Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1984/10/15 00:00

"NO TENEMOS ESTRATEGIAS OCULTAS"

ALVARO GOMEZ

"NO TENEMOS ESTRATEGIAS OCULTAS"

SEMANA: Usted va a ser candidato de un movimiento nacional. Sin embargo, muchos de sus seguidores parecen preferirlo como candidato conservador, porque creen importante que se produzca un regreso a la doctrina conservadora que, según ellos, este gobierno ha abandonado. ¿Qué opina al respecto?
ALVARO GOMEZ: Allí hay una disyuntiva teórica que no existe en la realidad. Yo pertenezco al Partido Conservador. El Presidente Betancur repetidamente ha dicho que él pertenece al Partido Conservador. Al hablar de movimiento nacional no se está diciendo que los partidos sean anti-nacionales, sino expresando el deseo de llegar con un mensaje político a todos los colombianos. Es apenas natural que esto suceda. Lo contradictorio sería que los partidos rechazaran toda nueva adhesión, y se inmovilizaran en su estado actual.
S.: Parte de su fuerza consiste en que hay un gran sector del país que lo asocia a usted. Con la autoridad y el orden y que rechaza las condiciones de negociación con la guerrilla. Comparte usted la teoría de estos sectores de que se ha producido una desinstitucionalización del país en este sentido, y que un hombre como usted es el que puede rectificarla?
A.G.: No se entendería que alguien quisiese indentificarse con la anarquía o con la pérdida de la autoridad. Una de las funciones del buen gobernante es conservar el orden y promover el progreso. Pablo VI afirmó que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, y esta doctrina, tan cara a mis afectos por los beneficios sociales que promueve, no la controvierte nadie hoy en día.
He sido siempre partidario de la paz. Recordemos que durante la campaña del año 74 yo me presenté al país como el abanderado de la convivencia. "Alvaro es la paz" decían los afiches de aquella época. Y la paloma blanca fue un símbolo permanente de esa gran campaña política.
No se puede rehusar el diálogo basados exclusivamente en un argumento político. Ninguna doctrina democrática rechaza la conversación. Nuestros partidos tradicionales llevan casi cien años defendiendo la Constitución y podrán continuar haciéndolo con efectividad, siempre y cuando que el pre-requisito para la conversación no sea la abolición de la Constitución. Sobre ella están basadas nuestras libertades públicas, y ella define la naturaleza, que debe ser inmutable, de nuestro ejemplar sistema democrático.
El señor Burke decía que "la Constitución es un cuerpo permanente compuesto de partes transitorias". Estas deben ser objeto de continua conversación y crítica. Pero los fundamentos democráticos de aquélla, de la Constitución, deben preservarse.
S.: El país atraviesa por uno de los peores momentos económicos de su historia ¿Cuál sería sintéticamente su propuesta para reactivar la economía?
A.G.: Hay que distinguir. Las finanzas oficiales sí atraviesan uno de los momentos más duros de su historia. También hay una crisis de divisas. Más no todo el país padece esa suerte con una misma severidad. La crisis fiscal es una condición transitoria de las cuentas oficiales, y no una consecuencia de un desequilibrio estructural de nuestro sistema productivo. Este último es uno de los más sólidos de Latinoamérica, con una valiente vocación empresarial de la cual quedo admirado todos los días, porque ella es responsable en parte del sostenimiento de la democracia.
Debemos iniciar un formidable esfuerzo que le devuelva el dinamismo al sector externo como primer generador de divisas de la economía. Al propio tiempo, debemos rescatar el nivel de crecimiento del sector industrial estimulando las nuevas inversiones, la capitalización y la toma de riesgos, para producir un favorable impacto en los índices de empleo y salarios. Hay que cultivar, con esmero, un reverdecimiento de nuestra vocación agrícola. Y dentro de este proceso sería imperativo disminuir, en términos reales, en pesos contantes y sonantes, los crecidos impuestos que agobian a los colombianos. Se impone una revisión del sistema tributario, no para sanear las finanzas del gobierno, sino para sanear la economía de cada hogar y de cada empresa.
Me obsesiona la figura de la retención en la fuente, esa pesada sobrecarga que tienen que pagar quienes derivan su sustento de las rentas de trabajo, y que con el correr de los días se ha convertido en un reducido universo sobre el cual se vuelcan los afanes fiscalistas de las administraciones.
S.: Algunos opinan que el sector público ha crecido en forma desproporcionada mientras que el sector privado está a punto de desaparecer. ¿Qué opina al respecto?
A.G.: Si, me preocupa mucho esa tendencia. Deberíamos poder cuantificar la magnitud de recursos que silenciosamente se le han escamoteado, a los particulares, para inyectarlos en el sector público, y que en virtud de esta transferencia han pasado de ser productivos a ser improductivos, al no aportar en igual condición que antes al progreso social.
S.: Muchos consideran que nuestro acercamiento a los No-Alineados al contrario de ser beneficioso ha sido perjudicial por el distanciamiento con los Estados Unidos, continuaría esta política de no alineación?
A.G.: No, no ha habido distanciamiento con los Estados Unidos. Hemos hecho una labor diplomática ardua y perseverante que ha encontrado una espléndida acogida por parte del gobierno y del Congreso de los Estados Unidos. Los temas bilaterales en nuestros dos países se tratan en medio de un sano ambiente de franqueza y cordialidad. Recientemente se han producido decisiones favorables a Colombia como en el caso de las flores. Estas excelentes relaciones se reflejan también en los niveles récord de créditos oficiales que hemos conseguido en el último año y medio.
Personalmente he podido verificar que las altas esferas de poder de los Estados Unidos han entendido y apoyado la entrada de Colombia al grupo de los No-Alineados. No fuimos el primer país de Latinoamérica que dio ese paso, y siempre los Estados Unidos apreciaron esas decisiones en su verdadero valor, manifestando su apoyo. En Colombia nunca hemos asistido al sojuzgamiento de nuestra soberanía en política exterior, y jamás estaríamos dispuestos a que ello sucediera. Nuestro país, al lado de su tradición jurídica, ha exhibido con orgullo la independencia de manejo en sus relaciones internacionales.
S.: ¿No cree usted que su candidatura fue lanzada en forma un poco prematura, ya que esto permite a los liberales, con dos años de anticipación, conformar una estrategia de unión en contra suya?
A.G.: Nosotros no tenemos estrategias ocultas. Tampoco aspiramos a ganar por el hecho, de que el Partido Liberal esté transitoriamente dividido. Fijese que hay quienes afirman que si la candidatura de Galán no hubiera existido, el Presidente Betancur habría ganado por 500.000 votos más. Mantengo muy buenas relaciones con mis queridos amigos liberales y aspiramos a que ellos se unifiquen enteramente en favor de una plataforma de gobierno que habrán de comenzar a exponerle al país. Los propósitos negativos no cautivan la opinión, y suelen resultar estériles.

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