Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/03/13 00:00

"No quiero terminar como Santiago Nassar"

El rector de la Universidad del Magdalena, Carlos Caicedo, denunció que hay un plan para asesinarlo.

El rector de la Universidad del Magdalena, Carlos Eduardo Caicedo, sacó a la institución de la quiebra y la ha puesto entre las mejores del país. Por eso fue reelegido por tercera vez el año pasado.

Hace siete años, cuando Carlos Eduardo Caicedo asumió la rectoría de la Universidad del Magdalena, la encontró quebrada por el desgreño administrativo, la voracidad sindical y el clientelismo. El plantel debía salarios de más de cinco meses y tenía un déficit de 27.000 millones de pesos. Tenía nueve programas de pregrado y unos 2.400 estudiantes. No se investigaba, las instalaciones estaban deterioradas y sólo tenían 26 computadores.

Luego de liderar su reestructuración, hoy tiene un presupuesto de 47.000 millones de pesos, 8.000 estudiantes, 24 programas de pregrado y 28 grupos de investigación acreditados por Colciencias. Ha construido un campus de 70.000 metros cuadrados y 800 computadores en red. En 2004 el Ministerio de Educación le dio el mayor presupuesto de las universidades públicas por este desempeño.

La semana pasada Caicedo denunció que se estaba fraguando un atentado en su contra.

SEMANA: ¿Qué obstáculos ha encontrado a su gestión?

Carlos E. Caicedo: Desde que inicié la transformación de la universidad he sido víctima de agresiones. Cuando reestructuré el personal tuve problemas con el viejo sindicalismo que se aferraba a sus leoninas convenciones. Luego, en 2001 fue asesinado el vicerrector de investigación Julio Otero y en 2002, el decano de Educación Roque Morelly, dos profesores que yo había promovido y que habían tenido una destacada participación en la reforma. Como yo, en el pasado ellos habían militado en la izquierda. En los últimos tiempos mi labor ha sido cuestionada, sin fundamentos, por el gobernador Trino Luna. He sido objeto de sus permanentes agresiones verbales, creando una polarización que no le sirve ni a la región ni a la universidad, más cuando el gobernador es el presidente del consejo superior. Esta sistemática persecución condujo a que yo renunciara, pero los estudiantes recogieron más de 10.000 firmas de respaldo y resolví seguir en mi cargo. En octubre pasado, en la consulta para designar al rector, obtuve el 94 por ciento de los votos estudiantiles y el 86 por ciento de los del profesorado y fui reelegido por otros cuatro años.

SEMANA: ¿Cómo se desempeña con el presidente de su consejo universitario en contra?

C.E.C.: Desde su posesión, el gobernador Luna sólo ha asistido a cinco reuniones de consejo, a pesar de que éstas deben darse cada mes. Por esto me vi obligado a adoptar el presupuesto para la vigencia 2005 por resolución. He seguido convocando al consejo, pero el gobernador, que es quien tiene que firmar lo que allí se apruebe, no ha querido hacerlo.

SEMANA: ¿El gobernador Luna no confía en usted porque es reinsertado?

C.E.C.: El gobernador ha tratado de satanizar la vinculación que tuve en el pasado con la Corriente de Renovación Socialista, de la cual fui dirigente político, y que hizo tránsito a la vida política legal a través de un proceso de paz en 1994. Llevo muchos años desvinculado de éste y cualquier otro movimiento político, soy un convencido de que la paz es condición sine qua non para propiciar transformaciones estructurales en nuestra sociedad.

SEMANA: ¿Cómo supo de estos macabros planes y en qué consistía el complot?

C.E.C.: Hace meses me dijeron que el gobernador, el contralor departamental y sus amigos políticos se habrían reunido para definir una estrategia jurídica para sacarme, y que para ello iban a circular un pasquín injurioso en contra mía, y este serviría para que la Contraloría departamental iniciara una investigación. Esto en efecto ocurrió. Ahora tengo razones para preocuparme cuando me cuentan que en otra reunión similar se estaba planeado un acto criminal contra mí. Las versiones varían, pero algunas coinciden en que el gobernador y el representante Campo Escobar estuvieron en ella. Las autoridades deben investigar la veracidad de esta versión. Mi vida está en juego. Por eso informé a la Policía lo que sabía, y al DAS le pedí mayor protección y radiqué la denuncia ante la Fiscalía.

SEMANA: ¿Es tanta la intolerancia política que reina hoy en esa región?

C.E.C.: Es más, en medio de la crisis la gente compara la quiebra del Estado a nivel territorial con gestiones como la de la universidad. He tratado de incentivar a docentes, estudiantes y personal administrativo a ingresar por sus méritos, evitando que engruese una red atávica de pago de favores, al tiempo que independizamos los procesos de contratación de las lógicas clientelistas.

SEMANA: ¿Cómo cree que debe reaccionar el país ante amenazas tan graves?

C.E.C.: Es común en nuestro país que las autoridades reaccionen luego de que se han consumado hechos dolorosos. No quisiera terminar como Santiago Nassar, el personaje de Crónica de una muerte anunciada, en donde todo el pueblo sabía qué iba a pasar con él y nadie evitó la tragedia.

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