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| 8/7/2010 12:00:00 AM

Muerte política a 'tránsfugas'

El Consejo de Estado le quitó la investidura a uno de los congresistas que se trasteó de partido para votar el referendo. La misma dosis, en teoría, deben recibir otros tres congresistas activos. Voz de alerta al voltiarepismo.

El fallido referendo de la reelección sigue causando estragos. La última 'víctima' es Luis Felipe Barrios. El repentino salto que dio este representante a la Cámara de un partido a otro -de Cambio Radical a la U- para completar los votos que hacían falta para pasar a como diera lugar el referendo dio pie a su muerte política. El Consejo de Estado le quitó hace unos días su investidura y le puso punto final así a diez años de vida política en la que había sido concejal de Bogotá y congresista, y en las pasadas elecciones había ratificado su curul con poco más de 25.000 votos.

Pero la decisión del Consejo de Estado tiene un impacto mucho más trascendental. En primer lugar, porque los otros cuatro representantes que se hicieron lo mismo que Barrios también tendrían que perder su investidura. De ellos, tres son hoy congresistas y la cuarta no repitió. Es decir, no solo la Cámara de Representantes, sino también el Partido de la U perderían de un tajo a cuatro de sus miembros. Ellos son, además de Barrios, Ángel Custodio Cabrera, de Bogotá; José Ignacio Bermúdez, de Cundinamarca, y Felipe Fabián Orozco, de Cauca.

En segundo lugar, el fallo del Consejo de Estado se convierte en una advertencia para quienes suelen recurrir a la costumbre del voltiarepismo, es decir, el cambio de un partido a otro, que tanto arraigo tuvo entre los congresistas en el último cuatrienio.

El caso en cuestión es relativamente simple. Esos cinco votos le hacían falta al gobierno de Uribe para sacar adelante el referendo en momentos en que se había dado por muerto. Pero como ellos pertenecían a Cambio Radical, partido que había dado la orden de votar en contra, optaron por una salida sencilla: pasarse para la U.

El día de la votación, el primero de septiembre, se armó la pelotera. Congresistas de la oposición, para evitar que el referendo completara los votos, alegaron que esos cinco representantes no podían votar porque su partido los había sancionado. Sin embargo, ellos demostraron que cuando Cambio Radical los sancionó -el 31 de agosto- ya no pertenecían a ese partido pues habían ingresado a la U un día antes. El presidente de la Cámara, entonces, los dejó votar. Todo parecía ir sobre ruedas hasta cuando otro de los legisladores apeló y dijo que no había constancia de que en Cambio Radical les hubieran aceptado la renuncia y por ende la sanción quedaba en firme.

El presidente de la Cámara pidió que votaran esta apelación, y ahí fue el problema: los cinco congresistas votaron sin darse cuenta de que estaban incurriendo en conflicto de intereses. El Consejo de Estado dice que "el congresista Barrios antepuso su interés directo y particular -de lograr el reconocimiento como miembro del Partido de la U y la ineficacia de la sanción impuesta por Cambio Radical- frente al deber constitucional y legal de ejercer sus funciones de congresista". El haber saltado de un partido a otro no fue exactamente lo que le hizo perder la investidura a Barrios, sino el conflicto de intereses, pero por culpa del trasteo incurrió en ligerezas y en el error.

Este fallo se suma a la sentencia de la Corte Constitucional sobre el referendo, anunciada en marzo, en la cual le puso 'tatequieto' a la indisciplina de los partidos. En ese fallo, la Corte consideró como un vicio grave que estos cinco congresistas hubieran votado a favor del referendo, en contra de lo que su partido había acordado. Esa decisión abrió la puerta no solo para que fueran sancionados los congresistas, como en efecto ya ocurrió, sino para que se caigan leyes en las que hayan sido definitivos esos votos inválidos.

Lo interesante de todas estas decisiones de la justicia es que van perfeccionando las reformas políticas de los últimos diez años, que se han quedado cortas en su deber de construir partidos disciplinados y fuertes. Y sin duda, le serán de gran ayuda al nuevo presidente, Juan Manuel Santos, en su idea de llegar a acuerdos políticos con los presidentes de los partidos y no caer en micronegociaciones, letales para la democracia, con todos y cada uno de los congresistas.
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