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| 7/23/2011 12:00:00 AM

"No le creo a Samuel Moreno"

Gustavo Petro habla del escándalo de corrupción en la capital, de su candidatura, del Polo, de su voto por Ordóñez para procurador y de los verdes.

María Jimena Duzán: ¿Le creyó a Samuel Moreno cuando dijo en Caracol que no conocía ni a Emilio Tapias ni a Julio Gómez, dos de los contratistas que presuntamente harían parte del cartel de la contratación en Bogotá?

Gustavo Petro:
No le creo. Y no le creo porque en la confesión del excongresista Olano, hecha bajo gravedad de juramento, muestra un episodio que yo no conocía, pero que es esclarecedor: la entrega que le hace Lucho Garzón, siendo alcalde, al entonces senador Samuel Moreno de la contratación de tres hospitales para sus amigos.

M.J.D.: ¿Y de cuáles amigos se habla?

G.P.:
De Julio Gómez y Manuel Sánchez. En esa misma confesión se dice que a cambio, Samuel Moreno recibió tres mil millones de pesos para la financiación de su campaña a la Alcaldía. Ese solo episodio tiene como cinco delitos. En mi opinión, lo que hoy llamamos el cartel de la contratación nacional y que tiene un capítulo distrital lo debería adelantar la Corte Suprema de Justicia y no solo la Fiscalía.

M.J.D.: ¿No confía en el trabajo que está haciendo la Fiscalía?

G.P.: Por competencia, dado que a ese cartel nacional de la contratación podrían estar vinculados no solo congresistas sino exministros, le tocaría asumir esa investigación a la Corte. Pero además, le confieso: no me gustó la salida del fiscal Pabón.

M.J.D.: Tengo entendido que salió porque la fiscal no estaba contenta con la demora en la imputación a los Nule…

G.P.:
Yo tengo la sensación contraria. Creo que con la salida de Pabón, la Fiscalía lo que busca es dejar el escándalo de los Nule solo en Bogotá. ¿Por qué no hay una confesión de los Nule, después de meses de su llegada, sobre la contratación a nivel nacional?

M.J.D.: ¿Por qué me da la impresión de que en su investigación sobre la corrupción usted minimizó el tema de los Nule?

G.P.: No lo minimicé. Los Nule hicieron parte inicial de ese cartel, pero cayeron en desgracia cuando ocurrió la cesión del contrato de la 26 -hecho que los derrumbó nacionalmente- y apareció un grupo más fuerte que cogió el contrato, que es Conalvías, el contratista más poderoso de Bogotá. Pero además, en la investigación descubrimos que los contratistas de la Ruta del Sol, que es el supercontrato millonario, eran los mismos de Bogotá: el grupo de William Vélez, Conalvías, los grupos que giran alrededor de Odebrecht, los de la empresa El Cóndor. ¿Sabía que todos los contratistas que formaban parte de la concesión de la 26, con excepción de Colpatria, tenían atrasos, algunos incluso más grandes que los de los Nule en tiempo, y, lo que es peor, atrasos en la legalización de anticipos? Creo que hay un interés muy grande de varios contratistas nacionales de reducir la corrupción al tema de los Nule.

M.J.D.: Al comienzo de la administración, usted apoyó a Samuel y ellos lo apoyaron a usted en su campaña presidencial. ¿A qué horas se rompe esa relación?

G.P.: Al principio todo eran rumores, y debo reconocer que además de Galán, el primero que me habló de frente de ese tema fue el interventor Alejandro Botero. En la administración de su copartidario hay una enorme corrupción, me dijo. Yo me interesé en el tema y le dije que me comprometía a hacer una investigación como senador. Lo que encontramos fue aterrador: una organización criminal que, de manera planificada y con tecnologías, trasladó dineros de toda la administración pública de Bogotá hacia unos cuantos particulares, de manera ilícita, encabezada por Iván Moreno.

M.J.D.: ¿Y pese a ese hallazgo, usted aceptó el apoyo de los Moreno cuando fue candidato presidencial?

G.P.: En realidad, yo nunca estuve con ellos en el Polo. Cuando la candidatura a la Presidencia de Navarro en 2006, su rival fue Samuel Moreno. Yo apoyé a Navarro. No apoyamos a Samuel porque para nosotros era el samperismo. Navarro y yo tuvimos una posición diferente a la de ellos en el gobierno de Samper, al punto que renuncié a mi cargo público. Luego, fui el motor para traer a Carlos Gaviria, que venía con el Partido Comunista y el Moir. Sin embargo, cuando llegó el grupo de Gaviria, los Moreno vieron la oportunidad de aliarse con ellos para dejar de ser minoría. Gaviria -y no Navarro- resultó elegido candidato y nosotros quedamos reducidos a una minoría. Vino la consulta para elegir candidato a la Alcaldía entre Samuel Moreno y María Emma. Gaviria y Robledo apoyaron a Samuel y Navarro y yo, a María Emma. Aquí es donde entiendo mejor la confesión de Olano que le mencioné. ¿Cómo es que Samuel le gana a María Emma cuando ella tenía cinco veces de intención de voto en las encuestas?... Pues porque una fuerza política por fuera del Polo le ayudó.

M.J.D.: Si todo esto estaba pasando, ¿por qué no lo denunció en su momento?

