Domingo, 22 de enero de 2017

| 2004/02/02 00:00

"Mucha gente vive de casarle peleas a 'El Tiempo"

Enrique Santos Calderón, codirector de 'El Tiempo', habló con SEMANA sobre periodismo, política y las pugnas con Juan Gossaín.

"Mucha gente vive de casarle peleas a 'El Tiempo"

SEMANA: El vicepresidente Santos, su primo y ex jefe de redacción de 'El Tiempo', dijo en 'Lecturas Dominicales' que el periódico es "injusto" con el gobierno de Uribe y que editorialmente es "duro" con "argumentos equivocados y muchas veces con desconocimiento". ¿Qué tiene que decir al respecto?

Enrique Santos Calderon: Entiendo las sensibilidades de los gobernantes a la crítica, pero depende de lo que se entienda por duro, injusto o equivocado. Es cierto que El Tiempo ha criticado a Uribe: la gestión de varios de sus ministros; facetas inquietantes del estilo presidencial, aspectos de su manejo internacional o interno. El del referendo, por ejemplo, aunque invitamos a votarlo. O el clientelismo en el servicio exterior. O, para hablar de algo muy actual, la manera como se planteó la ley de alternatividad penal. O, para incursionar en el futuro, los prematuros afanes reeleccionistas. Ni más faltaba que la función de un periódico fuera la de ser soporte permanente de un gobierno, aunque comparta sus postulados básicos. Lo debería saber 'el Vice', que conoce de este oficio. Un gobierno inteligente no debe buscar la adulación ni el respaldo incondicional, sino el apoyo crítico. Que es el aporte que puede dar El Tiempo a una administración cuyo éxito es crucial para sacar al país adelante.

SEMANA: Pero lo cierto es que si uno revisa los editoriales de 'El Tiempo', el nivel de crítica hacia Uribe ha sido igual de duro que hacia Pastrana.

E.S.C.: No, no lo ha sido, porque se trata de fenómenos fundamentalmente distintos. Uribe es producto directo de las graves falencias de Pastrana en su manejo del conflicto armado. Estas las criticamos a fondo porque reflejaban una estrategia equivocada, que estaba agravando el problema. Esto lo entendió la inmensa mayoría que eligió a Uribe precisamente porque encarnaba el más frontal cuestionamiento de este manejo. Hemos apoyado desde un comienzo la estrategia de seguridad de Uribe, aunque podamos disentir de algunas de sus aplicaciones. El nivel de crítica no ha sido, pues, el mismo.

SEMANA: A propósito de Pastrana, cómo ve usted el regreso del ex presidente, que según muchas encuestas tiene la peor imagen entre los mandatarios de los últimos años, por la puerta grande: invitado por Uribe a su gira europea, aclamado por los conservadores para convertirlo en su líder...

E.S.C.: Me parece positivo. Más allá de su coyuntural impopularidad o de sus errores pasados (todo el mundo, sobre todo los ex presidentes, deben aprender de ellos), Pastrana tiene un rol muy importante en el futuro inmediato de este país. Convertirse, por ejemplo, en el líder que cohesione al fragmentado conservatismo como un partido con identidad, disciplina y programa, que sepa consolidar alianzas duraderas con este gobierno en asuntos fundamentales. El que acompañe a Uribe en su gira europea me parece una estimulante muestra ante el mundo de unidad nacional frente a la violencia y el anhelo de seguridad de los colombianos.

SEMANA: Se dice que Gaviria puede ser el jefe del Partido Liberal una vez termine su período en la OEA. ¿Cambiaría en el liberalismo con Gaviria a la cabeza?

E.S.C.: El que lo postuló fue Samper, lo que podría convertirse en un torpedo para Gaviria. Pero, al margen de esto, me parece el hombre ideal para ejercer esa jefatura, hoy en manos de una amorfa montonera de 10 personas que nadie identifica.

SEMANA: Hablando de Samper, no hay duda de que es el ex presidente que más se ha reencauchado. ¿Usted que fue tan crítico de él durante el proceso 8.000, cómo lo ve ahora? A propósito, ¿han vuelto a conversar personalmente?

