Martes, 17 de enero de 2017

| 2001/10/22 00:00

Negociar ante todo

Jim Tull, gerente de programa del Grupo de Manejo de Conflictos, y quien ha seguido de cerca el proceso de paz en Colombia, escribe su percepción de lo que está pasando.

Negociar ante todo

Por Jim Tull* Es doloroso observar la ruptura de las negociaciones entre el Gobierno y las Farc, pero realmente qué significa? Sería una exageración decir que significa el fin del proceso de paz. Colombia no es el único ejemplo de un proceso de paz que tiene sus altos y sus bajos. Si la historia sirve de guía, el proceso de negociar el fin de un conflicto que ha perdurado durante generaciones toma mucho tiempo y casi nunca culmina con éxito sin haber sufrido reveses. No hay soluciones instantáneas. Lo que se puede decir con cierta certeza es que este conflicto no se solucionará en forma definitiva a través de un pulso permanente para demostrar de quién es el más fuerte. Solo a través de negociaciones persistentes y continuadas Colombia va a ser capaz de avanzar hacia el futuro pacífico que con tanta frecuencia se describe. Estas negociaciones pueden ser largas y difíciles y, si se quiere que prosperen, ellas conducirán en últimas a cambios estructurales en la forma en que los colombianos manejan sus conflictos. Los cambios que han ocurrido en el mundo desde el 11 de septiembre con seguridad continuarán aumentando la presión externa sobre el proceso de paz colombiano. La comunidad internacional está cada vez menos dispuesta a distinguir un grupo insurgente armado de otro. La definición de "terrorista" se ha reducido efectivamente a "cualquier grupo armado que ataca a civiles". Esto hace que una salida negociada para el conflicto colombiano se vuelva más urgente. A menos que la paz en Colombia se consiga a través de un proceso que le permita a las partes en conflicto intercambiar ideas, la violencia continuará siendo usada como único lenguaje. A medida que pasa el tiempo, el mundo puede volverse más tolerante frente a la represión física de esas voces minoritarias y menos interesado en lo que tengan que decir. Cuando usted llega al final del camino, es el momento de trazar un nuevo rumbo. Dados los eventos de la última semana, puede aparecer muy difícil en este momento continuar negociando el fin total del conflicto. Por lo tanto los negociadores de ambos lados necesitarían en este momento trazar una nueva dirección para sus negociaciones. Si las negociaciones de la paz como un todo parecen improbables en el corto plazo, sería útil pensar qué podría ser negociado entre ahora y el fin de la administración del presidente Pastrana. Los negociadores de ambos lados han invertido muchas horas en entender como su contraparte percibe la situación actual. Esa experiencia no se debe perder. El mundo necesita que los colombianos le muestren el camino. Aunque nadie puede predecir el futuro, parece probable que los conflictos, sean internos o internacionales, serán crecientemente difíciles y complejos en el siglo XXI. Cuando se analizan conflictos complejos la pregunta que hay que hacer no es "¿cuál es la solución?", sino "¿Cuál es el proceso correcto?" Hasta cierto punto el mundo entero está experimentando lo que Colombia ha vivido en los últimos 40 años. Las guerras convencionales son mucho menos comunes que los ataques individuales por grupos minoritarios. Colombia puede dar ejemplo al resto del mundo acerca de cómo construir una paz duradera en estos tiempos difíciles. No puede suceder de la noche a la mañana y no sucederá sin otros retrocesos, entonces el proceso exitoso colombiano tendrá que tomar en consideración cómo se pueden manejar esos retrocesos cuando se den. Este proceso requiere no sólo la voluntad de seguir conversando sino también la energía para continuar experimentando con enfoques creativos, aún en vista de los fracasos. Un camino que conduciría a la frustración sería el de esperar resultados diferentes de las mismas conductas. Se necesita ensayar enfoques diferentes y creativos en la lucha por la paz en Colombia. Y esos enfoques creativos muy probablemente vendrán de los propios colombianos. *Jim Tull es gerente de programa del Grupo de Manejo de Conflictos, una organización no-gubernamental que se especializa en negociación y resolución de conflictos. Tull ha seguido de cerca el proceso de paz Colombia desde hace varios años.

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