Sábado, 21 de enero de 2017

| 2010/06/15 00:00

“No me dieron la libertad, me dieron la vida”: sargento Arbey Delgado

Después de su primer día en libertad, los cuatro uniformados secuestrados agradecen a las Fuerzas Militares y disfrutan de la alegría de estar cerca a sus familias.

“No me dieron la libertad, me dieron la vida”: sargento Arbey Delgado

Aunque ya pasó un día después de haber tocado la libertad, aún no se lo creen. Los cuatro uniformados que fueron rescatados el domingo y que el lunes se reencontraron con sus familias luego de doce años en cautiverio, viven cada minuto como si fuera el primero en sus vidas, y coinciden en decir que todo les parece un “sueño”. Y el mejor de los sueños. Así lo han dejado ver cada vez que hablan. La emoción de estar libres y el agradecimiento con las Fuerzas Armadas son la constante en sus diálogos.

En la mañana de este martes, el coronel Luis Mendieta, en entrevista con La FM, señaló que en estas, sus primeras horas en libertad está tratando de recuperar los doce años que perdió en la selva, y además de tildar de “un milagro” su regreso a casa., reveló que el ‘Mono Jojoy’ había vaticinado su salida del secuestro como el último que se haría, y que por eso se había dedicado a disfrutar de cada instante, “...cualquier cosita la disfrutaba”, aseguró. Sobre su reencuentro con su esposa, María Teresa y sus hijos Jenny y José Luis, afirmó, “la familia no se han retirado ni un segundo de mi”, y además contó en otro diálogo radial, que fue difícil su primera noche en libertad, por la costumbre de dormir durante tantos años en otras condiciones.

Y si para el coronel Mendieta la primera noche lejos de la selva estuvo lleno de contrastes, para el Coronel Enrique Murillo la historia no fue diferente. En entrevista en la W Radio a primeras horas de la mañana de este martes, el ex secuestrado afirmó que estuvo lejos de su familia por haber tenido que someterse a chequeos médicos, y que no durmió. “¿Quién va a dormir viendo edificios, luces y escuchando aviones sin la necesidad de tirarse al piso...estoy tratando de cambiar la psicosis con la que vivíamos allá”. Sobre su adaptación a lo que se encuentra después de doce años de cautiverio, Murillo afirmó que se siente “extraño” con la bienvenida y que nunca imaginó que la gente tuviera tan fácil acceso a los celulares. “Las mujeres los cargan como si fueran unos aretes, y los hombres como si fueran un reloj”, afirmó, entre risas, para después agradecer, nuevamente, a quienes hicieron posible su rescate.

“Fue increíble la forma cómo nos protegieron, ellos nos sirvieron de trinchera, cuando
nos rescataron decían que aún estaban en operación.. Y yo les decía “Denme un fusil y
yo les ayudo, pero ellos no lo permitieron. Decían que iban por mí para salvarme. Un
soldado me dijo ‘ustedes salen de acá vivos, sin ningún rasguño’, se me tiró encima y
no me dejaba moverme, él hombre estaba dispuesto a dar su vida por nosotros”.

Sobre un posible acuerdo humanitario, el coronel Murillo señaló que si bien algún día se
le había pasado por la mente como una buena opción, hoy, después de su rescate, cree
firmemente en el Ejército.

Por su parte el sargento Arbey Delgado, en diálogo con la misma cadena radial señaló
que “los doce años que pasaron ya se me están olvidando con estos momentos de
felicidad. Este ha sido un episodio que marca la historia, yo sabía que pronto habría un
golpe duro a las FARC. Con esto no me dieron la libertad, me dieron la vida”.

Delgado además recordó que mientras estuvo en cautiverio cada vez que sonaba un helicóptero, la guerrilla los rodeaba y les apuntaba con fusiles, y también cómo durante casi tres, de los seis años de los que estuvo encadenado, fue junto al coronel Donato. “En las noches me las ingeniaba para soltarme”, sostuvo, y agregó que siempre estuvo preparado para cualquier suceso inesperado. “Yo hacía ejercicio todos los días, corría 5 kilómetros diarios. Estaba preparado para cualquier cosa”. Sobre el reencuentro con sus hijas afirmó que “Ver a mis hijas fue una felicidad muy grande. Mi hijo pudo quedarse acá (en el hospital) conmigo esta primera noche”.


Mientras tanto el coronel William Donato aseguró en sus primeras horas en libertad que no ha pensado en retirarse de la Policía, porque dicha institución es su vida y que salirse, sería “peor que estar secuestrado”.



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