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| 8/2/2008 12:00:00 AM

Negocio redondo

Un operativo del DAS dejó al descubierto la aberrante historia de una empresa que dinamitó más de 300 torres de energía para luego cobrar miles de millones de pesos por repararlas.

Durante los últimos tres años los habitantes del departamento de Cauca, y parte del occidente del país, vivieron en la penumbra. En ese tiempo no hubo una sola semana sin que fuera dinamitada una torre de energía eléctrica en algún lugar de esa región. Tan solo en los seis primeros meses de este año, 81 torres fueron derribadas. El año pasado la cifra llegó a la alarmante cantidad de 113 y superó con creces las 79 dinamitadas en 2006 y las 47 de 2005. Esa situación duró hasta el martes de la semana pasada. Ese día, una operación del DAS dejó al descubierto una negra y sorprendente historia: los responsables del maquiavélico plan de volar las torres no eran las Farc, como se pensó durante años, sino la empresa encargada de arreglarlas.

Desde 2005, cuando comenzaron los sistemáticos ataques a las torres de energía, las autoridades se conformaron con sindicar a la guerrilla, a pesar que el 93 por ciento de todos los atentados contra la infraestructura eléctrica del país ocurría en esa zona. Sin embargo, desde finales del año pasado, cuando más de 100 torres fueron dinamitadas, un grupo de detectives del DAS retomó el caso y empezó a analizarlo detenidamente. Gracias a esa paciente labor, descubrieron varias cosas que les llamaron la atención. Todas las torres dinamitadas pertenecían a la empresa ISA. Las cargas explosivas eran ubicadas en el mismo lugar. El modus operandi era el mismo en todos los ataques. Pero el dato más importante fue que los detectives se dieron cuenta de que todas las reparaciones a las torres atacadas eran realizadas por un solo contratista, una pequeña empresa llamada Electroservicios, con sede en Chinchiná, Caldas.

Los detectives infiltraron la empresa y lograron acercarse a una de las funcionarias. Después de varios meses y tras ganarse su confianza, lograron que ella les contara a los agentes encubiertos que el éxito de la empresa creada en el año 2000 básicamente consistía en tumbar las torres y cobrarle a ISA por arreglarlas. Los investigadores del DAS, junto con el CTI de la Fiscalía, descubrieron que Mauricio Hincapié, uno de los socios de Electroservicios, y otros empleados llamaban a milicianos de la guerrilla y les entregaban los datos de cuál torre debían dinamitar. Cuando el atentado se producía, ISA llamaba a Electroservicios para repararla. El negocio era redondo. Por cada torre derribada, ISA le cancelaba a su contratista 150 millones de pesos. Hincapié y sus cómplices le pagaban dos millones de pesos a cada uno de los cuatro milicianos encargados de dinamitar las torres.

ISA nunca tuvo motivos para sospechar que algo irregular estaba ocurriendo, ya que Electroservicios demostraba una gran eficiencia. "Hincapié y sus compinches se cuidaban de escoger torres que fueran de fácil acceso, con lo cual podían llegar muy rápidamente al lugar. Dinamitaban las torres de tal forma que nunca las tumbaban totalmente porque eso les representaba mucho trabajo. Producían un daño grave en la estructura, pero que fuera fácil de reparar", dijo a SEMANA uno de los detectives del DAS que estuvieron en el caso. "Llegaron al extremo de ordenar que dinamitaran las torres sólo en días hábiles, ya que con eso Electroservicios evitaba pagar horas extras a sus trabajadores", afirma el detective.

Hincapié era consciente de lo que estaba haciendo. Prueba de ello es que él, al igual que sus socios, cambiaba cada 15 días los números de teléfono celular, para tratar de evitar que las autoridades escucharan sus comunicaciones. De igual forma, utilizaban un lenguaje en clave para coordinar los ataques. A pesar de esas prevenciones, no contaban wcon que el DAS y la Fiscalía lograron intervenir y grabar conversaciones en las que coordinaron y ordenaron los ataques.

Hincapié y sus 'socios' están señalados por las autoridades de ser los responsables de dinamitar 320 torres de energía en los últimos tres años. Por reparar las torres, ISA le pagó a Electroservicios cerca de 16.000 millones de pesos. Los investigadores del DAS establecieron que Hincapié y sus socios invirtieron parte de los millones que ganaron dinamitando torres en la compra de 14 tractomulas y flotas de taxis. La semana pasada, el 'próspero' empresario de Chinchiná y 10 de sus cómplices, incluidos los cuatro milicianos de las Farc encargados de instalar las cargas, fueron arrestados por detectives del DAS en una operación simultánea en cuatro ciudades. Ese fue el golpe en la 'torre' que recibió Hincapié. n
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