Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2009/07/25 00:00

"No acepto injerencia de nadie, menos de mi familia"

El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, habla de la crisis de los desplazados, se refiere al senador Jaime Dussán y defiende sus medidas sobre el parqueo y el sistema integrado de transporte.

"No acepto injerencia de nadie, menos de mi familia"

No es el hombre más popular de Bogotá, al menos desde la perspectiva de las encuestas. Poniéndole el pecho a un clima de insatisfacción ciudadana, Samuel Moreno acepta llevar a la guillotina lo que tiene para mostrar y lo que no quisiera que se viera tanto. Como toca, el Alcalde responde.

GUSTAVO GÓMEZ: En la última medición de Invamer-Gallup registra un índice desfavorable del 66 por ciento. ¿Sabe de alguien a quien le haya ido peor?

SAMUEL MORENO: Sí, Enrique Peñalosa tuvo el 77 por ciento hace 10 años.

G.G.: ¿Tranquilo?

S.M.: A uno siempre le gustaría figurar en las encuestas, pero los resultados no me quitan el sueño. Recuerde el 3 por ciento de Uribe en su primera campaña, y véalo.

G.G.: El desplazamiento se ha convertido en el más reciente de todos sus dolores de cabeza. ¿El gobierno lo está apoyando?

S.M.: Estoy convencido de que el origen del desplazamiento está ligado a la política de Seguridad Democrática y a unas ofensivas muy fuertes que hacen que muchos busquen refugio aquí.

G.G.: ¿Las acciones militares están llenando a Bogotá de desplazados?

S.M.: Claro: esta semana recibimos a la gente que huye de los combates en Tolima. Uribe es muy efectivo en sus acciones militares, pero se queda cortísimo en atender a las víctimas. Si no hay una solución social, se replicará en el país el caso del parque Tercer Milenio.

G.G.: El contralor Moralesrussi mira con desconfianza sus iniciativas. En la que menos cree es en la del metro. ¿Tendremos metro?

S.M.: Metro va a haber. El 30 de agosto nos entregan los estudios de la consultoría, donde se define la primera línea y la red futura.

G.G.: Si no llegamos al metro, ¿para qué servirá el Sistema Integrado de Transporte que acaba de anunciar?

S.M.: Llegaremos a un metro que, seguramente, será una parte en superficie y otra subterránea. El Sistema le cambiará la historia a la ciudad y la manera como funciona el servicio público.

G.G.: A pesar de los semáforos que le prenden concejales como Carlos Fernando Galán, ¿usted por qué no define el futuro de la séptima?

S.M.: Su futuro está ligado al estudio de la consultoría del metro. No me voy a dejar acosar por los concejales ni por nadie. Lo que salga de la consultoría es lo que vamos a hacer. Esto no se trata de darles gusto a unos concejales.

G.G.: ¿Peñalosa perdió porque fue realista en términos de metro?

S.M.: No. Peñalosa perdió porque yo gané.

G.G.: ¿Al senador Jaime Dussán había que callarlo o ponerlo a hablar para saber de qué tamaño es la tajada que tiene en la burocracia distrital?

S.M.: Dussán nunca me ha entregado una hoja de vida para presionar nombramientos. Tiene unos familiares, pero trabajaban desde antes de que yo me posesionara.

G.G.: ¿Dussán está obsesionado con la cabeza de Clara López?

S.M.: Ni con la de la secretaria de Gobierno ni con la de otro funcionario.

G.G.: ¿Le molesta que esté casada con un político en campaña?

S.M.: Clara tiene un compromiso inobjetable con esta ciudad. Carlos Romero ha estado más de 20 años en el Concejo y tiene una legítima aspiración. Estoy muy tranquilo con Clara.

G.G.: ¿Por qué ella siempre sale en las listas de personas que supuestamente dejarían el gabinete?

S.M.: Se equivoca la prensa con ella. Como se equivoca en el caso de Liliana Pardo, directora del IDU. La crisis es un cuento de los periodistas.

G.G.: Petro sostiene que 13 contratistas de la Secretaría de Gobierno se inscribieron en la lista del esposo de López y que la segunda lista con más contratos de prestación de servicios es la de Iván Moreno…

S.M.: La primera fue la de Gustavo Petro.

G.G.: Su hermano fue alcalde de Bucaramanga y dicen que hay mucho bumangués en el Acueducto. ¿Iván tiene cuotas en el Distrito?

S.M.: Iván no tiene ni un solo puesto ni en el Acueducto ni en todo el Distrito. Es una mentira repetida mil veces. El alcalde soy yo, las decisiones las tomo yo y no acepto injerencia de nadie, menos de mi familia.

G.G.: ¿Atiende consejos de su mamá?

