Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1997/12/22 00:00

NAVIDAD CON "EL ALACRAN"

Henry Loaiza está acusado de asesinar a más de 100 personas. Sin embargo es el pastor de La Modelo, cárcel que se ha convertido en un lugar de peregrinación de sus seguidores.

NAVIDAD CON "EL ALACRAN"

El primer dato sorprendente que tienen los colombianos acerca de la personalidad de Henry Loaiza, alias 'El Alacrán', sale del reciente libro del ex tesorero de la campaña samperista Santiago Medina. En la página 202 Medina cuenta que en una entrevista de RCN, a su salida de la cárcel, le preguntaron a cuál de sus compañeros de prisión en esos cuatro meses recordaba con más cariño: "Indiscutiblemente a Henry Loaiza, alias 'El Alacrán".
Esta opinión de Medina habría pasado prácticamente inadvertida si otra noticia reciente no hubiera salido a la luz pública: el día de Halloween, el 31 de octubre, cuatro camiones llenos de dulces y colombinas llegaron a la cárcel La Modelo de Bogotá para celebrarle el día de las brujas a los niños de más de 2.000 reclusos.
Pero el libro de Medina aportaba más datos sobre este insólito personaje. Hablaba de numerosas peregrinaciones que "todos los sábados llegan a La Modelo procedentes del norte del Valle", con 'devotos' de 'El Alacrán', "los que lo visitan llegan en un bus en el que hay que conseguir puesto con anticipación; el dueño del vehículo cobra por el puesto; la visita a 'El Alacrán' incluye almuerzo en La Modelo, entrevista con Loaiza y regreso al punto de origen". Medina también cuenta que en su pueblo la adoración por él es increíble, hasta el punto de que más de 6.000 personas llegaron hace un año hasta la iglesia del Señor de los Milagros en Buga "para pedir su pronta liberación".
Y un último dato de Medina: "Cuando llegué a la cárcel Loaiza no sabía ni leer ni escribir. Con Luis Fernando Murcillo nos pusimos a la tarea de enseñarle con resultados sorprendentes. En cuatro meses no solo aprendió a leer y a escribir perfectamente, sino que también validó los cinco años de primaria. Cuando firmó su nombre por primera vez me resulta imposible de describir".
Un personaje así parecía no poder existir. O había salido de la imaginación de Medina, o, si bien existía, su increíble personalidad estaba siendo exagerada al grado máximo. Por eso SEMANA se propuso averiguar quién es 'El Alacrán'. Y lo que descubrió desborda la imaginación de cualquier exagerado.
Los antecedentes
Este hombre que reparte chupetas a los niños de los reclusos está preso porque las autoridades lo acusan de tres delitos: porte ilegal de armas, conformación de grupos de sicarios y la masacre de Trujillo, Valle.
Mientras los primeros dos son suficientemente graves, el tercero es escalofriante. Según las autoridades, hay testigos que aseguran haber presenciado el descuartizamiento del sacerdote Tiberio de Jesús Fernández, párroco de Trujillo, porque en el sermón dominical recomendaba no suplantar los cultivos de café por los de coca. Según ellos, lo primero que ordenó Loaiza fue cortarle los dedos de las manos y hacérselos comer. Después lo obligaron a comerse los dedos de los pies y por último sus órganos genitales. Dicen las autoridades que con una sierra lo cortó en pedazos, lo envolvió en bolsas de basura y arrojó los pedazos al río Cauca. La Policía encontró más de 100 cadáveres flotando en las aguas del río.
Por eso no es fácil relacionar a un hombre que haya podido cometer semejante masacre, sobre la cual, según las autoridades, existen todas las pruebas para condenar a 'El Alacrán', con este hombre que vive entre veladoras y santos. Según sus compañeros de prisión, "a Henry no le cabe un santo más en su celda. Al Señor de Primavera y al de los Milagros les reza sagradamente el rosario todas las noches a las nueve". Medina lo confirma en su libro: "En contraste con la masacre de Trujillo, de la que se le acusa, organizó en el pabellón un grupo de oración que empezó conmigo, 'Popeye' y Alberto Giraldo. Cuando salí de la penitenciaría todos rezábamos el rosario sagradamente a las nueve de la noche en su celda, que más parece una iglesia llena de veladoras, santos e imágenes sacras que le traen sus paisanos".
Orígenes campesinos
El Señor de la Primavera no es una casualidad. Así se llama su pueblo natal, La Primavera, localizado en el norte del Valle. Sus habitantes aseguran que es dueño de "más de la mitad del pueblo".
A los 13 años quedó huérfano y heredó una pequeña finca. Con su venta, años después, compraría un camión a un hombre de Ibagué al que apodaban 'El Alacrán', de ahí el nombre de su camión, y posteriormente el apodo que más parece nacido de los horrores que se le achacan que de una casualidad comercial surgida del primer negocio que hizo en su vida.
Con ese camión Loaiza compraba en las afueras de Medellín imperfectos de bluyines y camisas de las industrias textileras. Esa ropa la vendía en los pueblos cocaleros del Caquetá, de los que obtenía muy buen precio, "porque a los cocaleros les fascina echar pinta en los burdeles los sábados y domingos". En un sitio donde se cultiva tanta coca que no hay en qué gastar la plata un par de bluyines nuevos es la etiqueta indispensable para pasar un buen fin de semana con una prostituta.
