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| 7/7/1986 12:00:00 AM

"NO ME DEJO IMPRESIONAR POR LAS RAZONES NUMERICAS"

HECTOR OSUNA:ENTREVISTAS


"No me dejo impresionar por las razones numéricas" Uno de los principales críticos del candidato liberal Virgilio Barco fue el caricaturista de El Espectador, Héctor Osuna. SEMANA lo entrevistó para preguntarle si se siente profesionalmente derrotado con los resultados electorales, y si su actitud "políticamente deliberante" desafía lo que ha sido la imagen tradicional del caricaturista acoplado al medio en el cual trabaja. Estas fueron sus respuestas:

SEMANA: ¿Cuál es, en su opinión, la verdadera naturaleza de un caricaturista? ¿Interpretar la opinión pública, o tener opiniones políticas propias?
HECTOR OSUNA: Es un punto discutible. Yo he sido un caricaturista con opiniones políticas. Y, según el ex presidente López, con opiniones personales que no generan opinión pública. Esta pregunta es algo sobre lo que yo he meditado. Es decir, sobre si uno debe ser enteramente subjetivo, o recoger lo que está en la opinión. Y he llegado a la conclusión de que es un camino de doble vía. Uno principalmente transmite lo propio, pero también debe dejarse impactar sobre lo que está en el ambiente político. Lo que sí es cierto es que el caricaturista no puede anularse, entregándose a una opinión ajena. Por eso mi trabajo refleja mis propias opiniones.

S.: Pero sus propias opiniones resultaron derrotadas por la opinión pública, en las pasadas elecciones...
H.O.: Sí, pero no me arrepiento de ellas. Yo no me dejo impresionar por razones numéricas. Sí, cuantitativamente estoy derrotado. Pero tengo otro respaldo numérico que nunca se cuenta: el de abstencionismo. El abstencionista no vota, pero puede ser lector de caricaturas... La opinión pública no es una sola. La hay de ocasionales mayorías electorales, o de minorías
S.: Con el triunfo de Barco, que en cierta forma representó su derrota, ¿usted no ha considerado la posibilidad de retirarse?
H. O.: Es desalentador reconocer que falla la incidencia política. Pero la lucha no se puede abandonar. Mientras uno tenga apertura periodística, estará transmitiendo siempre sus propios mensajes. Pero es que además el periodista no sale derrotado porque no es él quien está sometido al voto.

S.: ¿Produce alguna frustración descubrir que uno forma parte de las minorías nacionales?
H.O.: Ser minoría no me asusta. Es una situación que, por el contrario, me atrae. Porque es la más combativa. Además, aunque la minoría no es dueña de las razones numéricas, a mi juicio tiene la razón.

S.: A usted lo han acusado de ser "desleal" con el medio para el que trabaja ¿ Qué opina de esta acusación?
H.O.: Mi relación con El Espectador no es misteriosa, pero sí un poco insólita. Sí, se me ha llegado a acusar públicamente de deslealtad. Editorialistas de El Tiempo han dicho que mi actitud frente a El Espectador no es "ni valiosa ni leal". Pero no cabe para nada esta acusación. Mi posición es conocida por los directivos del periódico. Es coherente, franca, frontal. La entrega de mi material se hace de la forma más consuetudinaria. No hay en ello ninguna trampa, ningún embuchado.

S.: ¿No se considera usted una especie de "excepción" frente a la gran mayoría de caricaturistas del país, que no expresan en su trabajo sus propias opiniones políticas?
H.O.: Sí, he sido una excepción. He creado doctrina. Uno como caricaturista debe dejarse impactar, pero sin dejarse cambiar el criterio. La caricatura pertenece al periodismo de criterio. Por eso, desde el principio le planteé al periódico la independencia de mi colaboración. Eso quedó dicho en una carta que fue publicada hace 25 años. Generalmente se ha tenido al caricaturista como un ilustrador editorial, que produce algo ingenioso en su labor de intepretar el pensamiento del periódico. Mi trabajo no ha sido ese. Ha habido con El Espectador momentos de feliz coincidencia, en los que me he sentido encarnado por el pensamiento de sus directivas. Pero en otras ocasiones, como en esta campaña presidencial, me he tenido que enfrentar con ellas.

S.: ¿Hacia dónde va la caricatura nacional? ¿Hacia su escuela, la del caricaturista con opiniones políticas propias, o hacia la de la mayoría de caricaturistas colombianos, que son ilustradores de la opinión política del medio para el cual trabajan?
H.O.: Modernamente hay líneas de caricatura que no están comprometidas con el pensamiento político. Es el caso del humorismo gráfico o, del humorismo eterno: aquel que hace reír al ser humano por el simple hecho de serlo. Ayuda a leer los periódicos, y a hacerlos amenos. Pero yo no acepto que alguien que refleje opiniones políticas tenga que aceptar que no eran propias, sino sugeridas, o que se veía obligado a tenerlas para vivir del periodismo. Por eso yo quisiera ver mayor libertad de los caricaturistas, aunque desordenen la línea de pensamiento del medio con el que colaboran.

