Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/06/16 00:00

¿No siente que la moción de censura contra Juan Manuel Santos fue una embarrada?

El senador Juan Fernando Cristo le responde a María Isabel Rueda

¿Por qué cuando Mancuso acusa a los parlamentarios es un padre de la patria, y cuando acusa a Juan Manuel Santos es un delincuente mentiroso?

M.I.R.: Esto de la moción de censura contra el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, fue un absoluto fracaso…
J.F.C.: No estoy de acuerdo. La moción fue derrotada, como todas, pero el debate había que darlo. El Ministro ganó los votos, pero no la confianza ni la credibilidad del país. ¿Habrá alguien que piense que no hay responsables de mayor rango que la sargento que hizo las filtraciones? ¿Alguien duda de que Santos se reunió con Mancuso para tumbar a Samper?

M.I.R.: Lo de que se reunió con cabecillas de paras y guerrillas en su calidad de particular, él mismo lo aceptó. Que él quería que Samper se cayera, también. Pero lo que no quedó comprobado es que hiciera lo primero para lograr lo segundo.
J.F.C.: ¿Por qué cuando Mancuso acusa a los parlamentarios costeños es un padre de la patria, y cuando acusa al Ministro es un delincuente mentiroso?

M.I.R.: Ese es un problema general que está ocurriendo con las verdades que supuestamente están diciendo los paras. Que cada cual coge el pedazo que le conviene y descalifica el resto… Entonces, senador, ¿cuáles son, en su concepto, los interrogantes que quedaron abiertos después del debate contra Santos?
J.F.C.: Todos. Un mes después de que SEMANA publica las grabaciones y un mes después de que salen 12 generales de la Policía, nadie sabe quién interceptó, ni por orden de quién, ni nadie sabe quién está interceptado. El Ministro se dio el lujo de no contestar nada. Ocho mil horas de grabaciones ilegales en cualquier otro país del mundo tumban un gobierno, no a un ministro.

M.I.R.: A usted, que es un hombre curtido en la política y conocedor de los intríngulis de los gobiernos, ¿realmente lo escandaliza la revelación de la existencia de esas grabaciones?
J.F.C.: Sí, me escandaliza.

M.I.R.: ¿Cree honestamente que es la primera vez que el Estado graba a sus ciudadanos?
J.F.C.: Pero a los delincuentes. Por ejemplo, en el gobierno Gaviria se grabó a Alberto Giraldo y a los Rodríguez …

M.I.R.: Y bajo el de Ernesto Samper, a la 'Monita Retrechera', que también era una delincuente, sólo que conversaba de tú a tú con el Presidente…
J.F.C.: Pero en los otros gobiernos se conocieron pocas grabaciones, aunque se decía que se grababa mucho, y en cambio ahora aparecieron 8.000 horas de grabación. ¿Usted cree que con la derrota de la moción de censura este tema queda cancelado?

M.I.R.: Desde luego que no. La diferencia es que yo me escandalizo menos que usted, porque tengo 20 años hablando por teléfono convencida de que eso sucede, y por consiguiente diciendo: 'esto, fulanito, que quede para los anales de las grabaciones….' Todo el mundo graba, y graban a todo el mundo, aquí, en Estados Unidos y en Gran Bretaña. Hasta la esposa del Presidente, Lina Moreno, me pidió el otro día que no le hablara por teléfono… Este era el tema del debate, y no una reunión en el año 97 supuestamente para tumbar a Samper.
J.F.C.: Estoy de acuerdo. Pero de dónde sale el debate del 97? De una declaración muy grave de Mancuso. No me la inventé yo. Pero sí creo que si en ese entonces las Farc, las AUC y el ELN hubieran aceptado un cese al fuego, Samper se habría caído.

M.I.R.: A lo mejor estaríamos mejor hoy…
J.F.C.: Ah, bueno, esa es una pregunta para la historia. ¿Qué cree que pasaría si Petro y yo acordamos con las Farc que liberen a todos los secuestrados y pacten la paz a cambio de tumbar a Uribe? Estoy seguro de que se cae, a pesar de su popularidad, porque la gente anhela la paz por encima de todo. Por eso ese plan de Juan Manuel no era tan descabellado. En el debate dijo: aquí hay que creerles a Gabo y a Felipe González, o a Mancuso y a Caraballo. Es un falso dilema. Yo les creo a los cuatro porque no estuvieron juntos en una reunión, Juan Manuel fue el único que estuvo en todas. La justicia tendrá que valorar si Mancuso está diciendo mentiras, y si es así, perderá los beneficios de la Ley de Justicia y Paz. Lo que me parece injusto, repito, es que si Mancuso compromete a los políticos, vaya en primera página, y si compromete a Santos, va por ahí en pequeño y se le trata como bandido y delincuente. Es un bandido y un delincuente según Santos, pero el que ha hablado con Mancuso es él, y no yo.

