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| 6/16/2012 12:00:00 AM

“¡Nos vamos a dar plomo!”

En Policarpa, un pueblo sufrido de Nariño, se inventaron una peculiar manera para que todos fueran indemnizados como víctimas del conflicto. Y el problema es que ahora están que se matan unos a otros por el mismo motivo.

En los hogares del municipio de Policarpa, resguardados por las paredes que durante décadas han sido baleadas por los grupos armados, hombres de sombrero y mujeres vestidas con ropa ligera, en voz baja dicen: "Aquí hay dos bandos ¡Y nos vamos a dar plomo!".

Policarpa es el hogar de la guerra. En todas las familias hay una víctima, un desaparecido, un torturado, una mujer violada o un niño desplazado. Uno de cada tres de los 15.000 habitantes es víctima del conflicto. Durante los años más duros, entre 2005 y 2007, Policarpa dobló el promedio nacional en cuanto a tasa de homicidio. Por eso cuando el señor del sombrero dice que "nos vamos a dar plomo" los que escuchan esas palabras saben de lo que se está hablando.

Las víctimas están en pie de guerra. De un lado están los que fueron estafados por Javier Gómez, el expersonero de este municipio de Nariño, que cobraba 200.000 pesos por persona para tramitar los formularios para declararse víctima por daños psicológicos. Y del otro, los que alentados por Gómez le reclaman a Sonia Cifuentes, la nueva personera, un imposible: que les pague la indemnización por haber padecido daños psicológicos. Todo empezó a finales de 2011, cuando Javier Gómez empezó a alentar a los habitantes a proclamarse víctimas por daños psicológicos a causa del conflicto. "En Policarpa hemos vivido por más de 30 años el conflicto. Todos los habitantes, sin excepción, somos víctimas de la guerra y por eso el Estado debe repararnos", les decía.

Así fue como los dos pisos de escaleras que hay que recorrer para llegar hasta la estrecha oficina de la Personería empezaron a abarrotarse. Gente de todos los rincones del municipio se movilizó para buscar un formulario que les permitiera ser indemnizado.

El decreto invocado por el personero era el 1290 de 2008 que en su artículo quinto establece que por daños psicológicos que no causen incapacidad la víctima recibirá hasta 30 salarios mínimos.

El tiempo corría en contra del personero: solo le quedaban unos meses de su periodo. Gómez tenía que apresurarse si quería llenar los 1.000 formularios que había prometido. "El derecho de las víctimas está por encima de cualquier formalismo y esos formularios estaban mal diseñados, entonces yo obvié ciertas cosas, para poder agilizar los formularios", admitió Gómez a SEMANA.

A partir de entonces Javier Gómez ya no completaba cuatro impresos en un día, ni se demoraba dos horas en cada uno. Él solamente consignaba en el formulario el nombre, el documento y una pequeña descripción de sus historias como víctimas. Así logró terminar 1.000 solicitudes en dos meses, es decir, 20 por día. Y gracias a esas solicitudes Acción Social indemnizó a 85 personas por daños psicológicos en octubre de 2011, cada una con 6,4 millones de pesos. Gómez se autoproclamó como el mesías de las víctimas.

Fue entonces cuando las irregularidades se dispararon. SEMANA conoció más de una decena de denuncias en las que se acusa al expersonero de enriquecerse a costa de las víctimas. "Mi esposo fue torturado toda la noche. Se lo llevó un grupo de paras que porque dizque era guerrillero. Lo tuvieron por allá en la montaña, los tipos hacían disparos al aire para asustarlo, le decían que era un sapo, que confesara, lo metían en agua helada, así toda la noche, después lo soltaron", relata con ciertas reservas una señora en el interior de su hogar. "Después, mi esposo y mis dos hijos me dijeron que fuéramos donde el personero, que solo le teníamos que dar 200.000 pesos por cada uno y que él nos aseguraba que nos darían esa plata, 14 millones a cada uno. Ya pasó un año de eso y nada", dice resignada.

Javier Gómez rechazó esos señalamientos y aseguró que hay una campaña sucia en su contra. En su criterio, la actual personera se opone a todo el proceso de reparación de víctimas. "A mí me están persiguiendo y me quieren matar. Yo no le he cobrado a la gente, yo no me estoy enriqueciendo como dicen, solo he recibido la colaboración de algunas personas que me ayudan con 10.000 o 20.000 pesos para todos los gastos".

Tras la salida de Gómez y con la llegada de Sonia Cifuentes a la Personería la situación empeoró. Al edificio de la Personería seguían llegando víctimas reclamando su indemnización por daños psicológicos. Según Cifuentes, la gente le pide que le llene el formulario como lo hacía el personero anterior. Incluso llegan personas de Ecuador, de Pasto o de Bogotá.

Las frases son insólitas: "Mire, doctora es que yo estuve una vez de vacaciones en Policarpa y quiero que se me indemnice por daños psicológicos", reclama uno. "Yo vivo en Ecuador hace muchos años pero cuando pequeño viví en Policarpa y quiero mi formulario de daños psicológicos", solicita otro.

"La gente no me cree cuando le digo que la ley actual (el decreto 4800 de 2011 que derogó al anterior) ya no contempla el daño psicológico. Es decir que si a una persona la violan eso le puede implicar un daño psicológico pero la nueva ley ya no la indemniza por esa lesión, sino que se le repararía por la violación", dijo Cifuentes.

Por su parte, Gómez no da pausa. Abrió una oficina para representar a las víctimas. Y en un video que conoció SEMANA, se ve a Gómez en plaza pública alentando a más de 400 policarpenses a que se amotinen contra la actual personera, pues "ella es la enemiga de las víctimas". Gómez, emocionado, con megáfono en mano, exclama: "A mí estaban a punto de llevarme a la cárcel. Dicen que ese personero es un ladrón, pero ahora todos me buscan porque soy un berraco para trabajar, porque yo soy el único que les puede dar la indemnización que se merecen. Ese es el país que tenemos y yo no soy pendejo, la papaya que me dan yo me la como".

Las autoridades departamentales, aunque conocen del caso, poco han hecho. Por su parte, la Unidad de Víctimas conformó un equipo para que haga una valoración en terreno y revise las 1.000 solicitudes que presentó Gómez cuando era personero. Por ahora, está congelado el pago de futuras indemnizaciones en ese municipio.

Mientras tanto las espadas están en alto. El expersonero aprovecha cualquier oportunidad para enfrentar a la población con Cifuentes, las más de 1.000 víctimas a las que Gómez les prometió ser indemnizadas le reclaman a la actual personera su dinero y el jueves pasado la personera no pudo entrar a su oficina porque había un motín y tuvo que trasladarse a Pasto por las amenazas. El ambiente es un polvorín que amenaza con estallar.
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