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| 11/10/2016 6:45:00 PM

Mineducación: un nombramiento entre amigos 

Los partidos políticos, y en especial los conservadores, querían quedarse con esa cartera. Con Yaneth Giha, ninguna de esas fuerzas ganó. ¿Qué repercusiones tiene su llegada al gabinete?

Cuando el ‘Brexit’ se impuso en el Reino Unido y los británicos decidieron abandonar la Unión Europea, el primer ministro británico, el conservador David Cameron, tuvo que pagar con el precio de su renuncia. Inmediata e irrevocable. En Colombia, cuando el No se impuso en el plebiscito por la paz, se esperaba una crisis ministerial y un revolcón en el gabinete. Pero sólo se presentaron dos renuncias: la del jefe negociador Humberto de la Calle, rechazada por Juan Manuel Santos y por todo el país en general, y la de la ministra de Educación, Gina Parody, quien a la postre fue la única que pagó los platos rotos de la derrota del 2 de octubre.

Aunque el sentido común podría aconsejar relevos en el gabinete, ni los ministros estaban dispuestos a darle más problemas a Santos, ni el presidente iba a ponerle en bandeja a la oposición la cabeza de alguno de sus ministros. El caso de Gina, sin embargo, tenía otros matices. La ministra, más allá de sus logros, provocó las mayores marchas contra el Gobierno, motivadas por un propósito en principio positivo: las cartillas para una educación sexual que evitara la discriminación. Después del plebiscito, algunas voces intentaron explicar la derrota del No en el hecho de que una mayoría de cristianos y evangélicos terminaron movilizándose hacia las urnas para expresar ese descontento frente al acuerdo de paz.

Consulte: Cristianos: ¿el poder decisorio en la política?

Como la silla del Ministerio de Educación fue la única que quedó vacía tras el plebiscito, era la única ficha del ajedrez que podía utilizar el presidente Santos en medio de la crisis política que debía capotear. 

Dos semanas después de la renuncia de Parody, y mientras el presidente Juan Manuel Santos dialogaba con todos los sectores del No para oír propuestas para un nuevo acuerdo de paz, creció la versión de que el mandatario le daría representación al Partido Conservador, que, pese a estar fuera de la Unidad Nacional, ha sido un aliado con reducidos cargos burocráticos. Incluso se pensó en acercar con ese cargo a conservadores que apoyaron el No, caso de Marta Lucía Ramírez.

Los azules han pedido pista en el Gobierno y hasta hace unas semanas aspiraban a un premio gordo: la Procuraduría. El presidente Santos les había dado el mensaje de que podían conservar esa entidad, manejada por esas toldas en cabeza de Alejandro Ordóñez durante ocho años. La Casa de Nariño -para respetar los acuerdos- ternó a una de las suyas, la exmagistrada María Mercedes López, pero luego la Unidad Nacional no la apoyó en el Congreso.

La molestia que produjo ese episodio se evidenció en la carta que David Barguil, presidente de esa colectividad, le escribió a Santos acusando a su ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, de incidir en la campaña a favor de los candidatos liberales a pesar del compromiso que existía con ellos. En ese momento se decía que esa molestia podría incidir en temas clave como la reforma tributaria. Frente a ese escenario, muchos daban por descontado que los azules tendrían el Ministerio de Educación en ánimo de “desagravio”. En las toldas azules, sin embargo, insisten en que no hay la mínima pretensión burocrática con el actual gobierno. 

Pero no sólo los azules tenían los ojos puestos en ese cargo. Muchos nombres sonaron en las últimas semanas. Uno de ellos fue el de Karen Abudinem, actual secretaria de educación, y ex subdirectora del ICBF. Pero se podría entender como un nuevo premio a Cambio Radical, dada su cercanía con la casa Char y el vicepresidente Germán Vargas Lleras. 

A la vez, en los círculos del Gobierno crecía el rumor de que María Lorena Gutiérrez, exministra de la Presidencia y una de las mujeres de confianza del presidente Santos, volvería de la Embajada en Alemania para liderar esa cartera.

Otro de los que sonaban era el exdirector del Sena, Alfonso Prada. El excongresista había renunciado a su cargo como director del Sena para acompañar la campaña del plebiscito, pero ante la derrota en las urnas que vivió el Gobierno el pasado 2 de octubre, su nombre quedó en veremos.