M.I.R.: Fracasada la moción de censura, los que la promovieron, con usted a la cabeza, le echaron la culpa a Germán Vargas…
J.F.C.: Sí, mató el tigre y se asustó con el cuero.

M.I.R.: Usted cree que él promovió la moción de censura y luego se corrió?
J.F.C.: ¿Usted cree que el vocero de Cambio Radical en la Cámara impulsa la moción sin consultar con sus directivas?

M.I.R.: ¿Y en el debate, usted se entendió con Germán Vargas, o sencillamente asumió que los parlamentarios tenían el aval de su jefe, como para cometer la equivocación de pensar que contaba con los votos de Cambio Radical?
J.F.C.: Me entendí sólo con Germán. Uno no se mete en una moción de censura pensando que tiene los votos, sino que existen unas razones suficientemente justificadas para promoverla. En Cambio Radical hubo mayorías internas a favor, y después tomaron una decisión que yo respeto pero no entiendo. No creo que haya sido, como dicen, por un ministerio o por el consulado de Miami, sino por estrategia política. Y esas estrategias tienen consecuencias: para mí, la de este debate es la de que Germán Vargas decidió jugar a ser el candidato de Uribe en 2010. Ojalá no lo dejen tirado en el camino.

M.I.R.: Qué teoría tan interesante…
J.F.C.: Claro. Germán ve quemados a los dos Santos y debe calcular que Uribe no tiene otro palo del cual colgarse sino de su candidatura.

M.I.R.: ¿El puente que se estaba tendiendo entre Vargas y el liberalismo, se quebró?
J.F.C.: Desde luego. Lamentablemente para quienes lo estábamos construyendo. Pero Germán toma sus decisiones que respeto. La reacción de la bancada liberal en Senado y Cámara contra Germán nunca la había visto tan dura.

M.I.R.: ¿De quién fue la idea de aplaudirle el voto?
J.F.C.: Eso fue por un rumor que vino de atrás: que vamos a aplaudir a Vargas… Y así se hizo. Algunos hasta parados. De todas maneras, Santos quedó herido y creo que por eso fue que Germán decidió quedarse con Uribe.

M.I.R.: ¿O sea que el apoyo a una eventual candidatura de Vargas Lleras por parte del liberalismo queda cancelado?
J.F.C.: Nunca se ha pensado en el apoyo liberal a su candidatura, sino en abrirle las puertas para que se reincorpore al partido y se someta a una consulta interna. Aunque en política uno no puede decir nunca jamás, Vargas no es hoy el personaje más popular ni en la bancada liberal de Senado ni en la de Cámara. El puente sí se quebró. Y no estoy tan convencido de que Germán Vargas esté tan interesado en reconstruirlo. Lo conozco muy bien, lo aprecio, pero pienso que es un animal político. Esta decisión no la tomó por un puesto o por un impulso, sino que conscientemente se jugó a ser la carta uribista en 2010.

M.I.R.: Es probable. Porque Germán puede ser un animal político, pero no un animal…
J.F.C.: (risas). No, ¡para nada!

M.I.R.: Según usted, entonces, ¿este debate fue más trascendental de lo que pareció, al punto, incluso, de haber decidido candidaturas presidenciales para 2010?
J.F.C.: Desde luego. Este no era un debate contra un ministro cualquiera. A mí me preguntaban que si yo era capaz de meterme con un Santos. Pero es que me parecía todo muy grave: lo del 97, lo de las grabaciones y lo de Venezuela, que en ese momento estaba vigente, pero que después se superó. Un parlamentario me decía que el debate había sido tan importante, que a Santos, que estaba tan enredado, le tocó acudir a Felipe González, a Gabo, a Hugo Chávez, a Horacio Serpa… En el liberalismo quedamos satisfechos con el debate. En el Congreso Santos admitió que fue un debate con altura, porque no fue personal, fue político y ético. Consideramos saludable para la democracia colombiana ejercer el control político de esa manera.

M.I.R.: Serpa fue quizás el que más le ayudó al Ministro. ¿A qué atribuye el empujón que le dio cuando le restó importancia al supuesto complot de Santos? ¿Cree que estaba sacándose el clavo con Samper?
J.F.C.: Ese no es el temperamento de Serpa. Más bien puede estar afianzando el apoyo que el jefe de La U, Carlos García, le ha ofrecido en su campaña para la gobernación de Santander.

M.I.R.: Me parece menos grave lo primero que lo segundo… (risas). ¿Es cierto que Samper le metió tantas ganas a descabezar al Ministro que incluso viajó a Venezuela a cuadrar al ex ministro y hoy periodista Rangel para que hablara contra Santos?
J.F.C.: Eso lo dijo Santos. Yo durante las tres semanas de este debate hablé una sola vez con Samper, durante un partido de fútbol. El debate surge por las interceptaciones, aunque cuando sale lo de Mancuso, consideramos que no podíamos dejar por fuera unas denuncias tan graves. Pero nosotros desde el Partido Liberal, y así nos digan cansones, vamos a seguir insistiendo sobre las interceptaciones. Día a día.

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