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| 11/24/2012 12:00:00 AM

¡Nadie vio nada!

La firma comisionista InterBolsa se derrumbó enfrente de todas las miradas. Todo falló. ¿Dónde estaban los controles internos y los organismos de vigilancia y control?

Muchos son los responsables de los errores, las malas prácticas y las decisiones desacertadas que llevaron a InterBolsa a la debacle. Obviamente los primeros en el banquillo de los acusados son los dueños y administradores que condujeron a la firma directo al abismo. Son los que están en la picota pública. Pero no son los únicos.

Este escándalo, considerado el mayor en el sector financiero en los últimos años, ha dejado en evidencia una serie de fallas en los diferentes controles que debían aplicarse y que tal vez hubieran atajado la caída.

Hoy todos los reflectores están puestos sobre InterBolsa, pero muchos se preguntan hacia dónde miraban esas mismas luces, cuando la firma crecía desmesuradamente, corría riesgos en exceso o, en la última etapa, tomaba decisiones desesperadas y posiblemente ilegales. Desde las juntas directivas, pasando por los comités de riesgo, contadores, revisores fiscales y auditores, hasta llegar a las autoridades de supervisión y vigilancia -Superintencia Financiera, Bolsa de Valores, Autoregulador del Mercado de Valores (AMV)- todos tienen algún grado de responsabilidad en lo que pasó.

"No puede ser que nadie vio nada, o que todo ocurrió a las espaldas de quienes tenían que controlar. En el mercado era vox pópuli los excesivos riesgos que asumía InterBolsa", señaló un directivo de una firma que pidió no ser identificado.

Hay demasiadas preguntas para quienes debían ejercer algún control. Dónde estaba la auditoria interna o la revisoría fiscal -a cargo de Grant Thornton Ulloa Garzón- que debía mirar con lupa que los procedimientos y las prácticas de la compañía fueran seguras, máxime cuando se trata de operaciones tan complejas donde fácilmente se pueden esconder transacciones cuestionables.

Otros se preguntan ¿por qué la junta directiva permitió que los dueños y la administración fueran tan lejos con negocios como los 'repos' de Fabricato cuya evidente concentración era tan visible y riesgosa que comprometía la supervivencia de la firma?

Una vez estalló este escándalo, algunos miembros de junta hicieron conocer públicamente su desconcierto frente a lo que estaba pasando, pues afirmaron que desconocían muchas de las situaciones que llevaron a InterBolsa al límite.

Sin embargo, en las actas de las últimas reuniones se puede constatar que los temas relacionados con los 'repos' de InterBolsa, Fabricato y la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) fueron expuestos en la propia junta. En la última acta se puede leer lo siguiente: "Los señores directores consideran que la comisionista de bolsa, debe contar con una política de riesgos respecto a las operaciones 'repo' más estricta de la que actualmente se tiene". A este respecto, un miembro de la junta le dijo a SEMANA que a ellos no se les consultaba, sino que se les informaba sobre las decisiones ya tomadas. Lo cual refleja que era una junta que no jugaba ningún papel ya que ellos son coadministradores y tienen una responsabilidad en el desempeño de la firma.

Otro directivo de una firma comisionista confesó que dada la complejidad y sofisticación de este negocio, es usual que haya miembros de junta -especialmente los independientes- que no entiendan del negocio, y por esa razón, las operaciones se aprueban sin discusiones. Esta misma fuente indicó que lo más paradójico es que algunas de las personas que integran los comités de riesgo de las comisionistas desconocen cómo funcionan muchos de los productos financieros que se manejan en el mercado de capitales, donde todos los días surgen nuevas figuras para hacer dinero.

Pero si fallaron los controles internos, ¿no debieron las autoridades de supervisión y sobre todo la misma Bolsa de Valores de Colombia actuar a tiempo para impedir que siguieran creciendo estas operaciones hasta llegar a un punto de no retorno?

Sin duda que acá también cabe un gran juicio de responsabilidades. No solo ha quedado demostrado que la regulación tiene muchos vacíos, sino que los órganos de supervisión y control no funcionan. O cómo se explica que los problemas de InterBolsa, que eran comidilla en el mercado, no alertaron a las autoridades. Y la bomba les estalló en las manos. O cómo explicar que la Bolsa de Valores nunca alertó sobre la excesiva exposición que tenía Interbolsa con 'repos' de Fabricato. O la Superfinanciera que no detectó en su momento la triangulación de los más de 70.000 millones de pesos que InterBolsa utilizó a través de una clínica para poder pagarle un préstamo a Bancolombia para evitar la inminente quiebra.

En el debate que el parlamentario Simón Gaviria hizo en el Congreso, muchas preguntas salieron a flote. Entre ellas, si los requisitos de capital exigidos a los corredores tanto en solvencia como en liquidez son suficientes. Igualmente quedan dudas si la fusión de la Superintendencia de Valores con la Bancaria le generó exceso de trabajo al regulador y ahora se están pagando las consecuencias.

La verdad es que buscar culpables después de que sucedan los hechos es muy cómodo y todos se vuelven profetas. En medio del juicio de responsabilidades, también hay que destacar que gracias a la forma como las autoridades apagaron el incendio que prendió InterBolsa, se evitó el riesgo de una crisis sistémica y hoy el mercado está funcionando con normalidad.
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