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| 12/6/2008 12:00:00 AM

Narco-chicharrones

Cientos de bienes incautados a narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros se han convertido en un dolor de cabeza para el Estado.

Un raro Ferrari negro de colección con escasos 800 kilómetros de recorrido. Tres aviones comerciales con capacidad para 180 pasajeros cada uno. Un automóvil Jaguar edición especial. Cien pares de zapatos de exclusivas marcas como Cartier, Chanel y Moschino. Fincas de cientos de hectáreas de extensión en las mejores tierras del país. Una costosa motocicleta deportiva BMW. Estos son tan solo algunos de los bienes que la justicia le ha decomisado a narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros en la última década. La mayoría fueron algunos de los objetos y propiedades más apreciados por capos y comandantes y hoy están bajo la administración y custodia de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE). Pero estos bienes, que bien podrían ser considerados como 'trofeos' en la lucha contra el crimen, han terminado por convertirse en un dolor de cabeza para el gobierno. Las razones son sencillas. Nadie sabe qué hacer con ellos y nadie quiere 'enchicharronarse' con esos bienes.

La DNE administra más de 85.000 bienes incautados a la mafia. Estos incluyen desde apartamentos, fincas, vehículos, aeronaves, hasta sociedades y cadenas de almacenes. Mientras los jueces decretan la extinción de dominio de esos bienes, la DNE se encarga de administrarlos y, mediante procesos públicos, los puede entregar en custodia y generar importantes recursos para el Estado. Una vez la justicia deja en firme la extinción, esos bienes pasan a ser propiedad del gobierno que puede, por ejemplo, venderlos en subastas o destinarlos para ser utilizados por entidades del propio gobierno. El gran inconveniente que tiene la DNE es que hay una serie de bienes, algunos que ya son del Estado, y otros que están en procesos judiciales, que son un problema.

Uno de los bienes más antiguos en poder de la DNE es la gigantesca casa que perteneció a uno de los fundadores del cartel de Medellín, Gonzalo Rodríguez Gacha, alias el 'Mexicano'. La propiedad ocupa casi una manzana completa en el exclusivo sector de la calle 86 con carrera octava en el norte de Bogotá. A pesar que la casa está destruida, ya que a comienzos de los años 90 fue víctima de personas que rompieron pisos y paredes buscando guacas con dólares, el lote está valorado en más de 15.000 millones de pesos. El problema es que nunca se ha podido vender. "El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) especifica que esa casa sólo puede ser vendida para ser usada por una embajada y, obviamente, es muy poco probable que algún gobierno quiera tener su embajada en la casa del 'Mexicano', explica a SEMANA un funcionario de la DNE.

Por razones diferentes, no menos problemático ha resultado el tema de los automóviles. En el sótano de la DNE permanece estacionado uno de los bienes más queridos por Luis Hernando Gómez Bustamante, alias 'Rasguño', uno de los jefes del cartel del Norte del Valle y quien fue extraditado a Estados Unidos. El auto es un Ferrari negro modelo 1991 con escasos 800 kilómetros, avaluado en el mercado internacional en 250.000 dólares. A pesar de que está prácticamente sin estrenar, en Colombia nadie quiere ese carro. No se puede entregar a ninguna entidad del Estado y los particulares que pudieran comprarlo no lo hacen por temor a una eventual represalia por parte de gente cercana a 'Rasguño', afirma el funcionario de la DNE. Un caso similar es el que ocurre con un automóvil Jaguar edición especial, del cual sólo se fabricaron menos de 100 carros, y dos Smart, cero kilómetros, que le fueron incautados a Juan Carlos Ramírez Abadía, alias 'Chupeta'. "Es prácticamente imposible entregar en custodia o tratar de vender esos vehículos, ya que a la gente le da miedo tener esos carros. La única opción en mantenerlos guardados en bodega,lo cual genera gastos", dijo el funcionario. Y es que el temor es uno de los grandes limitantes a la hora de que el Estado pueda vender o usar los bienes que le ha decomisado a la mafia. De las 4.700 fincas que administra estupefacientes, cerca de 1.000 están localizadas en zonas con problemas de orden público, y prácticamente están abandonadas.

Aparte del miedo a adquirir bienes de la mafia, el otro gran inconveniente con algunas de esas propiedades es que sencillamente a nadie le interesa adquirirlos. Tal es el caso de 100 pares de zapatos de reconocidas marcas que pertenecían a Elizabeth Montoya de Sarria, la célebre 'Monita retrechera'. Varios cuadros sobre ella, al igual que una exótica colección de copas de bronce y oro permanecen en una bodega y no ha sido posible que alguien los compre. Lo mismo ocurre con un cuadro que mandó hacer el extraditado Justo Pastor Perafán en el cual aparece él, junto a Pablo Escobar y el 'Mexicano'. Estas son tan solo algunas de las 'herencias' que le han quedado al Estado en la lucha contra la mafia. Una herencia que, como el cariño verdadero, ni se compra ni se vende.
 
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