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| 9/6/2008 12:00:00 AM

“No hay una receta universal contra las drogas”

El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso encabeza un grupo de personalidades que propondrá alternativas a la ONU para combatir el narcotráfico.

A comienzos de este año nació un grupo de discusión con la idea de estudiar nuevos caminos en la lucha contra las drogas ilícitas. Pero esta iniciativa, llamada Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, tiene una particularidad que la diferencia de decenas de reflexiones similares que suelen quedarse en la academia o las ONG. Es que de esta hacen parte tres ex presidentes, César Gaviria, de Colombia, Ernesto Zedillo, de México, y Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, quien fue su gestor. Con ellos participa una veintena de personalidades que incluye intelectuales, académicos y periodistas.

El reto no es fácil, pues son notables las diferencias de perspectivas frente al tema entre los países consumidores y los productores. La primera meta es tener para el próximo año una propuesta basada en la experiencia de América Latina ante este flagelo. Este documento se presentará en la reunión en las Naciones Unidas donde se evaluarán los últimos 10 años de esta guerra. La semana pasada la Comisión se reunió en Bogotá, y SEMANA habló con Cardoso:

SEMANA: En Colombia se ha seguido al pie de la letra la receta dictada para la lucha contra las drogas, pero es poco el avance, ¿qué hacer?

FERNANDO HENRIQUE CARDOSO: No creo que exista una receta universal. En nuestro informe vamos a distinguir las situaciones país por país. Ese es quizá un equívoco de Estados Unidos: imaginarse una solución universal, la de ellos, aplicada a todos. Las experiencias vividas demuestran que hay caminos. Por ejemplo en ciudades como Bogotá y Medellín las tasas de homicidio han disminuido, porque hubo interconexión con los alcaldes, y es una cosa de la que no habla la política global.

SEMANA: Pero las líneas generales son claves. Por ejemplo, muchos consideran que la única salida es la legalización. ¿Qué piensa al respecto?

F.H.C.: Creo que es una simplificación del problema. Al decir que la droga es legal se involucra la idea de que la droga no hace daño, y sí lo hace. Otra cosa es discutir si la pena o la represión es la solución, y otra es decir que una vez que se libere está todo resuelto. Es como el tabaco, aunque no es ilegal, no es bueno y hace daño. La droga, para que en algún momento llegue a dejar de ser ilegal, tiene que estar en la misma situación del tabaco, que la sociedad sepa que es mala y hace daño. Pero todavía no estamos en ese punto, estamos atrás, y por eso no creo que se deba ir de prisa.

SEMANA: ¿Es efectivo descriminalizar el consumo, sin descriminalizar la producción?

F.H.C.: La producción, es decir el tráfico, no puede ser jamás descriminalizada porque está fuera de las normas de cualquier país. No creo que sea efectiva. Hay que mantener una criminalización y, como dije, no creo que sea el momento de descriminalizar el consumo tampoco. Hay que tener una actitud menos represiva, pero todavía es temprano para decir que hay que hacerlo.

SEMANA: La capacidad corruptora del narcotráfico viene afectando notablemente varias democracias. ¿Es posible reversar esto?

F.H.C.: Han afectado la democracia pero no la han destrozado. Creo que Latinoamérica es suficientemente fuerte para mantener la democracia pese a las mafias. Estas tienen que ser combatidas y ahí es cuando se requiere inteligencia, acción represiva, justicia eficaz para todos y no sólo para algunos.

SEMANA: ¿Puede una propuesta de América Latina, como la de la Comisión, sacar adelante una política global?

F.H.C.: Yo no diría que una política global porque los temas son distintos, pero sí creo que es posible algún contagio, alguna influencia sobre una idea que puede ser general. Pero hay que crear ese flujo de ideas. Eso es lo más difícil. El paradigma actual de la lucha contra las drogas está fracasando. Entonces hay que crear otro paradigma, no lo tenemos todavía. Sus preguntas y mis respuestas demuestran que estamos todavía tanteando, pero es mejor empezar a tantear y a caminar, que quedarse con un paradigma antiguo que no resulta.
 
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