Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/07/02 00:00

Mucho más que libros

Casi de la noche a la mañana la red de bibliotecas públicas de Bogotá es la más grande de Latinoamérica en un desarrollo sin par en el mundo.

Mucho más que libros

El escritor argentino Alberto Manguel estuvo hace poco en Bogotá para la pasada Feria Internacional del Libro. En su breve visita este editor, crítico literario, viajero incansable y uno de los más grandes expertos en el tema de los libros conoció la Red de Bibliotecas Públicas del Distrito Capital que desde hace unos meses funciona en Bogotá. Invitado por el arquitecto Rogelio Salmona, Manguel recorrió las bibliotecas de El Tunal, El Tintal y el Parque Simón Bolívar y conoció el sistema operativo. Sorprendido, regresó a Francia con un solo pensamiento: “Es increíble que un país con los problemas de violencia que afronta, disponga de una red de bibliotecas públicas tan impresionante como la que hay en Bogotá”.

Increíble sí, pero cierto. Ninguna ciudad del mundo ha construido en la última década una red de bibliotecas públicas de la magnitud y la ambición de la que hoy opera en la capital. “Esta red es el proyecto más impresionante que he visto en el Tercer Mundo”, dice Marianne Tax Choldin, profesora de bibliotecología de la Universidad de Illinois, la más importante de Estados Unidos en esa rama. Ella, al igual que otros expertos que han llegado para conocer este megaproyecto cultural, coinciden en afirmar que Bogotá es la única ciudad de Latinoamérica con un sistema así.

Desde su fundación la Biblioteca Luis-Angel Arango ha sido prácticamente el único lugar de consulta para miles de bogotanos, por lo que ha llegado a atender 8.500 personas al día y cerca de 3.800.000 al año. Pero con la red esta institución se ha descongestionado. Según su director, Jorge Orlando Melo, “este año, por primera vez, se registró una disminución en el número de personas atendidas en Semana Santa: mientras el año pasado recibimos 100.000 personas este año sólo atendimos 85.000”.

Pero el objetivo de la red es “llegar, incluso, a una población que nunca ha sido atendida”, según Augusto Hoyos Meoz, coordinador de Biblored —Red Capital de Bibliotecas Públicas—. Según el estudio de factibilidad Bogotá presenta un déficit en bibliotecas públicas: un libro por cada siete adultos y un libro por cada 63 niños, mientras que la norma internacional es de dos o tres libros por adulto y un libro por niño. “La población afectada está en los estratos más pobres, que equivale a más del 90 por ciento de la población”, añade Camila Rivera, otra coordinadora .

La red está integrada por tres bibliotecas mayores, en cuya construcción y dotación el Distrito ha invertido 30.000 millones de pesos. Se encuentran en los parques de El Tunal y El Tintal, situados en localidades marginales y densamente pobladas en el sur de la ciudad, y en el Simón Bolívar, estratégicamente localizada para abarcar el centro, Chapinero y el norte. La red también está compuesta por cinco bibliotecas menores y 11 descentralizadas y de barrio que ya existían pero que fueron ajustadas al proyecto al remodelarlas y dotarlas con un mínimo de 10.000 ejemplares y multimedia.

La primera de las bibliotecas mayores en abrir sus puertas fue la del Parque El Tunal hace un mes y ya atiende unos 2.500 usuarios al día. Harrison Góngora, estudiante de electrónica de la Universidad Distrital, es uno de ellos. Antes no salía de la Luis-Angel pero ahora la de El Tunal es su sitio de consulta. “Esta biblioteca me gusta porque puedo buscar y tomar los libros que necesito sin fichas ni trámites. Que esté en un parque me parece ideal pues la gente no sólo viene a buscar el esparcimiento deportivo sino intelectual ”. Según Jorge Orlando Melo, “este sistema de colección abierta, que pone en contacto directo al lector con los libros, puede cambiar el estilo de nuestra sociedad para dejar de ser esencialmente oral y convertirse en una en la que la lectura sea parte fundamental de la formación”.

Esta biblioteca, como las otras dos, funciona en un edificio imponente. Cuando el entonces alcalde Enrique Peñalosa aprobó el proyecto sabía que, aunque no podía cambiar el lugar donde viven muchos bogotanos, sí podía darles espacios diferentes donde sintieran respeto por su dignidad. Por eso encuentran salas amplias, mesas y sillas cómodas y salones con sofás que invitan a disfrutar la lectura. “La respuesta ha sido muy positiva. Los niños llegan solos y se quedan horas aquí. Aunque hay controles para evitar la mutilación y el robo de libros, sólo se han presentado dos casos. La gente ha entendido que este lugar les pertenece y quieren conservarlo”, comenta Janeth Ardila, su directora.

Las tres instituciones contarán en su etapa inicial con 40.000 volúmenes aunque la idea es llegar al ciento por ciento de la capacidad que es de 200.000. Para alcanzar esta meta y garantizar su funcionamiento se acaba de crear la Asociación de Amigos de la Biblioteca, que trabajará con recursos del Distrito, pero también con privados. Se estima que cada uno de estos centros atenderá 1.200.000 personas al año.

Las bibliotecas mayores estarán conectadas por Internet con la Luis-Angel Arango para ofrecer servicios interbibliotecarios. Así, un usuario puede solicitar un libro y recibirlo al día siguiente en el sitio de consulta que más le convenga. Estas bibliotecas no sólo brindarán un apoyo importante al mejoramiento de la calidad en la educación pública sino que se convertirán en centros de actividades culturales, como exposiciones, conciertos, festivales de cine, promoción de lectura, según los requerimientos de las comunidades de influencia.

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