Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/5/1991 12:00:00 AM

NO VOY A ESTUDIAR DERECHO, PORQUE AQUI CAMBIAN TODOS LOS DIAS DE LEYES

SEMANA reproduce la entrevista concedida por Pablo Escobar Gaviria al diario El Colombiano, de Medellín, sobre la base de un cuestionario previo enviado por sus editores a la cárcel de Envigado.

EL COLOMBIANO: ¿ Cuál fue el proceso real de entrega de Pablo Escobar Gaviria?
PABLO ESCOBAR: Es un proceso igual al de todos, pero con garantías para la protección de mi vida.

Yo sé muy bien lo que sucedió con Pizarro. Los mismos que lo cuidaban fueron los que lo mataron.

E.C.: ¿ Qué delitos, en general, confesó ante la justicia colombiana?
P.E.: Eso forma parte de la reserva del sumario.

E.C.: ¿En qué etapa va el proceso y como le han cumplido todas las observaciones previstas entre usted y el Gobierno nacional? P.E.: Estoy rindiendo indagatoria todavía y el Gobierno esta cumpliendo porque no me va a extraditar.

E.C.: De acuerdo con las versiones anteriores y posteriores a su entrega, las autoridades hablaban del control que usted ejercía sobre un amplio sector del negocio. ¿Siguió operando la gente que antes estaba vinculada con usted? ¿Qué pruebas se pueden presentar para demostrar que dejaron el negocio?
P.E.: Dijeron que mi hermano manejaría desde la calle todos los negocios de narcotrafico y, aunque no debe nada, por eso le insinué que se presentara. Lo único que puedo decirle es que me voy a dedicar al estudio. No voy a estudiar derecho, porque en Colombia cambian todos los días de leyes. Pienso estudiar periodismo.

E.C.: De acuerdo con su experiencia, ¿aconsejaría a las demás personas vinculadas al negocio del narcotráfico que se entreguen a la justicia colombiana?
P.E.: Es muy difícil saber lo que piensa o lo que siente cada persona. Pero quienes son sindicados por la justicia tienen en esos decretos una oportunidad para aclarar su situación.

E.C.: De tiempo atrás se habla del cartel de Medellín, ¿significa su entrega el final de esta organizacion? ¿En realidad existio o existe este grupo? ¿Cuál ha sido su vínculo con el clan Ochoa y otros ya desaparecidos, como Rodríguez Gacha?
P.E.: El cartel de Medellín existe para los medios de comunicación. Me considero amigo de la familia Ochoa y también conocí a Rodríguez Gacha pero nunca fui su socio en su guerra contra la guerrilla.

E.C.: Las autoridades también lo han relacionado con el autodenominado grupo de Los Extraditables e incluso llegaron a afirmar que solo era usted.
¿Son ciertas estas afirmaciones o qué version tiene usted al respecto?
P.E.: Yo nunca firmé un comunicado de Los Extraditables. Ese es un grupo clandestino. Sólo respondo por los documentos que llevan mi firma y mi huella dactilar. Pero claro, yo soy extraditable porque me solicitan en extradición. Siempre combatí la extradición, pero lo hice de una manera jurídica y política. Cuando me reuní en Panamá con López y con el Procurador yo no era extraditable, pero representé políticamente a Los Extraditables.

Yo soy a Los Extraditables como Diego Montaña Cuéllar era a las Farc. O sea, yo soy la parte política.

E.C.: Usted ha manifestado su confianza en las políticas puestas en marcha por el Gobierno del presidente César Gaviria. ¿Aún sigue confiando en esa palabra?
P.E.: Todo el pueblo esta contento con la política del señor Presidente y de sus ministros, respaldada por el Procurador y la Corte.

Yo creo en la palabra del Presidente. Pero no es cuestión de palabra, es que las leyes y los decretos prohíben la extradición.

E.C.: A usted también se le vincula con los magnicidios y atentados terroristas, de acuerdo con los procesos que cursan en algunos despachos judiciales del país. ¿Qué argumentos alegaría usted en su defensa?
P.E.: Yo me defenderé dentro de la ley y el derecho, miraré las sindicaciones y las pruebas.

