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| 11/28/2011 12:00:00 AM

"No queremos rescate, los queremos vivos"

Eso claman Gloria Marín, esposa del intendente de la Policía Carlos José Duarte; Ana Dolores Carrero, mamá del sargento José Libardo Forero; y Carmen Cristina Arcia, hermana del sargento Luis Arturo Arcia.

Este miércoles, cuando los cuerpos del sargento Libio José Martínez, del mayor Édgar Yesid Duarte, del intendente Álvaro Moreno y del mayor Élkin Hernández Rivas fueron sepultados, tres días después de haber sido fusilados por las FARC, las familias de los uniformados que aún permanecen secuestrados piden al gobierno que elija el camino del diálogo para lograr la liberación de sus familiares.
 
La noticia les cayó como un balde de agua fría. Los llenó de angustia, de desconcierto. "No podíamos creer que algo así fuera verdad. 13 años pudriéndose en la selva para que al final los maten de la forma más vil. No es posible", dice Gloria Marín, esposa del intendente de la Policía Carlos José Duarte, secuestrado durante la toma guerrillera a la estación de Policía de Puerto Rico (Meta), el 10 julio de 1999.
 
La confusión a la que se refiere no solo fue generada por la forma como se enteró de lo que ocurrió (a través de un noticiero de televisión), también el hecho de ver cómo un posible anuncio de liberaciones, que un día después dio a conocer Piedad Córdoba, se desdibujada ante el horror de la noticia.
 
"Primero fue el desespero de no saber quiénes eran. Las noticias decían que cuatro, pero no daban nombres. Nadie nos daba razón de nada. Solo logramos tener tranquilidad cuando hablamos con Alán Jara. Él nos dijo quiénes eran. De todas formas, aunque el nombre de nuestro familiar no estaba ahí, el dolor fue inmenso", señala Gloria, quien durante 12 años ha liderado una campaña para que no olviden a quienes como su esposo han tenido que vivir, por más de una década, en la selva en manos de las FARC.
 
Gloria, madre de dos hijos y abuela de una bebé de apenas unos cuantos meses, dice que aunque no es momento de pedir nada porque primero debe acompañar a las familias de los uniformados asesinados, que según ella "son como nuestra familia", sí quiere llamar la atención sobre la forma como el actual gobierno está tratando el tema de los secuestrados.
 
"No queremos rescates, los queremos vivos. En este caso aunque se empeñen en decir que no fue un intento de rescate, ellos saben que ante cualquier presión que sientan las FARC van a actuar de la misma forma: matando a los secuestrados".
 
Esta mujer afirma que desde hace mucho tiempo "desde el anterior gobierno" no tienen un contacto directo con el presidente o con el Ministerio de Defensa que les permita tener noticias sobre qué puede pasar con el futuro de su esposo y de los demás secuestrados.
 
"Hace mucho que nadie nos contacta para nada. La única que lo hacía era la exsenadora Piedad Córdoba y también desde hace meses no tenemos nuevas noticias. Lo último fue una carta que hicimos diriga a las FARC en la que pedíamos la liberación de todos. Tal vez la respuesta fue la misiva de la que habló Córdoba, en la que la guerrilla anunciaba la libertad de seis. Ojalá se cumpla y ojalá sean todos, no solo seis", sostiene.

Por su parte, Ana Dolores Carrero, mamá del sargento José Libardo Forero, secuestrado por las FARC en 1999, afirma que en repetidas reuniones con el pasado Gobierno y el actual han pedido que no se hagan rescates de secuestrados .
 
"No queremos, nosotros le hemos pedido mucho, pidiendo y exigiendo a toda hora, en las marchas en todos lados, en las reuniones, en las charlas con ellos, pero no acatan, creen que esto es un juego", señala la mujer de 64 años.
 
"No quiero que me lo entreguen como entregaron al coronel (Duarte) y al mayor Hernández en un ataúd", dice a su vez Carmen Cristina Arcia, hermana del sargento primero del Ejército Luis Arturo Arcia, secuestrado por las FARC en marzo de 1998.
 
En la selva los secuestrados deben estar pensando "¿Ahora qué? ¿Ahora qué va a pasar con ellos y nosotros lo mismo estamos pensando?", sostiene Carrero. "¿Qué pensará la guerrilla o qué van a hacer con ellos? ¿O los van a soltar o los van a retener más tiempo? No sabemos nada", agrega.
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