Martes, 17 de enero de 2017

| 1989/06/12 00:00

"NO ACEPTO CAMBIOS EN LAS REGLAS DE JUEGO"

ALBERTO SANTOFIMIO BOTERO

"NO ACEPTO CAMBIOS EN LAS REGLAS DE JUEGO"

SEMANA: Mucha gente cree que usted, en el fondo, está decidido a dividir al Partido Liberal. El argumento sería que ha llegado a la conclusión de que en el Partido Liberal, a veces, le va mejor a uno por fuera que por dentro...
ALBERTO SANTOFIMIO: Es obvio que voy a llegar hasta el final, porque tengo la seguridad de ganar la consulta y porque, además, mi propuesta de un gobierno pluripartidista y de reconciliación nacional parece tener más adeptos y simpatizantes -según las encuestas que yo no organizó ni financió que la persistencia en el modelo de partido que ha funcionado para efectos burocráticos y administrativos, pero no para las grandes decisiones como la convocatoria de un plebiscito, la reforma constitucional o la política internacional, que siempre han estado condicionadas a los forzosos acuerdos con el doctor Pastrana como jefe de la oposición.

S.: Pero no nos ha contestado la pregunta. ¿Va a montar tolda aparte o no?
A.S.: Por mis antecedentes al servicio del liberalismo, la duda metódica sobre la división se la deben plantear a quienes la han ejercido por diez años, sin respetar los resultados de las elecciones previas. En ello sí puede haber una expectativa fundada para la desconfianza. Lo que ocurre es que la respuesta de la gente,en las plazas públicas y el eco de mis propuestas sobre el modelo político o sobre la economía social de rostro humano, en otros partidos, en la llamada franja y en fuerzas distintas al liberalismo, tiene hondamente preocupados a columnistas y a políticos que creían que la consulta popular iba a ser una piñata manipulada por los caciques, y no el despertar de unas fuerzas de la provincia y del pueblo que le van a cambiar el "caminao" como ocurrió con la elección de alcaldes. Se habla, por ejemplo, de las fuerzas del Congreso, y si ustedes suman los guarismos que da cada campaña, serían cerca de 800 los congresistas liberales. Pero no se tiene en cuenta otro factor que va a incidir en el resultado de marzo, que es el hecho de que el 40% del Congreso, por lo menos, se va a renovar totalmente. En cada concejal y en cada diputado de provincia duerme el sueño de un futuro parlamentario.

S.: Pero esa renovación no se va a reflejar en la convención que va a elegir el candidato tal como hasta ahora se ven las cosas, pues la convención estara integrada por los actuales parlamentarios y no por los nuevos.
A.S.: Es obvio que en la convención, según lo dispuesto hasta ahora, no intervendrán las credenciales frescas, las de mandato reciente, sino las de hace cuatro años. Pero estoy seguro de que ese hecho político de tanta magnitud no podría ser desconocido a la hora de las decisiones finales, porque sería dejar por fuera de una determinación a cerca del 50% del liberalismo que se expresa en las urnas.

S.: Pero precísamente por todos esos problemas se está presentando una formula alterna, que consistiría en consultar a todos los que han sido elegidos desde 1958 a alguna corporación pública o a los que han ocupado ciertos cargos de la administración.
A.S.: Eso es invitar al liberalismo a protagonizar una película que se llamaría "Viaje al pasado" y tendrían que realizar la mitad de la consulta más en los cementerios que en la vida real. Cuando estamos en vísperas del siglo XXI, y cuando el liberalismo tiene corrientes progresistas y de renovación, no puede anclar sus decisiones equivocadamente en otra edad y en otro tiempo, sino mirar el futuro y encararlo partiendo de las realidades presentes.

S.: Se habla de posibles alianzas suyas con la UP, la Anapo y el Partido Comunista. ¿Que hay de cierto en eso ?
A.S.: Con ellos no tengo alianzas electorales, sino coincidencias temáticas. Sobre muchas de mis intervenciones en las universidades y en la plaza pública he escuchado voces de apoyo a cuanto vengo diciendo, y es natural que a los partidos de oposición les seduzca, por ejemplo, mi propuesta de que la Procuraduría, convertida en la moderna institución del defensor del pueblo, sea para la oposición no para un partido participante en el gobierno. Es natural que a los partidos nuevos les interese mi propuesta de convertir la circunscripción nacional en un camino a la paz, garantizando en un artículo transitorio de la nueva Constitución que las curules que por ese camino pudieran obtenerse no fueran para el aventurerismo electorero, sino para garantizar un espacio político a los comandantes de la subversión que se incorporen al estado de derecho y a la democracia. Entonces lo que hay es un terrible temor de que la propuesta pluripartidista tome una inusitada fuerza, más allá de la consulta liberal, y por eso es que están mis contradictores profundamente preocupados por la respuesta hacia las tesis, y metidos más en el litigio de las hipótesis de lo que pueda ser mi conducta futura, que en exponer ellos mismos lo que piensan sobre la realidad colombiana y sus propuestas para salir de la crisis. Están metidos en el túnel de la mecánica política, mientras yo llevo diez. departamentos recorridos en la plaza pública. Yo le estoy hablando al país en las universidades, en los foros, y en la plaza, y ellos están de masajistas espirituales de los parlamentarios en los restaurantes y en los cocteles.