Sé que es un proceso largo y complicado, pero aspiro a que mi juicio sea público y deseo que se presenten en él quienes siempre me han acusado ante el pueblo.

E.C.: Algunos medios extranjeros han calificado su estadía en la cárcel de Envigado como la permanencia de cualquier ciudadano en un hotel de veraneo. ¿Puede contar brevemente cómo es un día allí o en qué condiciones permanece usted en ese lugar?
P.E.: Quisiera invitar a cualquier periodista de esos para que me acompañe en este lujoso hotel por un buen tiempo, le garantizo que aquí se van a morir de frío.

E.C.: Los demás reclusos colombianos, hacinados en condiciones subnormales, reclaman un tratamiento preferencial como el suyo e incluso rebaja de penas. ¿Qué opinión tiene al respecto?
P.E.: Tienen todo el derecho a reclamar, inclusive los apoyo de corazón, pero ésta no es la mejor cárcel del país.
Es mejor la de Itaguí y los patios especiales de La Modelo, La Picota y Bellavista.

E.C.: ¿Qué condena espera recibir?
P.E.: La que sea justa.

E.C.: Hay quienes opinan que, de ser baja esta condena, los Estados Unidos, según declaraciones de su embajador en Colombia, crearía problemas entre ambos países. ¿Cree que esto podría llegar a ocurrir?
P.E.: Si a mí me dicen que los Estados Unidos van a atacar a Colombia, si se me impone un tiempo que a ellos no les guste, yo estoy dispuesto a quedarme toda la vida en la cárcel para que los Estados Unidos no ataquen a Colombia.

Aunque me suena extraño la posición de ellos, ya que ellos no llevan a la cárcel a los norteamericanos traficantes.
Barry Seal, el mayor narcotraficante de los Estados Unidos, quien introdujo a ese país decenas de toneladas de cocaína, no pagó ni un solo día de cárcel. Sólo lo condenaron a que durmiera en un cuartel del Ejército. Negociaron con él para que declarara en mi contra y en contra del Gobierno de Nicaragua.

Además, yo no he cometido delitos en los Estados Unidos. La última vez que fui a ese país, entré legalmente y no me detuvieron. No volví porque me cancelaron la visa. Nunca más visité ese país. Yo no me explico por qué me acusan de delinquir allá. Si cometí delitos, fue aquí y no en los Estados Unidos.

E.C.: La gente del común y en general el país, tienen muchas versiones sobre el significado de su entrega. Para usted, ¿cuál es el significado de su sometimiento a la justicia colombiana?
P.E.: Para mí, significa fe en la justicia de Colombia, rechazo a la extradición y fortalecimiento del poder civil y la democracia.

E.C.: ¿Presentaría usted, como parte de sus pruebas de defensa, documentos o testimonios que comprometen la integridad de funcionarios del Gobierno, la empresa privada y los organismos de seguridad?
P.E.: No sé cuál será la estrategia de mi defensa, porque todavía no conozco los procesos. Me gustaría que fuera un juicio público.

E.C.: ¿Qué tiene que decir respecto a la protección de su familia? ¿Se han presentado violaciones a las libertades de ella, piensa denunciarlas ante la justicia?
P.E.: Yo protegeré siempre a mi familia, es un derecho que nadie me puede quitar. Si es necesario hacer denuncias, las haré.

E.C.: ¿Qué opina de las decisiones que en materia de extradición y repatriación de presos ha tomado la Constituyente?
P.E.: Estoy muy contento con la posición de los constituyentes frente a la extradición, ellos escucharon la voz del pueblo.

Me duele que traten de empantar las propuestas de repatriación del Doctor Juan Gómez Martínez y del Doctor Hernando Londoño. Sé que hay miles de compatriotas abandonados en las cárceles extranjeras.

E.C.: ¿Cómo piensa usted que se acabaría el negocio del narcotráfico, qué propondría para la solución de este problema y con ello para mejorar la situación de guerra a la que ha sido sometida Colombia?
P.E.: Se debe educar a la gente para evitar el consumo. Si no hay consumo, no hay tráfico.
Se deben clasificar científicamente las drogas. No produce el mismo efecto una cerveza que un whisky, como tampoco la marihuana que la cocaína y el crack
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.