Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/10/31 00:00

Ni contigo ni sin ti

Las putas de Gabo no son las únicas tristes. Una reglamentación legal podría dejar a las trabajadoras sexuales de Bogotá sin suelo definido para trabajar.

Mal contadas, Bogotá tiene cerca de 30.000 personas de ambos sexos dedicadas a la prostitución en unos 1.000 establecimientos. Todos ellos han sido históricamente la papa caliente que se lanza de una administración a otra. En esta, por lo que parece, las cosas no van a cambiar.

A finales del año pasado el tema de las zonas de tolerancia volvió a armar revuelo. A través del Plan de Ordenamiento Territorial, el Distrito definió, con nombres propios, cuáles eran los barrios que podrían ser las 'zonas de alto impacto' (antes conocidas como de tolerancia) de la ciudad. El primero es Santa Fe, que desde hace más de 40 años ha estado dedicado al negocio del sexo. Es la única de las seis zonas que ya está reglamentada por el Distrito y por lo tanto, la única en donde actualmente está permitido abrir negocios de este tipo. Las otras cinco, Bosa Central, Corabastos, Álamos (el sector del aeropuerto), Venecia y Alcázares están por reglamentarse.

Aunque los habitantes de esos sectores han echado mano de tutelas y de cuanto recurso jurídico hay para evitar que sus vecindarios sean convertidos en zonas de tolerancia, ningún intento ha prosperado. Pero lo que no han logrado estos mecanismos podría conseguirlo muy pronto la reglamentación de la ley 902 de 2004, que está próxima a salir.

La ley deja en claro que ninguna zona residencial o en la que exista un centro educativo podrá destinarse como zona de alto impacto. Y, según los estudios realizados por los concejales Luis Fernando Olivares y Antonio Galán, por lo menos cuatro de estas seis zonas son residenciales o tienen colegios y escuelas en su alrededor.

Con la reglamentación -que está a cargo del departamento de desarrollo territorial del Ministerio de Medio Ambiente- el tema sufrirá un vuelco total y la declaratoria de las zonas anunciadas deberá ser reversada. "Eso nos tiene muy ilusionados. Nosotros no queremos que nuestro barrio se llene de prostitución", dice Alfonso Rincón, líder del barrio Alcázares, habitado sobre todo por personas de la tercera edad. Silvana, que lleva siete años en el oficio, dice que en cualquier lugar esta será una pelea de 'ni contigo ni sin ti'. "Todos son dobles. Dicen que nos aceptan pero nadie nos quiere tener cerca".

Planeación Distrital dice estar dispuesta a corregir los errores que se hayan podido cometer en la escogencia de las zonas que se reglamentarán. Lo cierto es que, aunque la ley logre echar para atrás las zonas definidas por el POT, habrá que encontrar lugares para el ejercicio de la prostitución. Y nadie, aunque no lo diga abiertamente, quiere tener uno al lado.

No se ha planteado la fórmula salomónica hasta el momento. El concejal Olivares lanzó una propuesta que ya tiene detractores entre los empresarios del negocio. Olivares propone crear 'megacentros del sexo', máximo tres o cuatro, no seis, que agrupen los lugares relacionados con la actividad sexual y que funcionen como los centros comerciales. De esta manera, asegura el concejal, las autoridades pueden tener control sobre las actividades relacionadas con la prostitución y la salubridad de quienes ejercen ese trabajo. Los empresarios anuncian que nadie se atrevería a ir a uno de estos megacentros porque para la gente el sexo sigue siendo una actividad clandestina. Nadie se expondría a encontrarse con un conocido mientras visita una prostituta.

En este momento el futuro de las zonas de alto impacto está embolatado. Lo cierto es que la administración distrital tendrá que dirimir el conflicto de intereses, mediar en el debate moral y encontrar lugar para ubicar a trabajadores sexuales, casas de lenocinio, whiskerías y demás negocios relacionados con la prostitución. Al fin y al cabo se trata de una actividad legal que tiene muchos usuarios, aunque no lo admitan. Por algo es el oficio más viejo del mundo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.