Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/14/2017 8:44:00 PM

Desaparecidos en la laguna: cuando un juego de niños terminó en tragedia

Luego de la desaparición de tres pequeños en una laguna en Sibaté, este martes, las aguas recuperaron una calma dolorosa. La misma que se siente en el barrio donde vivían. Relato de un juego de niños que terminó en tragedia.

Frente a la casa de los Montoya, en el barrio San Jorge de Sibaté, 6 niños se reunieron este martes al mediodía. Cuando les preguntaron si allí era donde vivían Brayan, de 8 años, y Yorlady, de 12, ellos se miraron las caras y con un gesto pactaron el secreto. "Aquí no es", dijo uno de ellos. Pero sus gestos los desmentían. La pesadez de la tragedia se veía en los rostros de los dos varones, hermanos de los pequeños, y en los ojos rojos de tanto llanto de las cuatro pelirrojas, las mejores amigas de Yorlady, que vivían al frente de esa casa humilde de ladrillo, en una cuadra sin asfaltar.

Hasta esa vivienda llegó un día antes el pequeño Mauro Mier. Para pasar el aburrimiento de la tarde del lunes festivo, le propuso a su amigo Brayan que salieran a jugar. Su hermana Yorlady se unió al plan. Los tres caminaron durante diez minutos, lo que se tardaron en atravesar el pequeño poblado de 38.000 habitantes, hasta llegar a la Plaza de Toros, se metieron entre un potrero donde pastaba una decena de vacas, y se colaron en un recorrido de unos 70 metros hasta un predio de Emgesa, donde además de las torres eléctricas, hay una laguna.

Los pequeños se desvistieron en la orilla, y dejaron sus prendas apiladas en tres montoncitos junto a las flores rosadas, diminutas, que crecen en la orilla. No los intimidó el frío ni el barro. Se cogieron de las manos y juntos avanzaron dentro de la laguna cuya profundidad varía entre uno y tres metros.

Dieron cinco pasos, aferrados entre ellos. La oscuridad de la laguna no les permitió ver la trampa hacia la que se dirgían. Justo ensu trayecto se cruzaba una especie de dique construido para canalizar las aguas de la laguna, que son dirigidas hasta el cercano embalse del Muña, operado para Emgesa para la producción de energía. Los pies de los pequeños llegaron hasta el borde y sin poderlo prever, se resbalaron dentro del dique y soltaron sus manos.

Puede leer: "Tienes que estar fuerte": el drama de los padres de los niños atrapados en una escuela en México

A la 1:30 de la tarde, a la estación de Policía de Sibaté entró una llamada de emergencia de los vecinos de la laguna que decían escuchar a lo lejos los gritos de los pequeños. El intendente Héctor Rojas, comandante de la estación, le avisó de inmediato a la patrulla que rondaba el sector de lo que estaba pasando, y arrancó él, por su cuenta, hacia el lugar.

En cuestión de segundos, los patrulleros Germán Murillo y Carlos Correa, que vigilaban el sector, estaban en el lugar. Ya no se oían los gritos, pero pudieron ver las prendas de los pequeños en la orilla. Se metieron al agua y sacaron a Brayan cuando estaba a punto de ahogarse. Había tragado tanta agua que no podía hablar y estaba al borde de la inconsciencia. Cuando lo pusieron sobre la tierra, el carro de bomberos y la ambulancia ya habían llegado. Los socorristas reanimaron al niño quien, apenas pudo soltar una palabra, pidió que ayudaran a su hermana y a su amigo, que seguían en el agua.

Pero en la laguna no había rastro de Yorlady ni de Mauro. Los bomberos de Sibaté se amarraron a cuerdas y se sumergieron. Por estas épocas del año, la laguna está seca. Cuando hay temporada de lluvias en Sibaté, las aguas alcanzan a cubrir el potrero donde ahora ocurría el rescate. Aún así, ni cuando su caudal está manso, suele ser un lugar al que los pobladores vayan a bañarse.