E.S.C.: Lo veo reencauchado sin lugar a duda. Sí, nos hemos visto en varias ocasiones. Además de su singular sentido del humor, Samper es un tipo de una inteligencia superior y seductora. Que no siempre ha sabido aplicar, como lo demostró el proceso 8.000. Su resurrección es prueba de esa inteligencia y sagacidad política. Vamos a ver cómo mueve sus fichas hacia el futuro porque lo veo peleado con sus viejos aliados como Piedad Córdoba o Gómez Méndez, distanciado de Uribe, inquieto con el retorno de Pastrana...

SEMANA: No hay duda de que el presidente Uribe se la ha jugado a fondo con el tema de los paramilitares. Pero, ¿usted cree que este proceso va a tener un final feliz o terminará en otro fiasco nacional?

E.S.C.: El proceso tiene el pecado original de haber comenzado por el final: ofreciendo toda suerte de beneficios antes de obtener concesiones en materia de castigo, concentración, confesión, reparación, etc. Si se corrigen sus defectos y se hace bien, como dijo el señor Lemoyne de la ONU, sería un enorme aporte a la solución del conflicto armado. Si se hace mal, sería desastroso para el país. No hay que olvidar que lo que se acuerde con los paras será el punto de partida de lo que eventualmente se negocie con las Farc.

SEMANA: Ya que menciona a las Farc, usted que es tal vez uno de los periodistas que más las conoce, ¿qué tanto cree que los afectó la captura de 'Simón Trinidad'?

E.S.C.: Militarmente, en nada. Simbólicamente sí, porque era uno de sus cuadros más vistosos, cultos y locuaces. También en lo financiero, ya que como ex banquero, 'Trinidad' sabía mucho de lavado de activos y movimientos de dineros.

SEMANA: En su columna de 'Contraescape', usted siempre fue muy crítico de la extradición. ¿Qué piensa hoy de esta herramienta legal que Uribe ha usado como pocos? Y ¿qué piensa de la casi segura extradición de los Rodríguez Orejuela?

E.S.C.: La extradición es en muchos casos una herramienta legítima del Estado ante el deplorable funcionamiento de la justicia y las cárceles colombianas. El caso de los Rodríguez me parece un tanto injusto, ya que están pagando varios años de cárcel, colaboraron decisivamente en la eliminación de Pablo Escobar y el narcoterrorismo y tienen sus propiedades y familias bajo la lupa de la DEA. Pero para Washington siguen siendo el máximo símbolo de los grandes carteles de la droga, hoy en extinción.

SEMANA: Mucha gente ha criticado la decisión de 'El Tiempo' de darle una columna al controvertido Fernando Londoño Hoyos. ¿Cómo han recibido el chaparrón?

E.S.C.: En efecto han llovido miles de mensajes, un 60 por ciento en contra y un 40 por ciento a favor. El hombre definitivamente suscita controversia, que es lo que uno espera en los columnistas. No me arrepiento para nada de la decisión, que enriquece el pluralismo de las páginas de opinión del periódico con un exponente polémico y lúcido de la derecha. No han faltado por supuesto las vaceadas en este país donde la intolerancia y la mala leche se dan silvestres. Lo significativo es que hasta adversarios tan frontales de Londoño, como ha sido el ex magistrado de la Corte Constitucional, José Gregorio Hernández, han celebrado su presencia.

SEMANA: Juan Gossaín, director de 'RCN', dice que la falta de criterio en 'El Tiempo' es asombrosa y censura el regreso a las páginas editoriales de Juan Manuel Santos. ¿Qué le responde?

E.S.C.: Mucha gente -periodistas, políticos, funcionarios en trance de figuración- vive en plan de casarle peleas a El Tiempo. Hay demasiados temas de verdad importantes y yo no tengo tiempo para estar respondiéndole a cada locutor que decide emprenderla contra el periódico.

SEMANA: Finalmente, para 'El Tiempo' ¿qué significa ser el único diario de circulación nacional? ¿No es una tragedia para el pluralismo informativo?

E.S.C.: Más que una tragedia, es una pesada carga y una dura responsabilidad, ya que, fuera de crearnos cierta imagen antipática, la lupa de la opinión se vuelve implacable y los lectores, mucho más exigentes. No nos perdonan ni una. Nos hace falta ese eterno punto de referencia que fue El Espectador, con el que tuvimos una fantástica emulación periodística durante más de 80 años. Para bien del pluralismo del que hablábamos, esperamos que algún día renazca como diario.

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