido y la terrible espera de una justicia que no llega.

Desde hace 105 días los tres hijos de Montserrat Mayol se turnan para dormir con ella por las noches. El 8 de septiembre, su esposo, el exdirector del IDU Andrés Camargo, se entregó a la justicia para pagar cinco años de cárcel y una multa de 108.000 millones de pesos por una decisión en la que no participó: usar un material y no otro en las losas de la primera fase de TransMilenio de la autopista Norte de Bogotá, en 2000. Montserrat creó una petición que hoy es un fenómeno en redes y en menos de 15 días ya lleva 23.0000 firmas. El jueves la Corte Constitucional aceptó la tutela para que la Corte Suprema admita la casación, el último recurso que le queda a Camargo para lograr su libertad. Pero con un paro judicial que ya completa tres meses y las altas cortes de vacaciones, lo más seguro es que el caso siga en el limbo al menos hasta enero. SEMANA habló con ella.

SEMANA: ¿En qué va la cruzada?

M. M.: Tenemos tanta gente acompañándonos que decidimos canalizar esa ayuda. Pusimos la petición el 27 de noviembre en la página de change.org. A los ocho días teníamos 18.000 firmas y hoy ya van 23.000 exigiendo la revisión de su caso y el respeto a sus derechos.

SEMANA: ¿Qué pretende?

M. M.: Que las altas cortes escuchen el clamor de miles de colombianos y extranjeros, porque esto es a nivel mundial. Tenemos una petición en inglés y otra en español. Andrés dejó a Bogotá espectacular. Él tenía 1.500 contratos y lo están condenando por una decisión técnica en la que ni siquiera participó. Los fallos han dicho que no se perdió dinero, que no hubo enriquecimiento.

SEMANA: ¿Por qué cree que todo el mundo está de acuerdo con su inocencia menos la justicia?

M. M.: No entendemos. No sabemos qué hay detrás. Hay señalamientos de que hay una comisión de éxito detrás de lo de Andrés y que sin cobrar los 108.000 millones de pesos, hay un abogado que se gana ese monto. Eso lo vinimos a descubrir en estos últimos años.

SEMANA: ¿Entonces hay un interés político detrás?

M. M.: Estoy convencida de que hubo un interés político contra Enrique Peñalosa. Cada vez que él se lanzaba aumentaban las acusaciones contra Andrés. Pero Andrés no es político. Es un ejecutivo brillante y lo único que quiso fue dar un granito de arena en el sector público. Y como me decía Fernando Londoño: su marido no puso un granito, sino una montaña de arena. Se invirtieron 2,6 billones de pesos en obras. Nunca en la historia se había hecho tanto por la ciudad. Cuando fue director del IDU en 2000, construyó 22 puentes, 150 kilómetros de ciclorrutas, más 1.500 kilómetros de vías pavimentadas, y es injusto que esté pagando por un delito que no cometió.

SEMANA: ¿Y por qué lo culpan a él?

M. M.: Es que la ejecución de los contratos funcionó. Lo que pasa es que se dañaron las calles y eso sí es un hecho, pero no han sabido por qué y claramente el culpable no es mi esposo. Él ni siquiera participó del comité donde firmaron los contratos.

SEMANA: Después de todo, ¿usted sigue creyendo en la justicia?

M. M.: Creemos en la justicia, pero no en las personas que la manejan.

SEMANA: ¿Qué hace falta cambiar en el sistema judicial para que estos casos no se repitan?
 
M. M.: Yo creo que la Corte Suprema tiene que tener en cuenta todo. En el caso de Andrés, ni siquiera miró la casación y eso es lo que le pedimos a la Constitucional con una tutela. Llevamos 15 años pagando abogados, ha sido un desgaste inmenso y es imposible que ese esfuerzo no sirva. Las altas cortes han escuchado y han visto que Andrés es honesto. Y por otro lado también creo que la justicia debe ser más eficiente. No es posible que un paro judicial deje en el limbo casos de personas inocentes.

SEMANA: ¿Qué mensaje cree que le deja el caso de su esposo a los que quieren trabajar en el sector público?


M. M.: Si esto no sale bien, es nefasto para Colombia. Vamos a tener un país en el que nadie va a querer trabajar en el sector público o no hacen nada por miedo, lo vemos ahora con el IDU. Ese es un mensaje equivocado para los profesionales que vienen en camino, que en algún momento quieren servirle al país y se mueren del susto. Yo no quiero que otra familia viva lo que estoy viviendo con mi esposo y con mis hijos.

SEMANA: ¿Alguna vez Andrés pensó en escaparse?

M. M.: No. Andrés decía que no podría vivir con esa intranquilidad y más cuando es inocente. Al irse estaría diciéndole al país que hizo algo malo. Él tiene la conciencia limpia, cree en la justicia y nunca estuvo entre sus planes desafiarla.

SEMANA: ¿Qué les diría a los jueces que hoy llevan el caso?

M. M.: Que escuchen el clamor de sus hijos, de su esposa, de los juristas y de 23.000 personas que creen en la inocencia de Andrés.
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