Los esfuerzos de los socorristas eran vanos. El sargento Jhon Sánchez, jefe de los bomberos y padre de un niño de 11 años, sentía el paso del tiempo con angustia. Por su experiencia de 16 años como voluntario, en la que cada tanto atiende al rescate de los suicidas que se arrojan al Salto del Tequendama, cercano a Sibaté, sabía que es difícil que una persona resista más de cinco minutos hundida en el agua. En ese lapso, el último de sus órganos deja de funcionar.

Pero se aferraban a todas las esperanzas, explica el intendente Héctor Rojas, el jefe de la policía. Se consolaban con la hipótesis de que los dos niños hubieran salido del agua y atemorizados por los hechos, hubieran corrido a esconderse en las caballerizas cercanas, o incluso entre los árboles. Así que mientras los intentos de rescate seguían en el agua, ellos hicieron un barrido por tierra. Recorrieron el sector, palmo a palmo.

Horas después, en la laguna ya había un despliegue de botes y de buzos expertos. Solo hacia las 4 de la tarde, la Policía pudo ubicar a los padres de los niños, quienes asistieron desesperados hasta el lugar. Hacia las 6:30 de la noche, ajustándose a los protocolos de rescate, en medio de la oscuridad, los cuerpos de socorro tomaron la dolorosa decisión de suspender la búsqueda. En ese momento, explica Sánchez con amargura, estaban asimilando que los niños no aparecerían vivos.

A las 6 de la mañana de este martes reanudaron los esfuerzos. Santiago, uno de los primos de Yorladis y Brayan, no se pudo quedar quieto. Les insistía a los socorristas que había visto algo en la parte baja de la laguna, y que creía que era su prima. Al no recibir atención, el adolescente se metió por su cuenta entre el fango y encontró lo que parecía un cuerpo. Pero estuvo en riesgo, y los mismos bomberos tuvieron que sacarlo del agua con cuerdas, para luego constatar que lo que había hallado era una muñeca.

Esa mañana, Brayan, quien ya empezaba a recuperar la conciencia en el hospital de Soacha, le relató a sus familiares lo ocurrido. Contó que desde el punto en donde dejaron sus ropas, habían dado entre 5 y diez pasos. Así que los buzos enfocaron su búsqueda con esas indicaciones y a las 9:30, uno de ellos emergió del agua haciendo una señal. Encontró el cuerpo de Mauro. Tres metros más al fondo hallaron el de Yorlady.

Puede leer: Bomberos habrían hallado el cuerpo del niño perdido en Soacha

Los rescatistas sacaron los sacaron, los ubicaron sobre la orilla y los cubrieron con sábanas, ante la mirada de sus familiares que observaban la escena por fuera del cordón de seguridad. Antes de llevar los cuerpos a Medicina Legal, las autoridades llamaron a las madres de los pequeños hasta la orilla, para que identificaran a sus hijos. Las mujeres se abalanzaron "totalmente destrozadas", según el relato del intendente Rojas, sobre los cuerpos.

Esta mañana, en el colegio General Santander, donde estudiaban los pequeños, suspendieron las clases y reunieron a todos los alumnos en el patio. Los maestros dieron la noticia y oraron junto a los niños. En el salón de sexto donde estudiaba Yorlady fue necesaria una charla particular de la coordinadora para consolar a los amigos de la pequeña.

Al mediodía del martes, la laguna ya estaba despejada. Un par de funcionarios de Emgesa volvían a montar las cercas derribadas durante el operativo. La laguna estaba en silencio, al igual que la cuadra del barrio San Jorge donde vive la familia Montoya. Allí, los niños vecinos recordaban los juegos a las escondidas y a policías y ladrones que solían compartir. Solo a través de esos esos recuerdos, al pequeño Jefferson, quien vive en la misma cuadra de la familia Montoya, podía sonreír por un segundo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.