S.: Se han criticado mucho sus caricaturas contra Carolina de Barco. "A la mujer no se la toca ni con el pétalo..." etc. ¿Qué opinión le merecen estas críticas?
H.O.: Cuando la mujer es una persona pública, está sometida a la caricatura, lo mismo que el hombre público. Es la igualdad de sexos, para los efectos públicos. Pero, en el caso de doña Carolina, lo que pasa es que a muchos les han molestado esas caricaturas, porque han destapado un concepto americanista que se había tratado de disimular con andamiajes de campaña. Me han acusado por eso de tener "un nacionalismo a ultranza", o de tener condiciones "de pésima educación con una dama" cuando la única referencia de esos dibujos es que doña Carolina es norteamericana de origen. Eso no puede ser deshonroso para nadie. Pero las críticas que se han lanzado contra mi por decirlo han tenido origen en conveniencias políticas.

S.: La propia Carolina de Barco reconoció, hace poco, en una entrevista por televisión, que sus caricaturas le dolían. ¿No lo conmueve este reconocimiento ?
H.O.: Mis caricaturas no están hechas para que le duelan. Pero tal vez ella no tiene la suficiente experiencia para entender el alcance de las caricaturas políticas, y el relativo homenaje que se le hace a una persona a través de este género.

S.: ¿Qué es lo que más le choca de Barco ?
H.O.: El montaje de su candidatura. Un montaje que comenzó hace más de cuatro años, cuando López. Es un montaje que vino de arriba, protegido y rodeado por los medios de comunicación. Durante la campaña de Barco se produjo el mayor desequilibrio informativo. Esta campaña la ganó la prensa escrita.

S.: ¿Es usted alvarista?
H.O.: No me considero alvarista. Y tendría muchos documentos periodísticos para demostrarlo. Pero cuando se limitó la opción presidencial a dos alternativas, es claro que yo escogí una.

S.: ¿Con qué estrategia recibirá el caricaturista Osuna al gobierno de Virgilio Barco?
H.O.: La caricatura tiene estrategias que no se planifican, sino que van resultando. Estaré, es claro, en una línea de oposición. Pero no a ultranza, ni dejando de reconocer, hasta donde lo permita la limitación del medio, las cosas positivas del próximo gobierno. Lo que pasa con la caricatura, es que resulta más apropiada para la crítica que para la aceptación de lo positivo. La caricatura ejerce una labor negativa que es útil, pero que desde luego, no expresa la totalidad del pensamiento del caricaturista sobre un gobierno. Creo que en el gobierno de Barco tendré bastantes razones para la oposición, pero apenas es una sospecha. Si los hechos me desmienten, estaré dispuesto a reconocerlo.

S.: ¿Pero, qué personaje de Osuna estará esperando a Virgilio Barco en el palacio de los presidentes?
H.O.: Por un lado Belisario Betancur, "con muchas inclinaciones". Sor Palacio se retira del gobierno, porque nunca será ratificada. De manera que al doctor Barco lo estará esperando una nueva monja. "Sister Alice of the Saints" (ver recuadro) que estará presente en el empalme. De ella sabemos muy poco. Parece que es ospinista, porque, de lo contrario no se explicaría con qué carta de naturaleza ha llegado a tocar a las puertas de Palacio. "Sister Alice of the Saints" permanecerá al lado del presidente Barco mientras dure la pinacoteca del Palacio, que Belisario montó al lado del Salón Amarillo. Pero yo creo que esos cuadros serán desmontados muy pronto por el nuevo Presidente, porque van a parecer "muy tropicales". De manera que, si desaparece el cuadro de Botero, pues tendrán que desaparecer las monjas de Palacio.--

La nueva monja de Osuna

Nada volvió a ser lo mismo en la casa del Presidente desde que Sor Palacio, la célebre monja de Osuna, se salió del cuadro de Botero, y se convirtió en una de las mujeres con mejor prensa de la vida nacional.

Sor Palacio, según revelaciones de su creador, el caricaturista Héctor Osuna, nació en Medellín, tiene entre 30 y 40 años. Estudió humanidades clásicas en la Universidad Javeriana, y dona su sueldo (el mismo de un secretario de la Presidencia) a su comunidad.
Nadie como Sor Palacio se paseó con tanta destreza durante este gobierno por los corredores de Palacio, empapándose de las glorias y vicisitudes del poder. Pero a Sor Palacio, como a todos los funcionarios del actual gobierno, le ha caido el sol en las espaldas.

El caricaturista Osuna decidió aconsejarle que se retirara del gobierno, "porque nunca será ratificada". En el empalme del próximo gobierno se hará presente otra monja, cuyo nombre, ya se ha anticipado, será el de "Sister Alice of the Saints". "Alice" por Alicia en el país de las Maravillas, y "of the Saints" por "los Santos", explica el maestro Osuna.

Aunque hasta finales de la semana pasada el caricaturista no había resuelto aún cuál sería el boceto definitivo de la nueva monja, sí estaba seguro de varias de sus características generales: será gordita, como la monja de Botero; y como su antecesora, Sor Palacio; en su hábito figurará un emblema norteamericano y hablará un español "agringado". SEMANA logró establecer, sin embargo, que uno de los bocetos más opcionados es el de una Sister Alice que guarda parecido muy sospechoso con uno de los personajes que figura más frecuentemente en el mundo de sus caricaturas políticas .
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