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| 10/6/2016 10:11:00 PM

La región más golpeada por el narcotráfico le dijo No al plebiscito

En el Valle ganó el Sí, pero en casi todos los municipios que en otrora fueron golpeados por la violencia mafiosa del cartel del Norte del Valle, se impuso el No, ¿por qué?

El Valle del Cauca hace parte de esa región del país considerada el vórtice de la guerra. Por ubicación estratégica, porque se trata de un gran eje económico y porque el puerto de Buenaventura se convirtió en la ´joya de la corona´.

En ese departamento al igual que en Nariño y Cauca, desde hace décadas confluyen todos los fenómenos de violencia que azotan a Colombia y allí se han enquistado todos los grupos armados ilegales pasando por las guerrillas de las FARC, ELN, grupos paramilitares, Bandas Criminales y hasta carteles de la mafia.

Por todo lo anterior no es equivocado afirmar que en el suroeste colombiano se concentra un grueso número de víctimas de esa violencia. De ahí que en el plebiscito votado el pasado 2 de octubre, el Sí haya ganado de manera contundente en esos tres departamentos. Y esa realidad se manifestó sin recelo en el Valle, donde 633.329 ciudadanos apoyaron el Sí; es decir, el 52 por ciento.

Sin embargo, en el norte y centro del departamento se registró un patrón contundente alrededor del No que les permitió sumar 574.237 votos, o sea el 47 por ciento. Fueron 23 de los 42 municipios que rechazaron el acuerdo final entre el Gobierno y las FARC.

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Ese rechazo llama la atención porque justamente el norte y centro del Valle son regiones golpeadas por el fenómeno del narcotráfico, allí donde se impuso el código de terror que implantaron capos de la mafia como Diego Montoya Sánchez (extraditado) y Wílber Varela (asesinado), ambos exjefes del cartel del Norte del Valle. Si bien, tanto la guerrilla de las FARC como el ELN han tenido influencia en esos territorios, la sangre derramada en esa región del país obedece más a vendettas mafiosas.

Hay que recordar que el norte del Valle es ruta de acceso natural al emblemático Cañón de Garrapatas, ubicado en Chocó y considerado el laboratorio de coca más grande del país, ya que en su espesa vegetación y agreste topografía se esconden cultivos y cristalizaderos para producir, traficar y exportar el alcaloide.

Pero allí también hicieron presencia los frentes 47 y Aurelio Rodríguez de las FARC; al igual que el frente Ernesto Che Guevara del ELN, que al parecer sigue delinquiendo desde San José del Palmar, un municipio chocoano que limita con el norte del Valle.

Dicho en otras palabras, existen razones de peso para querer pacificar la región apoyando el plebiscito, pero eso no ocurrió y por el contrario los pobladores ratificaron en las urnas lo que vienen expresando en otras elecciones.

Por ejemplo, en las votaciones territoriales de 2015 en esa zona del Valle el uribismo ganó la única alcaldía. Se trata de Julián Bedoya, quien fue elegido mandatario de Toro, avalado por el Centro Democrático. Y de los dos diputados que sacó el uribismo en ese departamento, uno es del norte del Valle al igual que 19 de los 29 concejales que eligieron por esa colectividad en toda la región.

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Y desde las elecciones para segunda vuelta presidencial de 2014 esa región valluna ya había mostrado sus afectos por el uribismo. Pese a que Juan Manuel Santos ganó en todo el Valle con 831.748 votos, osea el 61 por ciento y su victoria se reflejó en 25 de los 42 municipios del departamento; su rival uribista, el candidato Óscar Iván Zuluaga, sacó 459.146 votos, es decir el 34 por ciento y ganó en los restantes 17 municipios, todos del norte del Valle.

Una explicación política podría ser que históricamente esa zona del departamento ha sido conservadora y allí se encuentran varios municipios considerados fortines políticos de aspirantes de la colectividad azul.

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Pese a ello, durante las votaciones para gobernación del Valle en la que ganó la candidata de La U, Dilian Francisca Toro, ella triunfó en 39 de los 42 municipios, lo curioso es que su rival era el conservador Cristian Garcés. El mapa político del Valle quedó en poder de la baronesa, salvo por tres municipios en los que ganó Garcés: Roldanillo, Bolívar y Tuluá.

Otra realidad política que contradice la inclinación de los nortevallecaucanos por el No, es que 17 de los 18 municipios de esa zona están en manos de alcaldes cuyos partidos integran la Unidad Nacional que apoyó el Sí.

Para Santiago Londoño, politólogo de la universidad Javeriana de Cali, esa realidad electoral tiene una explicación cultural, “el norte del Valle tiene una gran influencia paisa; son más conservadores y de ahí que jocosamente se les define como nortevallepaisanos”.

Una tesis que también plantea el politólogo Fernando Giraldo, para quien en el norte del Valle se enquistó “una comunidad política opositora al sistema, conservadora y moralista”.

Ya sea por razones políticas, culturales o de orden público, lo cierto es que el norte del Valle, al igual que el Eje Cafetero y Antioquia, se está convirtiendo en otro bastión electoral del uribismo. Y aunque el Sí del plebiscito ganó en ese departamento, allí también ayudaron para el apretado triunfo del No.

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