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| 5/18/2017 10:31:00 AM

El narcoterrorismo del Clan del Golfo

La banda criminal de alias Otoniel está dispuesta a escalar la guerra contra las autoridades y de asesinatos a sangre fría de policías pretende escalar al terrorismo puro.

Las autoridades  están en alerta máxima. Un hecho extremadamente vergonzoso y que evidencia altos grados de corrupción se conoció en la mañana de hoy. La emisora Blu reveló esta mañana un memorando de la Fiscalía de Antioquia en el que informaba a los funcionarios de la entidad que cinco vehículos de esta institución habían sido robados.

“Se mantiene en alerta a los funcionarios sobre posibles atentados en contra de las instalaciones de la Fiscalía General de la Nación, a la fecha se recibió información de la seccional de Medellín, sobre vehículos oficiales que fueron hurtados y se estima que pueden ser utilizados para ingresarlos a diferentes sedes, con material explosivo”, dice uno de los apartes del documento. Unas horas después, la Fiscalía emitió un comunicado en el que aclara que el memorando era un documento interno en el que se exponían algunas hipótesis. 

No es fácil entender cómo le roban vehículos a la propia Fiscalía sin que exista algún grado de complicidad interna. Sin embargo lo grave no es esto. Es para qué los robaron y quién. Y eso es lo que causa gran alarma en las agencias de seguridad del Estado.  

Los indicios señalan que detrás del robo de los automotores estarán integrantes de la banda criminal y narcotraficante conocida como el Clan del Golfo, ayudados por estructuras aliadas como las de alias Tom. El propósito sería realizar una escalada terrorista en algunas ciudades del país, como Bogotá o Medellín, con el fin de demostrar su supuesto poder. No se trata de un asunto menor y la información está siendo tratada con la mayor seriedad y preocupación.

El hurto de los automotores parece ser una de las etapas de un plan terrorista ordenando por Otoniel, Gavilán e Inglaterra, los tres principales narcos y jefes de esa banda.

“Mano, hable para que den duro a algo grande, sea en Medellín o Bogotá, no importa que sea político o de los verdes de alto nivel, para que sientan que no estamos pintados”. Este es un extracto de una comunicación interceptada hace varios días entre miembros de Clan en donde hablaban de los planes terroristas de ese banda y que fueron conocidas durante la audiencia de legalización de captura de Luis Ortiz, alias el Indio, jefe urbano de la banda en el municipio de Apartadó, arrestado por la Policía el pasado 12 de mayo.

“Yo no puedo decirle a la opinión pública que no habrá un carro bomba, pero sí que trabajaremos con todas nuestras especialidades para evitar que eso suceda”, comentó ayer en rueda de prensa el general Ricardo Restrepo, director (e) de la Policía Nacional.

Esa institución, que ha sido la que ha liderado la Operación Agamenón, ha sido precisamente el blanco principal de los sicarios del Clan del Golfo. En las últimas dos semanas 10 policías fueron asesinados por la espalda y a sangre fría por los narcosicarios de Otoniel y Gavilán. Otros 26 han resultado heridos y se han registrados 25 ataques contra estaciones y CAI en nueve departamentos.

Ayer este portal reveló que a ese plan pistola, los narcos del Clan del Golfo implementaron otra sanguinaria estrategia que consiste en buscar a los policías en sus propias casas.

Esta ofensiva comenzó desde el pasado 3 de mayo, un día después de que los comandos de la Operación Agamenón se enfrentaron y murió alias Pablito uno de los hombres más importantes de la organización criminal, caracterizado por tener las mismas aberraciones y sadismo de violar niñas entre 8 y 13 años de edad.

Fuera de la importancia y cercanía con los capos del Clan, especialmente alias Gavilán, Pablito era la caja mayor de esa banda. Aportaba en narcotráfico y extorsiones cerca de 20.000 millones mensuales, pero por encima de esto era quien estaba encargado de guardar y custodiar las caletas con los millones de la banda. Era el único que sabía dónde estaba escondidas y tras su muerte los narcos del Golfo están desesperados porque no es fácil recuperar ese botín.

Más allá de esto es claro que el tema con esa banda está escalando en intensidad. Comenzaron la ofensiva con el plan pistola. Pasaron a ofrecer recompensas a sus sicarios por asesinar policías. Repartieron panfletos anunciando la muerte de los oficiales claves que los persiguen de la Operación Agamenón. Empezaron a buscar a los uniformados en sus propias casas. Y hoy se conoce la información que, increíblemente, robaron a la propia Fiscalía varios carros para intentar cometer actos terroristas.

Creen que con esos actos demostraran al gobierno y la opinión pública que tiene algún poder. No existe la menor duda en que se trata de una banda de narcoterroristas similar a Pablo Escobar y el cartel de Medellín. Al igual que en los años noventa la colaboración de la ciudadanía y la acción decidida del Estado son las mejores herramientas para evitar volver a esas oscuras épocas.

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