Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/11/08 00:00

“No soy un clon, tengo mi sello personal”

El nuevo comandante del Ejército, el general Óscar González Peña, les responde duro a sus críticos y se resiste a que lo comparen con el general Montoya. Dice que le den primero la oportunidad de trabajar y que después lo juzguen por sus resultados.

“Las operaciones ofensivas además de muertos producen esmovilizaciones, por eso nunca renunciaremos a ellas”

Al general Óscar González Peña se le ve radiante. El viernes, a pesar de que estaba muy ocupado, en cumbre de generales y que no habían pasado 24 horas de su posesión como nuevo comandante del Ejército, quiso sacar tiempo para responder a las críticas que cuestionan su trayectoria en derechos humanos y a las versiones que lo señalan como una especie de protegido del general Montoya.

Aunque el país poco o nada sabe de él, en buena parte porque no le gusta ser protagónico, sus compañeros de curso lo recuerdan por sus brillantes calificaciones y por su eficiencia en el campo de batalla. Con cierta modestia, habla poco o nada de sus éxitos militares, como el de la operación que facilitó la fuga del ex canciller Fernando Araújo y la que llevó casi a la extinción al ELN en el oriente de Antioquia.

A sus 55 años de edad y 38 como uniformado, llega a comandar un Ejército que pasa por un momento estelar de la historia, tras un año de duros golpes a las Farc, pero que también tiene abierto el interrogante de qué tan profundos son los problemas de derechos humanos.

SEMANA: ¿Qué fue lo primero que se le vino a la cabeza cuando el presidente lo llamó?

G.O.G: Estaba revisando unas operaciones y me cogió de sorpresa. Me habló de una, sin anestesia. Me dijo que había analizado mi hoja de vida y la situación del país y que acababa de tomar la decisión de que yo era la persona que debía conducir el Ejército.

SEMANA: A usted el país lo conoce muy poco...

G.O.G.: Desde muy joven leí que quien se fotografía mucho se le acaba el alma. Siempre he pensado que por uno deben hablar sus ejecutorias. Mi vida empieza en un pueblo de Santander llamado Florián, allá termino la primaria y me vengo para Bogotá extraditado por mi mamá porque allá no había bachillerato. Ella, con una panadería, logró hacernos profesionales a sus cuatro hijos.

SEMANA: Llega a la comandancia en un momento paradójico: el Ejército tiene en su peor momento a las Farc pero por otro lado está en el ojo del huracán por el escándalo de los falsos positivos.

G.O.G.: Es un gran reto. A pesar de las adversidades y de los problemas, las encuestas más recientes registran al Ejército como la institución más querida y respetada. La sociedad sabe diferenciar las actuaciones propias de delincuentes, y entiende que no son ni el 0,1 por ciento del Ejército. Esas actuaciones jamás han sido una política institucional.

SEMANA: Hace un par de años le dijo a 'El Tiempo' que las ejecuciones extrajudiciales eran montajes de la guerrilla ¿Sigue pensando así?

G.O.G.: Me referí a la guerra jurídica que existe y sigue existiendo. Los falsos positivos y las ejecuciones no estaban como hoy a la luz del día y cuando yo me referí al tema lo hice con la convicción de lo que sabía entonces. Si hoy me preguntan qué está pasando, tengo que admitir y ponerme en la misma tónica que tomó el Presidente al decir que es muy posible que en algunos sitios se hayan presentado violaciones a la ley.

SEMANA: Usted dice que antes no se sabía de esos falsos positivos, pero la Fiscalía está investigando decenas de casos de 2004 y 2005 que se dieron en su jurisdicción de entonces, Antioquia, y que la ONU lo denunció en su momento...

G.O.G.: En Antioquia por esa época no se presentaron reclutamientos, que fue lo que encendió las alarmas ahora en Soacha. Las informaciones que yo tuve en ese momento como comandante de brigada es que todas las acciones se hacían dentro de lo correcto. No hay un solo evento que no esté sometido a investigación disciplinaria y penal. Eso es lo que se hace cada vez que hay muertos en combate.

SEMANA: Por lo menos dos generales fueron destituidos no por ser responsables directos de los falsos positivos, sino por no aplicar el control necesario para evitarlos o castigarlos. Si la justicia concluye que hubo ejecuciones extrajudiciales en Antioquia cuando usted era comandante de la IV Brigada, ¿renunciaría?

G.O.G.: Antes se tiene que investigar para demostrar si se trató de un falso positivo y si se produjo por falta de control de mi parte o porque no emití normas claras. Para nosotros cada día puede ser el último. Estamos preparados para retirarnos en cualquier momento.

SEMANA: ¿Estuvo de acuerdo con el retiro de los 27 militares?

G.O.G.: Yo respeto las decisiones del señor Presidente. Él explicó que las personas que salieron no ejercieron el debido control y que por eso los retiraba.