G.P.: No, no es que no dijéramos nada. Es que luchamos. A diferencia de Lucho Garzón, quien no fue capaz de acompañarme en esa pelea porque pensaba que me iban a barrer en la consulta para las elecciones pasadas. ¿Dónde estaban los Moreno Rojas cuando yo me lancé como precandidato presidencial del Polo, a punto de irme de ese partido? ¿Me apoyaron? ¡No!… Se fueron por la candidatura de Carlos Gaviria, y los derroté. La crisis final del Polo sobrevino cuando yo decidí apoyar a Mockus en la segunda vuelta, alianza que no se dio finalmente, y el Moir y la Anapo se opusieron. ¿Sabe a quién quería apoyar la Anapo?… A Santos. Es más: tengo la convicción de que votaron por él. ¡Los Moreno Rojas lo único que hicieron fue sabotear mi campaña!

M.J.D.: ¿Qué opina de la manera como la alcaldesa encargada, Clara López, ha minimizado el escándalo de corrupción en el Polo?

G.P.: Pues que mi salida del Polo se debió a eso. El partido de Uribe no tuvo ninguna autocrítica cuando bancadas enteras terminaron en la cárcel, condenadas no por haber robado dineros públicos, sino por matar. Del Polo esperaba otra cosa. Pensaba que iban a sacar la corrupción de sus filas. Pero hasta hoy, no han sido capaces de expulsar a los Moreno Rojas. Y no lo han hecho por dos razones: por el clientelismo, que viene de los sectores afines al samperismo, y por el sectarismo de la izquierda tradicional, que trastocó un proyecto democrático y pluralista. Lo que tenemos hoy es una componenda. Ponen a Dussán de jefe del Polo en representación del samperismo y de candidato a la Alcaldía a Aurelio Suárez, por la izquierda sectaria. Ninguno de ellos hace una autocrítica de lo que ha pasado. Pero además, Suárez va a entrar a la contienda con la consigna de impedir que yo gane la Alcaldía.

M.J.D.: Usted se salió del Polo a montar un proyecto de corte personalista: el petrismo. ¿Quién se responsabiliza por sus embarradas si llega a ser alcalde?

G.P.: El que no tengamos partido por razones jurídicas ajenas a nuestra voluntad no significa que no tengamos un movimiento político. Le doy nombres: Guillermo Alfonso Jaramillo, Marcelo Torres, Roberto Sáenz. Desde la fundación de Progresistas, presentamos una dirección de setenta personas diversas: del Polo, liberales, como Ossa Escobar; verdes, como Vladdo; indígenas, como Jesús Piñacué. Estoy absolutamente convencido de que si gano, tenemos que fundar, en compañía de otros dirigentes como Mockus, un nuevo partido nacional, que se podría llamar el Partido de la Constitución. Si no armamos un frente democrático que tenga por columna vertebral la aplicación de la Carta, van a terminar ganando los que quieren derogarla.

M.J.D.: Qué opina de la alianza entre Luna y Galán?

G.P.: Que, desde el punto de vista programático, es errática. Luna está más cerca del concepto de ciudad de Peñalosa, que es expansionista, depredador, segregacionista. Luna habla de construir y no restringir. Eso es Fausto. Hoy, después de 11 años de lucha, se acaba de declarar la reserva forestal del norte, a la que se opuso siempre Peñalosa. Esa es una gran derrota para él y un gran triunfo nuestro. La visión de Galán es similar a la mía. Los dos hemos llegado a la tesis de que se puede producir un abaratamiento de la vida densificando la ciudad.

M.J.D.: Hablando de cosas erráticas, ¿cómo se entiende su intención de impulsar un frente para defender la Constitución del 91, con el voto que le dio al procurador Ordóñez, enemigo declarado de los derechos de las minorías, base de la Constitución?

G.P.: En el momento en que se realizó esa elección, la Corte Suprema estaba siendo masacrada y solo una minoría la defendíamos. Si la Corte era arrasada, el país caía en la impunidad. Había un procurador muy liberal, pero que no había hecho nada. Sabíamos que Ordóñez, a pesar de sus principios religiosos, podía ser un instrumento que ayudara a la Corte en su lucha contra el paramilitarismo. María Jimena, los sectores conservadores más firmes de este país tienen muy claro que hay que luchar contra la corrupción. Eso lo aprendí de Álvaro Gómez Hurtado. Puede que en lo demás no coincidamos. ¿Ha servido el procurador para luchar contra esas mafias que se tomaron el Estado? ¿Podría hacer más?...Quizás. La sola sentencia contra su copartidario Andrés Felipe Arias dice que sí es una persona que está interesada en esa lucha.

M.J.D.: ¿Se da cuenta de que usted me está hablando más como candidato presidencial que como candidato a alcalde de Bogotá?

G.P.: Es que en estas elecciones se están jugando dos modelos que van a marcar el destino de Colombia: el que quiere ganar el poder para impulsar un modelo que abarate la ciudad y disminuya la segregación, o el que quiere imponer el cemento, la depredación, el encarecimiento de la ciudad y la desigualdad social.

M.J.D.: Qué opina de la entrada de los verdes a la Unidad Nacional?

G.P.:
Santos ha dicho que eso es señal de progresismo. Yo creo que el fundamento del progresismo es permitir la diversidad política. Homogenizar políticamente a Colombia, caer en el partido único, no es ni progresista ni democrático. Le hace daño a Colombia.
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