Y en el listado estuvieron: Isabel Segovia, ex viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media; Óscar Sánchez, exsecretario de Educación de Bogotá; Mauricio Vega Lemus, gerente de la campaña por el Sí y presidente de la Cámara de Comercio de Pereira, y José Manuel Restrepo, rector de la Universidad del Rosario.

Fueron 43 días, un mes y medio, los que el Ministerio de Educación estuvo en condición de interinidad. Este viernes, el presidente Santos nombró a la economista barranquillera Yaneth Giha Tovar

El nombramiento se filtró a los medios de comunicación a las 9:30 de la mañana. A las 10:00, Armando Benedetti, el presidente del Partido de la U, ya estaba elevando cohetes y pregonando un triunfo para su partido el nombramiento de la barranquillera: “Esta vez con más fuerza, intensidad e identidad siento que @partidodelaucol está representado en gobierno de la paz de @JuanManSantos”, fue su trino. 

Puede ser que Benedetti quisiera mostrar gestión ante sus colegas y dar a entender que consiguió mantener la cuota de representación del partido, pues Gina Parody alguna vez fue senadora de La U y en el Gobierno se le siguió identificando con los colores del partido que fundó Santos en el 2005. 

Porque otros congresistas de La U ni la conocían ni sabían que era militante del partido. Por el contrario, la ven como una de las tecnócratas que el presidente Santos ha promovido en su gobierno y que han tenido que ser adoptadas por el partido de la U, como pasó con Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa, y Cecilia Álvarez, exministra de Comercio Exterior.

Yaneth Giha tiene más rasgos de pertenecer a este segundo grupo. Estudió en el Mary Mount de Brarranquilla, es economista de Los Andes y Máster en estudios de la guerra del King‘s College de Londres, y en estudios políticos de la Javeriana.

No es ninguna novata en cargos técnicos dentro del Estado, pero sí puede tener poca experiencia en los asuntos de su nueva cartera. Fue subdirectora de defensa y seguridad del Departamento Nacional de Planeación, asesora del viceministro de Defensa Andrés Soto y del viceministro de Educación Javier Botero. 

Esa lista no oculta que Yaneth Giha es del corazón del presidente Santos y de su círculo más cercano. Trabajó con él desde cuando era ministro de Defensa (2006-2009), años después fue viceministra de Juan Carlos Pinzón. Ni tampoco su amistad y su cercanía con Gina Parody, quien fue su jefe, y la exministra Cecilia Álvarez, su paisana. 

20 de agosto de 2014. El presidente Juan Manuel Santos, posesiona a la ministra de Educación Gina Parody, la directora de Colciencias Yaneth Giha, y el actual director del Sena, Alfonso Prada.  

La cuarta barranquillera en llegar al gabinete de Santos tendrá las riendas de uno de los ministerios señalados por el Gobierno. Yaneth Giha venía de dirigir la política en investigación, innovación y tecnología, como directora de Colciencias, y ahora tendrá a cargo la ambiciosa política de educación, que según el plan de Desarrollo (2014-2018) sienta las bases para que en el 2025 Colombia sea el país mejor educado del continente. Tendrá que ejecutar un presupuesto de 31 billones de pesos, aproximadamente. 

Pero su aterrizaje se produce en un momento complejo para el ministerio. Cuando Santos la presentó en sociedad, Fecode, el sindicato de maestros públicos, completaba 24 horas de paro. Y el relevo se produce después de que su antecesora quedó sacrificada, y en conflicto frente a la Iglesia católica, las cristinas y evangélicas por cuenta de las cartillas de educación sexual escolar.

Puede ser un mensaje tácito del presidente Santos, ahora, cuando la palabra “género” está despertando álgidas controversias, que la presencia de la nueva ministra pueda bajar la efervescencia y la polarización que este asunto ha generado en el país. Seguramente buscará recomponer las relaciones del Ministerio de Educación con los sectores más conservadores de la sociedad.

La semana pasada, Yaneth Giha fue una de las invitadas en la comitiva del presidente Santos a Londres, donde fue huésped de honor de la Reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, y es probable que allí, entre amigos, se hubiera sellado el nombramiento. No sería extraño. A María Lorena Gutiérrez la nombró ministra de la presidencia a más de treinta mil pies de altura, en el avión presidencial.    

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