Miércoles, 27 de agosto de 2014

Rafael Rodríguez, secretario de Movilidad de Bogotá.

| 2013/05/27 00:00

“No me interesa inaugurar puentes, ni cortar cintas”

por María del Pilar Camargo, periodista de Semana.com

Rafael Rodríguez llegó a la Secretaría de Movilidad a resolver el desastre del tráfico capitalino.

Un día después de posesionarse como secretario de Movilidad de Bogotá, Rafael Rodríguez anunció el estudio de una posible disminución de la restricción del ‘pico y placa’, una polémica propuesta que lo lanzó a la popularidad por segunda vez.

En un primer momento, y debido a un escueto comunicado de prensa, el ingeniero civil ocupó los titulares de reconocidos medios nacionales y extranjeros que lo señalaron como el secretario extranjero de Petro o el paraguayo que solucionaría los problemas de movilidad de la capital colombiana.

Los periodistas no mintieron. El nuevo funcionario nació en Asunción, Paraguay, como 'extranjeros' son Antanas Mockus, quien nació en Lituania, y Enrique Peñalosa y Samuel Moreno, oriundos de Estados Unidos. El detalle que muchos desconocen es que Rodríguez vivió su primer año de vida en Paraguay y los 56 años restantes en Bogotá. Su cédula es colombiana y su registro civil fue radicado en la notaria primera de la capital.

“Soy colombiano, pero nací en Paraguay. La noticia del secretario paraguayo me causó mucha risa. Me volvieron paraguayo y ni siquiera tengo esa nacionalidad. La Embajada de Paraguay ha llamado a la Secretaría porque quieren hablar conmigo, el supuesto compatriota al que le esperan muchos retos en Bogotá”, cuenta el secretario en conversación con Semana.com.

El nuevo funcionario es hijo de un diplomático que hoy tiene 87 años de edad y a quien Rodríguez cuidó las 24 horas hasta su nombramiento como secretario. “Viajamos toda la vida. Mi papá era el encargado de los negocios en la Embajada de Colombia en Paraguay”, recuerda Rodríguez, quien está casado y tiene un hijo de 16 años.

Su historia en la administración de Gustavo Petro se comenzó a escribir con la llamada de un amigo, quien le sugirió llevar la hoja de vida a la Secretaría de Movilidad.

“Pensé que buscaban un técnico o un profesional para una subsecretaría y dejé mi hoja de vida en la Secretaría de Gobierno. El 11 de mayo recibí una llamada del doctor Jaramillo (secretario de Gobierno) Él me dijo: ‘Ingeniero, tengo su hoja de vida, ¿puede estar en media hora en la Alcaldía?’. Le respondí: ‘Doctor, tengo ‘pico y placa’ y el trancón de la 100 es monumental... Lo que me demore en llegar’”.

En el segundo encuentro con Petro se confirmó su nombramiento como secretario de Movilidad. Rodríguez recuerda que el alcalde le dijo: “No sé si le estoy haciendo un honor o me le estoy tirando la vida”.

“El tránsito es el principio y el fin de toda infraestructura vial”

El nuevo secretario de Movilidad se graduó en la Escuela Colombiana de Ingeniería en 1980. “Mi primer trabajo fue en Los Llanos. De allí salí cuando me enfermé de hepatitis”, relata. A sus 24 años trabajó en la desaparecida Secretaría de Obras públicas de Bogotá. En ese despacho estuvo a cargo del sur y el occidente de la ciudad. “Trabajé en el mantenimiento de las calles y los andenes, tapé huecos y arreglé escaleras”.

En su labor, Rodríguez halló errores en la construcción de las vías bogotanas y por eso, en 1985, concursó por su primera beca sobre este tema. El lugar: el Ministerio de Construcción de Japón. “En Tokio aprendí que el tránsito es el principio y el fin de toda infraestructura vial. Luego de saber cuántas personas deben moverse y cómo deben hacerlo, se diseñan las vías para que esas personas se muevan adecuadamente. Es la ingeniería de tránsito”, explica.

En 1986 su destino fue el Instituto Superior de Vías, de Belgrado, Yugoslavia, donde hizo una especialización sobre proyectos viales. Tras regresar al país fue despedido de su cargo en el Distrito. En ese entonces, sus críticas al mantenimiento vial de la capital le generaron líos con sus excompañeros de la Alcaldía. “Como ingeniero siempre digo lo que me parece y lo sustento técnicamente, o si no, no digo nada. Por esa razón, en algún momento me trataron como traidor”, confiesa.

Como consultor y especialista en estudios de tránsito, Rodríguez llegó en 1990 a la Secretaría de Hacienda, donde ganó  otra beca en Japón para estudiar transporte urbano. Cuando regresó al país lideró los planes maestros de transporte de seis departamentos del país. Luego, trabajó en la Secretaría de Tránsito. Su paso por una de las subsecretarías terminó con la llegada de Enrique Peñalosa. “Creo que no duré 72 horas con esa nueva administración. Por eso digo que nunca he tenido un padrino político”, asegura.

Once años después llegó una nueva oportunidad a su vida cuando fue aceptado como ingeniero de transporte en un proyecto de Arizona, Estados Unidos. “El transporte en Estados Unidos no es perfecto, pero a pesar de sus fallas, es práctico”, recuerda.

“No me interesa inaugurar puentes, ni cortar cintas”

Rodríguez asegura que no se considera “experto en nada hasta que demuestre éxito en algo”. “En el tema del tránsito nadie puede decir que ha tenido éxito. Hay muchos especialistas, pero no hay expertos. Todo el mundo se queja de los trancones, pero no saben que la parte técnica es más complicada de lo que se piensa. El tránsito y las vías siempre van juntas, es como la sangre y las venas”, explica.

En ese sentido, el funcionario recuerda que muchas veces la ciudadanía pide “soluciones de obra como la construcción de puentes o la puesta de semáforos”, pero, en su criterio, otras estrategias más exitosas sólo involucran a los seres humanos.

“Como secretario, analizaré el orden en que se deben hacer las obras para que el sistema funcione y circule el tránsito. Me interesa solucionar el tema de las barandas de los puentes de Transmilenio, que son peligrosas. Lo peor es que estos puentes han ganado premios nacionales de ingeniería”, denuncia.

Entre sus ambiciones está que los capitalinos se movilicen con más facilidad. Por esa razón, buscará dejar comenzado el proyecto del Metro y fomentará el sentido de pertenencia por el Sistema Integrado de Transporte Público.

“Quiero conectar pedazos de grandes avenidas que comienzan en un sitio y desaparecen en otro. Lograr que el Transmilenio mejore la frecuencia de sus servicios y se acaben las filas. Deseo completar la red vial en la capital porque sólo tenemos vías de norte a sur y de oriente a occidente”. Finalmente, Rodríguez insiste en que su mayor objetivo es que su desempeño trascienda el gobierno Petro. “No me interesa inaugurar puentes, ni cortar cintas, ni que le pongan mi nombre a una avenida, esas son cosas que no valen la pena”.

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