De negociante pasó a guaquero. En las montañas de su tierra, en el norte del Valle, encontró las guacas que, según aseguró a la Fiscalía, fueron las que lo volvieron millonario. Hasta el sol de hoy 'El Alacrán' niega rotundamente el más mínimo contacto con el narcotráfico. "No conozco un solo gramo de coca", asegura. Y jurídicamente ha logrado salirse con la suya, pues los cargos penales que subsisten en su contra no tienen que ver con el tráfico de drogas.
De ahí en adelante empezó su trajín en grande con el campo. Esta es la hora en que no sabe cuántas tierras posee, cuántas cabezas de ganado tiene ni cuál es la magnitud de su fortuna. Uno de sus compañeros de celda dice que tal vez "este trajín del campo es lo que Henry más extraña de la cárcel: el primer día en que lo sacaron al patio se revolcaba entre un pedazo de tierra que hay ahí".
Por eso Loaiza, en la cárcel, viste de campesino: pantalones de dril, botas, ruana y sombrero. Pero en él la pinta de campesino ha sufrido una próspera transformación: las botas son estilo texano y tiene una colección que cualquier chicano envidiaría. Como lo dice en su libro Santiago Medina, "es tan obsesivo con su ruana y su sombrero sale a recibir sus visitas como si fuera a mirar su ganado".
Pero en alta seguridad su obsesión fue mas allá. Ya no quería ser solo un agrónomo o un ganadero. Quería ser culto o, como dice él, "un hombre de bien". Después de dos años y medio de reclusión se dedicó a aprender, y sus compañeros de celda consultados por SEMANA cuentan los resultados: "Lee, escribe, suma, resta, divide, sabe quebrados, regla de tres, geografía, historia y recita con gran orgullo las capitales de América y Europa".
Pero conserva todas las ingenuidades del autodidacta: para Loaiza, "los gringos son unos berracos porque desde chiquitos todos hablan inglés". Nunca ha viajado en avión, dice que jamás lo hará y que se morirá con las ganas de "saber cómo se ven las cosas desde arriba". Precisamente por ese miedo al avión es que en su entrega a las autoridades de Bogotá, cuando se puso precio por su cabeza en la televisión en 1995, se montó en una tractomula, y así llegó a la capital, a entregarse en la sede de la XIII Brigada, en la carrera 7ª con calle 100.
Quienes lo conocen de cerca, como Santiago Medina, no pueden creer que "un hombre tan elemental, y con tan escasos conocimientos, haya podido amasar una fortuna como la que se le atribuye". No sabe cuánta tierra tiene, no conoce qué es una cuenta bancaria, hasta hace muy poco firmaba con una X y es de los que considera que, negocio que se haga, es con plata en mano.
Aun en alta seguridad de La Modelo compra tierras, fincas y ganados a través de videos y fotografías.
Amores de primavera
Según dijo a la Fiscalía, en sus 47 años de vida Loaiza ha tenido ocho esposas. "Diga los nombres de sus esposas", le dijo el Fiscal. Loaiza nombró los de las seis primeras. Cuando llegó a la séptima le contestó al Fiscal que no recordaba el nombre. "Yo simplemente me acuerdo que la llamaba Pecosa". Su actual esposa se llama Luisa Rayo, una mujer de unos 24 años. El dice que es hermosa y cuando habla de ella asegura que se siente orgulloso porque viene de una familia de pintores y porque con ella tiene una niña de tres años.
Tanto quiere a su actual esposa que en su pasado cumpleaños le quiso celebrar con el almuerzo más suculento. Pensó primero en su sancocho valluno, por lo cual es famoso en el pabellón de alta seguridad. Pero un compañero de celda le aconsejó que "lo in", la mejor comida de Bogotá era la japonesa, del restaurante Hatsuhana. El propio Loaiza buscó el nombre en el directorio y pidió 40 almuerzos para invitar a los familiares de sus compañeros de celda.
No fue nada fácil entrar el banquete al pabellón de alta seguridad. Pero tarde o temprano lo logró. Todo el mundo esperaba hambriento. Llegó la comida japonesa y cuál no sería la sorpresa de 'El Alacrán': "¿Me tengo que comer eso crudo? Ni de riesgos. Eso se lo comerá la gente de alta sociedad, pero no la de alta seguridad".
Al final terminó pagando la suma de tres millones de pesos por los manjares. Y aunque él ni su señora Luisa almorzaron con los demás, lo hicieron un poco más tarde con el suculento sancocho valluno, especialidad de la casa.
Artesano en la cárcel
Se compró el más moderno computador y maneja el ratón con una habilidad envidiable. Adquirió el más sofisticado equipo de artes gráficas y actualmente tiene como hobby en la cárcel imprimir fotografías en camisetas y vasos. Esto, según él, no lo hace para rebajar la condena porque insiste en que es inocente y no hay nada que rebajar.
Por lo pronto, para Navidad se espera otro 'alacranazo': ya compró el árbol, el pesebre y sofisticados adornos que personalmente distribuye en toda la cárcel porque, para él, "la Navidad es lo más importante del mundo". Tiene listos los villancicos que por lo menos durante un mes reemplazarán en su equipo de sonido, que normalmente pone a todo volumen desde las seis de la mañana, la música de carrilera, su favorita. Además grandes mercados para repartir entre los más pobres y habrá rifas de bicicletas y juguetes. Y de pronto, como el año pasado, pedirá que "maten un caviar" para celebrar la Navidad.

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