S.M.: Ahora que soy Alcalde la veo poco. Pasa largas temporadas en el exterior. A veces almorzamos los domingos y en esos almuerzos familiares está prohibido hablar de la administración.

G.G.: ¿Óscar Molina abandonó Planeación por presiones indebidas?

S.M.: La única verdad es que se fue a manejar asuntos de su esposa. Dice que nunca lo presionó Dussán, y le creo.

G.G.: ¿Luis Bernardo Villegas dejó Movilidad por incompetencia o por deshonestidad?

S.M.: Por ineficiencia administrativa al no atender mi insistencia en el lío de los semáforos. Cuando llegamos al 30 por ciento de los aparatos dañados le pedí que diera un paso al costado.

G.G.: ¿Los retrasos en las obras por valorización son culpa de Garzón?

S.M.: La demora no ha sido por la incapacidad de ejecución del IDU, sino porque había procesos que no estaban culminados. La actualización catastral de Lucho quedó mal hecha y él celebró que la hubiéramos sacado adelante.

G.G.: ¿El socio estratégico de ETB va a ser el dueño?

S.M.: Será inversionista y no socio estratégico. La ETB tiene socios privados, pero el 86 por ciento de las acciones está y continuará estando en cabeza del Distrito. El inversionista adquirirá acciones que se emitirán para que entren recursos, pero no tendrá la mayoría.

G.G.: ¿Por qué quedó la Alcaldía tan mal parqueada en el sencillo asunto de los parqueaderos?

S.M.: Al contrario: quedamos fue bien parqueados…

G.G.: Alcalde: los dueños de parqueaderos hacen lo que se les viene en gana, se amparan en un período de gracia para cobrar a su antojo y hasta se sublevaron. ¿Le parece un éxito?

S.M.: Reglamentamos un acuerdo del Concejo y dimos dos meses para que inscribieran su parqueadero y la forma de cobro, para tener nosotros control. Se ampararon en un parágrafo del acuerdo y llegaron a una interpretación según la cual a una persona que parquea 15 minutos se le podían cobrar dos horas. No voy a aceptarlo y vamos a sancionarlos.

G.G.: De muy mal recibo que no se hubiera reunido con el Alcalde de Caracas, perseguido por Hugo Chávez. ¿Tan valiosa es su amistad con Chávez como para no conversar con Ledezma?

S.M.: Ledezma radicó una carta solicitándome cita de un día para otro; la vi cuando se había ido. Para mí es el alcalde de Caracas y a Hugo Chávez no lo he visto más de dos veces en mi vida.

G.G.: ¿De qué está orgulloso en estos 18 meses?

S.M.: De haberle dado salud gratuita a 250.000 personas de Sisbén, de los 652.000 niños que estudian sin costo, de las 873.000 personas que alimentamos diariamente, de que hemos tapado 23.400 huecos, de que Bogotá haya pasado del octavo al sexto puesto dentro de las 50 ciudades generadoras de inversión en América Latina; de que llevábamos 60 años hablando de metro y 15 de sistema integrado y ahora son una realidad.

G.G.: ¿Sabía que sus críticos dicen que esta administración es la mejor campaña para la próxima alcaldía de Peñalosa?

S.M.: Lo mismo dijeron de la alcaldía de Lucho, que le hacía la campaña a Peñalosa. Y no pasó nada. Nada distinto a que Peñalosa perdió.

G.G.: ¿Le preocupa que le revoquen el mandato?

S.M.: Gajes de la democracia.

G.G.: ¿La inseguridad le costó el puesto al general Palomino?

S.M.: Removerlo fue una decisión de su superior, el general Naranjo. Duró dos años, y pocos pueden decir que se han mantenido tanto en la comandancia de Bogotá. La seguridad marcha: hemos invertido más de 1,2 billones y estamos respondiendo.

G.G.: ¿O fue por los espacios que él le abrió a Santos para opinar de seguridad?

S.M.: No me molestó tanto como creen. La reunión a la que usted se refiere no la organizó Palomino sino Santos, desatendiendo mi pedido de aplazarla por un viaje. Eso está chuleado: ya no es ministro de Defensa.

G.G.: Imagínese cuando sea Presidente…

S.M.: ¿Aspira? Él ha dicho que si Uribe va, no va.

G.G.: ¿Peñalosa y Lucho dejaron mugre debajo de la alfombra?

S.M.: No me gusta usar el retrovisor.

G.G.: No le pregunto por el retrovisor sino por el recogedor… de basura.

S.M.: Cómo le parece que ahora estamos en una campaña muy agresiva de reciclaje y de manejo de escombros. ¿Satisfecho?

G.G.: ¿Cómo se va a reciclar políticamente cuando deje la Alcaldía?

S.M.: Le doy una pista: nunca apoyé la reelección y no me interesa la reelección.

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