S.: Resumamos. ¿Que pasa si en la próxima convención se cambia la consulta como ha sido planteada hasta ahora y se busca una fórmula alterna ? .
A.S.: He sido claro, preciso, rotundo en mi postura. Si bien es cierto que la convención, estatutariamente, por mayoría, puede modificar las reglas del juego, políticamente asumiria la responsabilidad de una división irreversible y del descalabro liberal en el 90. Yo no aceptaría de ninguna manera un cambio de reglas de juego en la mitad del camino. No sería la conducta de un partido organizado y serio.
Sería una burla a los compromisos de unión que otros suscribieron y que el partido refrendó, y un fraude a la opinión que ya está comprometida en el debate de temas, ideas y personalidades dentro de la consulta.

S.: Ahora viene la otra pregunta: si usted no gana la consulta, se compromete a acatar el resultado y a retirar su candidatura? A.S.: Este problema tiene dos aspectos. El primero, es que no he contemplado la posiblidad de perder.
Tengo la firme seguridad de que, divididas como están las opciones de la derecha liberal, del continuismo y del establecimiento, la vertiente popular y renovadora que yo represento obtendrá la mayoría en la consulta. Pero, además, si pensando con las ganas mis adversarios se imaginan lo contrario, creo que para que los resultados de la consulta sean respetados respetables, se requieren cuatro presupuestos básicos: rigurosa impar cialidad del gobierno, neutralidad absoluta de la Dirección Liberal y de sus organismos, transparencia en las finanzas de las campañas y objetividad en los medios de comunicación afectos al liberalismo. Si estos presupuestos se dan, no me cabe duda de que la consulta podrá arrojar los resultados deseados.

S.: Ya que habla de transparencia en la financiación de las campañas, el columnista D,Artagnan parece insinuar que usted esta en la mira de la DEA ...
A.S.: Está bien que a D,Artagnan le fastidie mi memoria poética, está bien que le asuste mi poder oratorio, está bien que le preocupe mi acogida en las plazas de las ciudades colombianas, como el mismo lo afirma, y las expectativas que en torno a ese hecho político se han creado. Lo que sí resulta inaceptable en alguien que respete las libertades, la democracia y los derechos humanos, es insinuar que para poder atajarme -y para que no gane como el candidato Menem de la Argentina ya no sea suficiente la malquerencia y la falta de objetividad de ciertos columnistas, sino la intervención extranjera en asuntos de la soberanía colombiana, para que sean los organismos de otros estados y de otros países los que juzguen a los aspirantes a la Presidencia de Colombia, y no el pueblo colombiano en la consulta y en las elecciones. Me parece fundamental para evitar cualquier tipo de suspicacia que, como lo propusimos todos los candidatos en el seno de la Dirección Liberal, las finanzas de las campañas estén abiertas escrutinio público, para que no sólas juzguen los organismos del pando, sino quien quiera hacerlo.

S.: Sigamos concretando: usted va a ser candidato de una coalición centro-izquierda que incluye elementos del Partido Comunista, de la Anapo y de la UP. Si gana, ¿gobernaría con esa coalición, desmontado el actual esquema de gobierno de partido partidos de oposición?
A.S.: La propuesta es esa, pero orden no. Al ganar mi candidatura en la consulta triunfa mi tesis y ese sería el momento para la apertura hacia otras fuerzas. El ex presidente Lopez Michelsen dijo una vez que el candidato ideal para el liberalismo es que logre tener simpatías y votos mas allá de su propio partido, luego superado el episodio de la consulta la fórmula pluripartidista se impondrá no sólo para ganar, sino para gobernar.

S.: Ya para terminar, ¿ por que no hace una evaluación de-lo que usted considera la fuerza de sus rivales y de como anticipa que será el orden de lo resultados en la consulta?
A.S.: Creo que sólo el 15 de julio se sabrá cuántos somos y cuántos quedamos en la competencia de la consulta popular. Por el momento, oficialmente sólo yo estoy de precandidato, pues nadie más se ha inscrito oficialmente. El proceso se irá decantando y asomará la verdad de la situación politica. Para mí, las candidaturas muy respetables de Duran, Galán y Samper tienen asiento electoral bogotano. Son tres senadores por la misma circunscripción, los tres se dividen la simpatia de la prensa, los afectos del gobierno y el poder de los ministerios. Son candidaturas coincidentes del centro a la derecha, y en el caso de Samper y de Galán son candidaturas gemelas. Representan las mismas ideas, los mismos intereses e idénticos derroteros políticos. No se sabe al final cuál de los dos apoya al otro y a qué horas puede llegar la teoría del endoso. En cuanto a Durán, representa la generación del 47, sus ideas, sus experiencias y sus hombres y, desde luego, él viene caracterizando una política dura y enérgica que seguramente seduce más del centro a la derecha, que del centro hacia cualquier otro lugar. No hago pronósticos sobre el orden de colocación de sus fuerzas, porque lo que me interesa no es lo que a ellos les ocurra, sino consolidar en una batalla de temas y de ideas mi opción de ganar, con profundo respeto por lo que significan mis eventuales contradictores. -

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