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| 4/6/2017 7:19:00 PM

“Me pegó, me mordió, me rapó y dijo que estaba loca”

Así fue el rescate de una joven en Ocaña maltratada por su expareja. Tiene graves signos de abuso físico y psicológico. La Policía la logró sacar del infierno y el CTI capturó al agresor.

La escena es brutal. La policía encuentra a Kelly Johana Becerra en el fondo de una habitación. Los moretones en sus ojos son tan graves que le impiden abrirlos. Tiene el pelo rapado y mordiscos y golpes por todo el cuerpo. Está tan asustada que le miente a los policías: dice que se cayó de una moto. Al lado, el presunto culpable de los abusos, su expareja, intenta justificarse ante las autoridades. La hermana de la víctima le suplica entre lágrimas que cuente la verdad. Y ella, en voz baja y llevándose el dedo índice a los labios, le confirma a los agentes, visiblemente afectados, que fue agredida.

Así fue como Kelly Johana Becerra logró salir del infierno en el que estuvo metida desde diciembre pasado, cuando conoció a Juan Esteban Salazar. La pareja, oriunda de Ocaña, se fue un mes después a vivir a Bucaramanga. A las pocas semanas regresaron y ahí comenzaron los abusos. El testimonio que le dio la joven a al informativo local de TV San Jorge, donde cuenta que sufrió un aborto, es desgarrador:

"Después del aborto él comenzó a maltratarme más feo. Me empezó a pegar, me mordía, una noche me cortó una parte del cabello y al otro día me rapó. Con una navaja me quitó el cabello. Después me encerró en un hospital siquiátrico y dijo que yo estaba loca. Él me manipuló para que me hiciera pasar por loca, para que la Policía no le hiciera nada, y yo lo hice porque estaba enamorada".

Puede leer: En 2016 aumenteron los casos de violencia sexual contra la mujer en Colombia 

Kelly Johana Becerra cuenta que la madre del presunto agresor intentaba frenar las gopizas pero no podía. El hombre la mordía por todo el cuerpo, la torturaba y la tenía prácticamente secuestrada. No le permitía que hablara con sus familiares ni que saliera de la casa. Aún así, su hermana sospechó que algo andaba mal. Contactó a la Policía y con dos agentes llegó hasta la vivienda. El supuesto agresor les abrió las puertas como si nada. Las autoridades entraron y la encontraron asustada, disminuida. Después de insistir, lograron que ella aceptara ser víctima de los ataques y así pudieron sacarla de ese lugar.

"Fue horrible pero gracias a la Policía y a mi hermana me rescataron de esa casa. No sé por qué Dios les puso en la mente a ellos que yo estaba mal, porque yo no hablaba con nadie. Me tenía prácticamente secuestrada", le dijo la muchacha al noticiero local.

La próxima semana la joven será sometida a una intervención quirúrgica en la nariz, porque los golpes que recibió se la dejaron destrozada. Entretanto, según informó Vanguardia Liberal, el presunto atacante fue capturado por el CTI. Kelly Johana, un poco más recuperada, le dijo al noticiero local que no le guarda rencor al presunto agresor: "Que haga con su vida lo que quiera pero que ya no maltrate más mujeres".

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