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| 10/8/1984 12:00:00 AM

NI BARRIDA, NI VOTO-FINISH

Doce que J. Emilio consideraba "fijos", eligieron a Lloreda Designado

Al final, no se produjo el tan anunciado voto-finish. Aunque la victoria de Rodrigo Lloreda Caicedo sobre J. Emilio Valderrama en la pre-elección del Designado a la Presidencia en la junta de parlamentarios conservadores celebrada el martes de la semana pasada no fue apabullante los 15 votos de diferencia a favor del ex-canciller resultaron ser una ventaja demasiado grande en una final que prometía ser mucho más reñida. Lo curioso es que, minutos antes de iniciarse la votación, el ambiente reinante en la plenaria de la Cámara no era precisamente lloredista. Los aplausos de las barras jotaemilistas y algunas encuestas de la prensa y la radio habían colocado al senador antioqueño a un paso de protagonizar uno de los palos políticos más sorprendentes de los últimos años. En efecto, Valderrama, quien había comenzado en cero su carrera hacia la Designatura apenas dos meses atrás desde su embajada en España, se mostraba confiado, mientras Lloreda, sobrio por naturaleza, parecía más sobrio que nunca y daba la impresión de estar pensando que cualquier cosa podía suceder.
La desventaja de J. Emilio al iniciarse la campaña a mediados del año era evidente: sus atenciones a cuanto parlamentario lo visitaba en su embajada en Madrid no parecían competir frente al innegable poder burocrático de la cancillería. Pero el senador antioqueño parecía haber superado esa circunstancia y horas antes de la votación en la junta conservadora, lo promotores de su candidatura se paseaban por los corredores del Capitolio con una lista de 75 "fijos", que e exministro Hugo Escobar Sierra había depurado al máximo hasta obtener una lista final de 68 votantes que por nada del mundo, podían fallar, que resultaban suficientes para obtener la victoria. Sin embargo, la verdad es que fallaron. Y fallaron exactamente 12 parlamentarios. Horas después de la votación, los jotaemilistas tenían en sus manos una lista que los lloredistas habían elaborado con sus propios "fijos" que totalizaban 72. Al confrontar las dos listas, los amigos del ex embajador en España descubrieron que 12 de los 68 seguros electores de Valderrama aparecían en la lista del excanciller. Esta última resultó casi exacta, y con excepción de un solo voto, que algunos atribuyen a un parlamentario ausente, Lloreda se impuso por 71 votos contra 56 de Valderrama. Este resultado fue ratificado al dia siguiente en la plenaria del Congreso en medio del sentimiento de que de haber participado libremente los liberales, el resultado podía haber sido diferente.
La elección del senador vallecaucano representaba un triunfo para el expresidente Misael Pastrana, quien no obstante no haberlo patrocinado abiertamente, se estaba jugando su prestigio en la designación de su favorito, sobre todo después de la minirebelión que se produjo durante la selección del secretario general de la Camara en la cual su candidato había sido derrotado. Para evitar suspicacias, Pastrana había decidido estar ausente del país en el momento de la votación y aun cuando se presentaron acusaciones de que había movido algunas fichas, esto se hizo con la suficiente sutileza como para evitar que J. Emilio desconociera el resultado invocando falta de neutralidad del jefe del Partido. La fórmula concrcta que, según sus acusadores, habría utilizado el ex presidente fue la de haber promovido el reemplazo de los congresistas suplentes de inclinación jotaemilista, por titulares de tendencia lloredista.
De todos modos, el sentimiento generalizado después de conocido el resultado era el de reconocerle al derrotado la gallardía que habia demostrado, y al nuevo Designado, su indiscutible competencia para el cargo. Pero fuera de estos aspectos, no había consenso sobre lo que había significado la elección del Designado: los comentarios iban desde los jocosos, como el del ex ministro Abelardo Forero Benavides en el sentido de que la victoria de Lloreda demostraba que el país no resistía "un antioqueño loco más", hasta la casi apocalíptica del excanciller Alfredo Vásquez Carrizosa según el cual en las circunstancias actuales "se ha querido elegir más que un Designado, un posible Presidente". -
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