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| 12/14/2016 9:15:00 PM

Medicina Legal resuelve misterio en muerte de Dora Lilia Gálvez

El caso que conmocionó al país fue presentado como una brutal violación y asesinato en Buga, Valle, pero el dictamen médico desmiente esa versión y aclara que su deceso fue natural causado por un aneurisma.

El Instituto de Medicina Legal acaba de resolver uno de los feminicidios recientes que conmocionaron al país y especialmente al Valle del Cauca.

Se trata del caso de Dora Lilia Gálvez, una humilde ama de casa que se ganaba la vida como empleada doméstica y oficios varios en Buga, una ciudad intermedia del Valle. Ella tenía 44 años y un hijo mayor de edad que crio como madre soltera.

Pero a mediados de noviembre pasado los habitantes de esa región del país quedaron conmocionados cuando en los medios, sus familiares y amigos hicieron públicos los vejámenes a los que fue sometida la aguerrida mujer.

Según se infirmó en su momento en medios locales, regionales y nacionales, Dora Lilia fue víctima de una brutal agresión sexual, la violaron, la quemaron y la empalaron hasta dejarla moribunda el día 7 de noviembre, en una casa que ella estaba pintando para ganarse unos pesos adicionales.

Desde entonces, la historia acaparó la atención de los medios, y las autoridades no dudaron en reaccionar ofreciendo millonarias recompensas para quienes dieran información que permitiera dar con el paradero de los presuntos agresores.

Mientras tanto, Dora Lilia permanecía en cuidados intensivos de un hospital de Buga y en el transcurso de 22 días fue sometida a cinco cirugías en la cabeza, abdomen y pulmones. Tristemente la mujer falleció en la madrugada del 30 de noviembre.

Su muerte aumentó el repudio de los vallunos, quienes hicieron marchas y homilías exigiendo pronta justicia en el caso de Dora Lilia. Paralelo a ello, organizaciones activistas que defienden los derechos de las mujeres aumentaban la presión para que la investigación diera resultados. En efecto, la Fiscalía conformó un equipo especial para atender el misterioso crimen que de inmediato fue catalogado como un feminicidio.

Y este miércoles 14 de diciembre el propio director de Medicina Legal, Carlos Valdés, le dio un giro de 180 grados a esa investigación y en una rueda de prensa reveló que la muerte de Dora Lilia fue por causas naturales, “ruptura de la arteria cerebral comunicante anterior, es decir, un aneurisma”.

El funcionario desmintió las versiones iniciales en el sentido que la humilde mujer fue violada y agredida brutalmente hasta dejarla moribunda. Según Valdés, “no hay signos de violencia sexual o trauma asociado a ello”. Y remató aclarando que el cuerpo de Dora Lilia no presentaba quemaduras ni empalamiento.

Si el informe de Medicina Legal es tan contundente, ¿por qué desde un principio se habló de violación y agresiones? La explicación es sencilla: un error en el primer reporte médico, sumado a que el de Medicina Legal sólo fue posible una vez falleció la mujer, ya que estuvo en coma durante 22 días.

Tanto familiares, como amigos y medios de comunicación que cubrieron esa historia se apoyaron en el primer dictamen médico que reportaron los hospitales Divino Niño y San José de Buga, donde Dora Lilia fue atendida.

De hecho, el boletín oficial del San José decía, entre otras cosas, que “la paciente fue encontrada el 7 de noviembre cerca de las 09:00 a. m., en malas condiciones generales, con signos de politraumatismo, con pobre respuesta neurológica y estigmas de abuso sexual (…)”

Añade ese mismo documento oficial que “según la Historia Clínica de remisión, fue llevada inicialmente al hospital Divino Niño, donde dan atención médica, inician protocolo de violencia sexual, describen las lesiones, con rectorragía, estigmas de trauma vaginal, traumatismos en la cabeza, inician protocolo de manejo médico con Ceftriaxona, y Retrovirales (para pacientes con signos de violencia sexual)”.

Seguidamente hacen una lista de las diez lesiones que presentaba Dora Lilia, entre las que sobresalen traumas en cabeza, tórax, abdomen lesiones vaginales, quemaduras grado 1 y 2 y violencia sexual.

Ese error en el reporte médico explica por qué razón los investigadores del CTI que en un principio visitaron la escena del supuesto crimen manifestaron estar desconcertados porque la casa no presentaba señales de violencia y de ahí que se atrevieron a lanzar una hipótesis que pocos apoyaron: que probablemente la violación y la golpiza sucedieron en otro sitio.

Ahora cuando Medicina Legal confirmó que la muerte de Dora Lilia no fue producto de una violación y brutal agresión, sino de un aneurisma, la indignación de los vallunos se concentrará en los otros 128 asesinatos de mujeres que han ocurrido este año en ese departamento, cuatro de los cuales fueron cometidos esta misma semana.

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