SEMANA: El Presidente propuso instalar en las guarniciones una oficina para atender quejas referentes a derechos humanos. ¿Qué hará usted desde adentro para evitar que la Fuerza Pública incurra en ese tipo de excesos?

G.O.G.: Desde hace dos años establecimos unas inspecciones delegadas del Ejército en las siete divisiones del país, al mando de un coronel y con el acompañamiento de abogados, que además de controlar todo el tema de los derechos humanos tenían que verificar el funcionamiento de las unidades. Lo que voy a hacer es ponerlas a trabajar exclusivamente en derechos humanos. Ya di instrucciones.

SEMANA: ¿Se ha criticado mucho que el esquema de medir los resultados por el número de bajas puede estar produciendo algunos efectos perversos en la guerra?

G.O.G.: Todo el Ejército está en operaciones de carácter ofensivo y de control militar de área. En cualquiera de estas se pueden presentar combates y es posible que haya muertos. Pero también esas presiones generan desmovilizaciones. Los miles de bandidos que se han desmovilizado no lo han hecho porque se hayan vuelto buenos. Lo hacen porque se les acabó el discurso o porque se dan cuenta de que están equivocados o por la presión militar. Por eso nunca podemos dejar de conducir operaciones ofensivas.

SEMANA: ¿Qué tanta incidencia tiene la presión por resultados en los falsos positivos que se han presentado?

G.O.G.: La exigencia existe en todas las actividades de la vida. A los hijos hay que estar permanentemente exigiéndoles resultados porque si no se vuelven unas 'ñangaras' completas. Pero exigir no tiene nada que ver con actos delictivos.

SEMANA: En un solo año en Antioquia, en 2005, se dieron 668 bajas, un número muy alto comparado con las 233 de Meta o las 47 de Nariño donde se supone puede estar el grueso de la guerrilla. ¿Cómo explica eso?

G.O.G.: En Antioquia, hay que entender, tenemos cinco brigadas con unos 25.000 hombres. En el oriente antioqueño había 800 bandidos del ELN. Delinque también el bloque noroccidental de las Farc. La guerra fuerte comienza a finales de 2001, 512 torres estaban en el piso, una noche quemaron 70 vehículos y a una empresa le quemaron 180 entre 2001 y 2002. Entonces viéndolo hoy se ve muy fácil, pero peleamos contra un mundo de gente.

SEMANA: ¿Hay qué cambiar algo en el Ejército?

G.O.G.: Lo que tenemos que hacer es apegarnos a los manuales y al reglamento y actuar de acuerdo con lo que allí se estipula.

SEMANA: Algunos dicen que usted es de la cuerda del general Mario Montoya y que asume la comandancia ungido por él. ¿Qué opina?

G.O.G.: Yo tengo mi propia personalidad. No entré al Ejército ayer. Tengo mis convicciones y mi forma de conducir las unidades bajo mi mando. Yo no soy un clon. Todos los generales conducimos las unidades siguiendo la doctrina, pero cada uno le imprime su sello personal.

SEMANA: ¿Se identifica más con la línea dura que representó el general Montoya o con la visión moderna que lidera el general Padilla?

G.O.G.: No es cierta esa supuesta división de dos líneas en el Ejército. Nuestro objetivo es derrotar militarmente a la agresión armada y disponemos de los hombres, los equipos y la doctrina para combatirla, sin importar quién esté dirigiendo en ese momento.

SEMANA: ¿Cómo define al general Montoya?

G.O.G.: Persistencia.

SEMANA: ¿ Al general Padilla?

G.O.G.: Estrategia.

SEMANA: ¿Al ministro Santos?

G.O.G.: Tremenda capacidad de síntesis.

SEMANA: ¿Cómo ve a las Farc?

G.O.G.: Están muy golpeadas, pero no están acabadas. Nos toca continuar. Las Farc tienen un plan estratégico y siempre han sido muy consistentes. Antes nosotros librábamos muchas pequeñas guerras, pero ahora tenemos un plan de campaña macro y tampoco nos salimos de él, no importa que esté al mando el general Padilla o Montoya o González. Tenemos una política del Estado para enfrentar el fenómeno insurgente.

SEMANA: ¿Cree que la guerra se puede acabar por la vía militar?

G.O.G.: A nosotros nos corresponden las acciones militares para derrotar la amenaza o llevarla a condiciones mínimas. Una vez estemos en ese punto, vendrán las determinaciones políticas que no me corresponden a mí.

SEMANA: ¿Qué lección de vida le ha dejado la guerra?

G.O.G.: Ninguna. ¿Qué lección de vida puede dejar la guerra?

SEMANA: La disciplina...

G.O.G.: Me habría gustado aprenderla de otra manera.
 

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