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| 3/27/2010 12:00:00 AM

Ni quitan ni ponen

Los aspirantes a la Vicepresidencia no cambiaron las intenciones de voto por los candidatos presidenciales.

En el último mes la mayoría de campañas concentraron sus esfuerzos mediáticos en difundir los nombres de quienes serán las fórmulas vicepresidenciales de los aspirantes a la Casa de Nariño. Campañas de expectativa, fotos y comunicados fueron divulgados con bombos y platillos por los jefes de prensa, para justificar la elección de uno u otro candidato a la Vicepresidencia.

Pero estos esfuerzos prácticamente se quedaron en los retratos y no se tradujeron en intención de voto a favor de uno u otro presidenciable. La última Gran Encuesta demuestra que a la mayoría de los colombianos no les importa quién sea la fórmula de su candidato: de cada tres potenciales votantes, uno se siente muy satisfecho con la escogencia del aspirante vicepresidencial, otro se siente algo satisfecho y al tercero prácticamente le da igual. Sólo el 5 por ciento siente que el nombre para acompañar a su candidato en la Presidencia no es apropiado (ver recuadro).

La indiferencia frente a la elección del eventual vicepresidente puede interpretarse de varias formas. Primero, la figura vicepresidencial es relativamente nueva en Colombia, y desde que se creó en 1991 no ha habido ninguna persona en este cargo que haya tomado decisiones trascendentales para el país o que haya reemplazado al primer mandatario por períodos significativos. Humberto de la Calle y Carlos Lemos en el caso de Ernesto Samper; Gustavo Bell, en el de Andrés Pastrana -con todo y que fue ministro de Defensa-, y Francisco Santos, en el de Álvaro Uribe, no han llegado a ser considerados seriamente como sustitutos de los titulares.

Adicionalmente, en una campaña presidencial tan corta como la actual y en la que existe una enorme expectativa sobre quién reemplazará a Álvaro Uribe, la gente se preocupa más por saber quiénes son los candidatos y cuáles son sus posibilidades que por escoger o evaluar quién los acompaña. Son los presidenciables y no sus fórmulas los que participan en los debates, responden las entrevistas y figuran en la publicidad.

Así también sucedió hace ocho años, cuando Álvaro Uribe, Horacio Serpa, Luis Eduardo Garzón y Noemí Sanín se peleaban por llegar a la Presidencia. En ese entonces cerca del 28 por ciento de los electores se consideraba indiferente frente a la elección de los aspirantes a la Vicepresidencia.

En cuanto al apoyo de los electores a las decisiones de los presidenciables, en 2002 la mayoría de los seguidores de cada candidato respaldaba la escogencia de los vicepresidentes. Lo mismo ocurre esta vez. Los niveles de satisfacción con la decisión superan el 50 por ciento entre quienes apoyan cada campaña y los de insatisfacción no superan el 6 por ciento. Los más contentos con su fórmula son quienes votarían por Gustavo Petro: el 68 por ciento de sus adeptos se siente contento con Clara López como fórmula. El mayor nivel de insatisfacción se da entre los votantes de Juan Manuel Santos, quien escogió como compañero de campaña a Angelino Garzón. En todo caso, este disgusto es pequeño: escasamente llega a los seis puntos.

Cuando se les pregunta a los electores sobre los nombres de los vicepresidenciables sin ligarlos al de los candidatos al primer puesto del país, los resultados son curiosos. Si los colombianos tuvieran que elegir cuál de ellos preferiría que asumiera las riendas del Estado si así fuera necesario, el 20 por ciento escogería a Angelino Garzón; el 9 por ciento a Clara López, el 8 por ciento a Aníbal Gaviria (fórmula de Rafael Pardo) y el 4 por ciento a Julio Londoño (compañero de Sergio Fajardo). Sólo el 3 por ciento votaría por Elsa Noguera -elegida por Germán Vargas-, lo cual demuestra que las fórmulas fríamente calculadas para establecer complementos y equilibrios (mujer costeña, en este caso, y con una historia de vida meritoria y atractiva), no tienen el éxito garantizado.

De los siete candidatos presidenciales que superan el 1 por ciento en las encuestas, Noemí Sanín y Antanas Mockus aún no han escogido quién sería su vicepresidente. Por haber sido elegidos en consultas partidistas, aún tienen hasta el 5 de abril para hacerlo. Y tal como están las cosas, el nombre de su fórmula tendrá una incidencia mínima sobre su posición en las encuestas. Al fin y al cabo, eso ya les sucede a los otros cinco competidores en esta carrera presidencial. n
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