Miércoles, 26 de noviembre de 2014

| 2013/06/29 08:00

Nicaragua quiere más

El afán expansionista de Managua no para. Los centroamericanos pretenden que los límites de su plataforma continental se extiendan casi hasta Cartagena.

Este es el documento que el gobierno de Nicaragua radicó la semana pasada en la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas. Foto: Archivo Semana

El pasado 24 de junio el gobierno de Nicaragua radicó una presentación a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de las Naciones Unidas sobre sus “límites exteriores en la parte sudoccidental del Mar Caribe”. El documento recoge las pretensiones de ese país centroamericano de ampliar sus fronteras marítimas dentro de territorio que hoy pertenece a Colombia. 

De hecho, los argumentos de Managua incluyen un mapa en el cual sus límites llegarían hasta la costa de Cartagena. ¿Qué tan preparada está la Casa de Nariño para el nuevo envión diplomático de Daniel Ortega? La Cancillería colombiana conocía las intenciones nicaragüenses y las informó al país en un comunicado de prensa la semana pasada. “Esta acción no sorprende al gobierno de Colombia, porque había sido anunciada públicamente desde Nicaragua. 

Este gobierno no ignoró los signos de advertencia.  Por esa razón, entre otras acciones, el 29 de abril de 2013 el gobierno de Colombia remitió al secretario general de las Naciones Unidas una comunicación reafirmando los derechos de Colombia sobre su plataforma continental tanto en el Caribe Occidental como en el Océano Pacífico”, expresó el Palacio de San Carlos.  

¿Qué es exactamente lo que persiguen los nicaragüenses? Managua busca una supuesta plataforma continental que se extienda más allá de las 200 millas medidas desde sus costas. De acuerdo a la Convención sobre Derecho del Mar, esta plataforma es el territorio de lecho y subsuelo submarino que viene desde el continente hasta el borde del mar profundo o hasta el límite de 200 millas. 

Como está cerca de la costa y  generalmente cuenta con una activa vida animal y vegetal, es una zona de gran valor económico para los países en materia de pesca y de exploraciones de hidrocarburos. Para los centroamericanos los límites de la plataforma a la que tienen derecho alcanza más de 350 millas. 

“La plataforma continental de Nicaragua se extiende por un espacio inmenso de casi 500 millas de extensión. Al contrario de la plataforma natural de Colombia, que es cortísima, igual que la de Panamá y la mayor parte de países del Caribe en Suramérica”, afirmó hace unos días Carlos Argüello, embajador de ese país en La Haya. Como Managua suscribió la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, firmada en Jamaica en 1982, sus reclamos sobre fronteras marítimas las tramita por medio de los cuerpos internacionales creados bajo ese tratado: la Comisión de Límites es uno de ellos y el Tribunal del Mar, otro.

El reclamo nicaragüense contra Colombia es el número 66 que este organismo de Naciones Unidas ha recibido desde diciembre de 2001. Países como Rusia, China, Brasil, Argentina, Japón, México y Reino Unido han presentado documentos similares en años recientes. Según la Convención, esa comisión está formada por 21 miembros, expertos en geología, geofísica e hidrografía. 

Hasta el 2017 serán seis asiáticos, cinco africanos, cinco europeos y cinco provenientes de América. No obstante, dado que Colombia no ha suscrito esa convención ni tampoco ha ratificado el  instrumento, las discusiones y conclusiones de este ente técnico no comprometen al país. 

Aunque la movida del gobierno de Ortega no tomó por sorpresa a la contraparte colombiana, sí es resultado directo del fallo de La Haya de noviembre del año pasado. En la presentación de Nicaragua ante la Comisión de Límites queda claro que como la Corte Internacional de Justicia no definió un límite más allá de las 200 millas, le queda abierta la posibilidad a la nación centroamericana de buscar otra porción de mar.  

El debate sobre la nueva avanzada diplomática de Nicaragua contra Colombia se da en medio de crecientes reclamos por las constantes agresiones de buques pesqueros centroamericanos a naves colombianas. Según datos de la Armada Nacional, en los últimos ocho meses se han registrado al menos cuatro de estos episodios. 

Al mismo tiempo,  ha despertado polémica el anuncio del gobierno del presidente Daniel Ortega sobre la construcción de un canal interoceánico a cargo de un empresario chino Wang Jing. Esto ha alimentado las teorías de una hipotética alianza entre Nicaragua y la potencia oriental para que la nación centroamericana recupera extensiones de mar. 

La Casa de Nariño ha anunciado por intermedio de la Cancillería que “se han contemplado y anticipado todos los escenarios posibles, y que  actuará con toda la firmeza que sea necesaria y con el cuidado que amerita este asunto”. 

Como se había anticipado en noviembre pasado cuando La Haya falló en contra de Colombia, el plan expansionista de Nicaragua sobre el mar colombiano es una pelea jurídica larga, compleja y de múltiples escenarios. Pedirle a un ente de Naciones Unidas la extensión de la plataforma continental hasta cerca de la costa de Cartagena es tan solo una de las movidas que Managua tiene bajo la manga. 

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