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| 1/10/2015 10:00:00 PM

“Nuestro cerebro estará conectado a las redes”

Pablo Arrieta, conocido como Xpectro, es uno de los tuiteros más influyentes de Colombia en el mundo de la consultoría digital.

Este diseñador conoce como pocos la lógica de las redes sociales y entre las organizaciones que asesora se encuentra el gigante Apple. SEMANA habló con él.

SEMANA: En lo que va del siglo XXI, las redes sociales le han hecho mucho bien al mundo, pero también han servido para expresar odios y rencores y banalizar temas importantes. ¿Qué visión tiene de esto?

Pablo Arrieta: Hoy constatamos lo que dice el refrán: ‘Ojos que no ven, corazón que no siente’. Las redes han puesto en evidencia realidades sociales que ya existían, pero que antes no se veían claramente. Para muchas personas la vida digital está desligada de la realidad, y por eso se refugian en la distancia y el anonimato de la red para hacer cosas que no harían en persona.

SEMANA: Pero ya hay redes sociales desde hace más de una década. ¿Nada ha cambiado en este tiempo?

P. A.: La que acabo de exponer es una visión infantil de lo digital, la cual ha ido cambiando y seguirá modificándose a medida que el medio y los usuarios vayan madurando. Pero sí quiero decirle que banalizar lo importante no es nuevo. Eso antes ocurría en las tabernas o en los hogares, por ejemplo, luego de la comida. Lo que pasa es que ahora hay unos amplificadores que permiten que todo el mundo conozca esas conversaciones banales. Y algunos las toman como si fueran la verdad revelada.

SEMANA: ¿Cree que en Colombia se le da demasiada importancia a lo que sucede en las redes?

P. A.: Mi visión es esta. El problema no es, por supuesto, la nueva canalización que permiten las redes, sino el hecho de que estamos convirtiendo lo que pasa ahí en el centro de todo. Los medios de comunicación, en su afán de obtener ingresos, saben que eso vende y le sacan provecho. Así, en mi opinión, lo peligroso no es lo que la gente hace en las redes, sino que un noticiero o un periódico le dedique tanto tiempo.

SEMANA: Ahora que dice que esa situación cambiará con el tiempo, ¿cómo imagina a Twitter y Facebook en unos años?

P. A.: Lo más interesante es que los dispositivos que hoy nos conectan a las redes sociales irán desapareciendo y gradualmente comenzarán a aparecer otros en forma de gafas, electrodomésticos, utensilios del hogar, elementos de trabajo… Esto generará un cambio, pues el intercambio social en redes dependerá del contexto y la ubicación de las personas. Puede que llegue el momento en que hasta nuestros cerebros estén directamente conectados a las redes y la vida cambie como la ciencia ficción viene vislumbrándolo desde hace décadas.

SEMANA: ¿Pero, en sí, las redes sociales cómo serán?

P. A.: Dejarán de ser solamente un espacio para el entretenimiento juvenil y cada vez estarán más involucradas en áreas fundamentales de la vida. Las redes son herramientas de comunicación humana. En ellas veremos reflejados cada vez con más intensidad nuestros intereses y nuestras preocupaciones. Y ojalá nos sirvan para comprendernos mejor.

SEMANA: ¿Cree en la privacidad en la red?

P. A.: Pienso que deberíamos tenerla, pero sé que eso no ocurre. La privacidad y el anonimato han sido condiciones importantes para la humanidad a lo largo de la historia. Pero hoy hay mucha gente interesada en controlar las acciones de los usuarios de las redes hasta el mínimo detalle, bien sea para controlarlos o para satisfacer intereses comerciales. Me parece que es importante encontrar un balance y definir una manera de conservar la privacidad en la vida digital.

SEMANA: ¿Están acabando las redes con tradiciones como la lectura?

P. A.: Basta con mirar a nuestro alrededor para ver que hoy hay miles de millones de personas leyendo en las pantallas de sus dispositivos. Y eso no pasaba antes. Hoy los chicos leen más que cuando yo era niño. Y la gente también escribe mucho más, no solo con palabras, sino también con imágenes como los emoticones. Las preocupaciones reales radican en la falta de atención y la pérdida de la capacidad de profundizar y comprender, pero esto ya había comenzado con la televisión. Es fácil culpar a los nuevos medios y olvidar que, gracias a ellos, la lectura y la escritura se han democratizado y recuperado su rol vital en la sociedad.
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