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| 4/11/2012 12:00:00 AM

"No vinimos a danzar ni a bailarle a Obama"

Indígenas del continente exigen que la Cumbre de Cartagena sea el escenario para la declaración de los Derechos Indígenas de América, que entre otras garantice la pervivencia de los pueblos, el respeto al medio ambiente, y hasta parar la "satanización" de la hoja de coca.

Luis Évelis Andrade, representante del Consejo mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), dice que a la participación de los indígenas en escenarios como el de la Cumbre de las Américas se ha reducido a ofrecer danzas y bailes para que los presidentes invitados se diviertan con el folclor de las comunidades. Pero dice que los líderes de más de 400 pueblos indígenas de todo el hemisferio no vienen a bailarle a Barack Obama.

Creen que es la oportunidad para que por fin los países del continente aprueben la Declaración de los Derechos de los Indígenas de América. Un reclamo que los líderes de estas comunidades en el continente han hecho durante 20 años.

Andrade dice que fue en 1992, con los 500 años del llamado descubrimiento de América, cuando los indígenas decidieron "salir del anonimato". Las Constituciones de todos los países del continente han reconocido sus derechos. Pero reivindican que esos derechos no significa que no puedan hacer política. "A los poderosos les incomoda que nosotros hablemos de política, de democracia. Pero tenemos que hacerlo para reclamar la garantía de nuestros derechos".

Miguel Palacín, peruano, representante de la Coordinadora Andina de Pueblos Indígenas, dice que América tiene muchas deudas por saldar con los indígenas. Dice que la OEA no tiene una instancia que garantice la interlocución política con los indígenas. Por eso pide que "ya es hora" de tenerla. Pero más allá de esa instancia, sus reclamos son que la Cumbre haga la tan reclamada Declaración de Derechos de América.

Esa declaración, dice Palacín, debe reconocer plenamente el derecho de la autodeterminación de los indígenas. Sobre los territorios que ocupan, principalmente. Una declaración que asegura, garantizaría la voluntad política de las naciones del continente para garantizar la "plena pervivencia" de los pueblos indígenas, que en el continente se calcula entre 40 y 50 millones de personas pertenecientes a casi 400 pueblos indígenas.

La propuesta que le trasladarán a los presidentes es extensa. Pero se podría resumir en tres puntos. La autonomía de los indígenas sobre sus territorios, el reclamo por políticas de desarrollo e inclusión social, y el respeto al medio ambiente.

En qué se traduce. En el caso colombiano, por ejemplo, que los territorios no sean escenario del conflicto entre el Estado y los ilegales; que las llamadas consultas previas que ordena la Constitución no sean sólo "informar, preguntar e imponer"; y que la explotación de los recursos naturales no se haga en territorios indígenas.

Los indígenas fueron atendidos en Cartagena por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; por el vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, y por el ministro del Interior colombiano, Germán Vargas Lleras.

Insulza admitió el reclamo de los indígenas. Dice que los presidentes de los Estados americanos y los líderes indígenas deben llegar a un acuerdo urgente para sacar adelante esa declaración de Derechos que los indígenas reclaman, y reconoce que aunque en las recientes dos décadas ha habido "voluntad" de hacerlo, no ha habido avances.
 
"Al contrario, la Declaración sobre la que se ha trabajado ha aumentado en tamaño para convertirse en algo más de lo que se pensó originalmente, una especie de tratado de los pueblos indígenas, más que una declaración sobre derechos".

Vargas Lleras les dijo a los indígenas del continente que, sin comprometer la posición de la Cumbre, el gobierno colombiano tiene la voluntad de respaldar esa Declaración. Pero no será fácil. Dice que la Cumbre suscribirá una declaración por consenso, siempre y cuando no sean contrarias a la Constitución de los países.

Por eso el ministro colombiano dijo que algunos reclamos podrían vulnerar la Carta Magna. Por ejemplo, "no se pueden admitir vetos" a la presencia de la fuerza pública en ningún lugar del territorio nacional. Que el subsuelo es propiedad del territorio colombiano, por lo que las regalías por la explotación de recursos naturales "son colectivas" y no "se pueden comprometer". Y que las consultas a los pueblos indígenas sean despojadas de cualquier tipo de veto.

Andrade, el representante de la ONIC, dice que no hay ningún tipo de vetos. Pero insiste que los intereses económicos no pueden estar por encima de los derechos de los Indígenas y del territorio que ocupan.

Legalización de la Droga

Pero no es la única petición. Como mucho se habla de que en esta Cumbre se hará el debate sobre el cambio de políticas en la lucha contra las drogas ilícitas, los indígenas también quieren participar de él. Concretamente para que los gobiernos de América, según Andrade, paren ya la "satanización" de la hoja de coca.

El cultivo de esta planta es legal. Por eso los indígenas se oponen a que se fumigue o se erradique. "No es la salida", dicen. Reclaman proyectos económicos en torno a la hoja de coca, que se utilice para comestibles o medicamentos, con el fin de que la cocaína deje de ser el uso más rentable. Por eso, dice Andrade, es que los indígenas están sometidos a la voluntad de los grupos ilegales que se financian del narcotráfico.

Para los indígenas, la Cumbre de Cartagena será exitosa si se expide la Declaración de los Derechos Indígenas. No la tienen fácil, pues hasta el secretario de la OEA dice que no ha sido posible. Pero Luis Andrade considera que las delegaciones que han venido de 14 países (Bolivia, con 80 indígenas, es la mayor delegación después de Colombia) saldrán satisfechas sólo si consiguen su propósito, porque reitera que a Cartagena no han venido a ofrecer danzas folclóricas ni a regalar manillas a los presidentes invitados.
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