17 noviembre 2012

Enviar a un amigo

Email destino:

Nombre remitente:

Email remitente:

"Nadie mató a Colmenares"

LIBROSemana.com presenta un fragmento del capítulo "Las fisuras del caso", del controversial libro "Nadie mató a Colmenares", escrito por el periodista José Monsalve. La obra va en contravía de la tesis presentada por la Fiscalía.

"Nadie mató a Colmenares".

El caso Colmenares inspiró al periodista José Monsalve a escribir un libro sobre la polémica investigación.
 
Monsalve, ganador del Premio de Periodismo Simón Bolívar, tituló la obra "Nadie mató a Colmenares".
 
Semana.com presenta un fragmento de un capítulo del cont
roversial libro, que va en contravía de la tesis presentada por la Fiscalía.

Según el periodista, quien trabajó durante varios años para la revista Semana, el joven universitario murió por un accidente.
 
Lea un aparte del capítulo titulado Las fisuras del caso.
 
"Para el fiscal, una de las pruebas de que a Colmenares “lo mataron y luego pusieron su cuerpo en el caño El Virrey”, es que las livideces que registra el cadáver en la espalda, riñen con la posición bocabajo en la que fue encontrado. Este argumento suena contundente, pero verificado contra el conjunto de imágenes que existen del cadáver, queda entredicho.

A pesar de que González, apoyado en la necropsia oficial, repita que las livideces de la víctima están todas en la espalda, eso no es exacto. Las fotografías hechas al cadáver, en el laboratorio de Medicina Legal, permiten observar claramente que el cuerpo tiene livideces en la espalda pero también en el plano frontal (particularmente marcadas en su costado derecho). Se puede cuestionar el informe de necropsia por no relacionar este elemento, y que cobra particular importancia al tratarse de un cadáver recuperado del agua, que es una de las circunstancias más complejas en las ciencias forenses y que para el caso abre el horizonte de investigación. Pero aunque en el acta no se relacione este elemento, al revisar el álbum fotográfico pericial —registro que se hace justamente para ello— no es posible negar la existencia de livideces frontales. De hecho se trata de las livideces más pronunciadas. Sin embargo, el fiscal González afirmó ante un juez: “Vamos y miramos las fotos de la necropsia y encontramos, ¡grata sorpresa para la administración de justicia y para la verdad!, que las livideces están todas en la espalda”.
 
Las trazas del costado derecho del pecho coinciden con la posición en la que fue hallado el cuerpo en el canal de agua: bocabajo con la cabeza al oriente y los pies hacia el occidente, en paralelo a la línea de trayecto del conducto en un punto al margen sur del mismo; ambos brazos extendidos a lado y lado de la cadera, y la pierna derecha también extendida. Sin embargo, la pierna izquierda la tenía recogida casi que formando un ángulo perpendicular entre el abdomen y dicha extremidad. Esa posición de la pierna engatillada, sumada a la forma cóncava del canal adoquinado, hacen que la rodilla izquierda y el lado derecho del pecho reciban la presión de tal postura. Todo ello es coincidente con las livideces que se observan más marcadas, es decir, las que se traslucen en torno una nube blanquecina en el costado frontal derecho, que de acuerdo con la posición en que se halló el cuerpo fue área sometida a presión. Las livideces frontales también se hacen evidentes en el vientre bajo, donde están divididas por una franja de palidez, que corresponde a la correa que usaba la víctima.

Surge entonces la pregunta en el sentido inverso: ¿cómo explicar las “livideces dorsales violáceas fijas” que registró Medicina Legal en el informe y que se verifican en el álbum fotográfico pericial? Una posibilidad es que la posición del cuerpo haya variado, algo probable partiendo de que este cayó a un canal de aguas y fue hallado —17 horas después, a 142 metros del punto de caída— en medio de la corriente de agua que baja por el canal. Otra posibilidad es que las livideces de la espalda correspondan al espacio de tiempo que hubo entre el momento en que el cuerpo fue puesto en una bandeja bocarriba, tras ser recuperado del canal, y el momento en que la forense de turno inició su inspección en los laboratorios de Medicina Legal. De acuerdo con el Informe de Inspección a Cadáver o Acta de Levantamiento, y el Informe Pericial de Necropsia, el intervalo de tiempo es de poco más de 16 horas: entre las 10:30 p.m. del 31 de octubre cuando fue levantado el cuerpo, y las 2:45 p.m., cuando se inició la autopsia. Intervalo en el que el cuerpo estuvo bocarriba, tiempo suficiente, como lo enseña la ciencia criminalística, para que se traspusieran las livideces dorsales fijas reseñadas por la médica legista".
Publicidad
Horóscopo
Semana en Facebook
Publicidad