Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 10/18/2015 8:55:00 PM

Palacio de Justicia: una infame versión de oídas

Un documento inédito indica que cinco desaparecidos del Palacio de Justicia habrían sido conducidos a Praga para ser mostrados, tiempo después, como guerrilleros que recibían instrucción subversiva. Una insólita historia.

A 20 días de cumplirse 30 años de la cruenta toma del Palacio de Justicia se conoce un documento que se mantuvo oculto 29 años. Allí se establece una nueva hipótesis sobre el destino de algunos  de los desaparecidos o una macabra versión de oídas que se comentó en su momento para darles alguna esperanza a los familiares de los desaparecidos.

Se trata de un testimonio juramentado ante la Notaría 29 de Bogotá, que rindió José Guarín, papá de Cristina, una de las desaparecidas del Palacio, quien trabajaba en la cafetería del edificio en el momento de la toma.

El documento está fechado el 18 de septiembre de 1986 y en él Guarín dejó constancia de la información que recibió respecto al supuesto triste desenlace de la toma del Palacio de Justicia. En ella relató cómo oficiales de la Armada y el Ejército Nacional le hicieron llegar un mensaje según el cual su hija y cuatro personas más detenidas tras la toma habrían sido conducidas en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana a Praga (hoy capital de la República Checa).

Según el mensaje de los militares, una vez en territorio eslavo, las cinco personas serían abandonadas, con la decidida intención de que las autoridades de la hoy disuelta Checoslovaquia las deportaran. Al regreso a territorio colombiano, serían procesados penalmente como guerrilleros que habían viajado a la ‘cortina de hierro’ en forma clandestina, para recibir instrucción militar insurgente. Supuestamente, la Embajada de Colombia en ese país de Europa del este era conocedora de los hechos y colaboraría en la concreción de la misión.

En el documento en el que se deja constancia del mensaje, a la sombra de propios y extraños desde 1986, se hace referencia al compromiso que adquirió el padre de Cristina Guarín para no revelar los nombres de sus informantes y el contenido de este mensaje. Al menos la segunda parte de esa versión resultó siendo claramente falsa. Lo que en su momento parecía abrir la esperanza de encontrar a sus seres queridos, se convirtió para las víctimas en un macabro juego de manipulación.

Hasta hoy las autoridades judiciales han ignorado la existencia de ese documento. Semana.com conoció su contenido, al que no se sabe si tildar de revelador o de infame. Quién sabe si el verdadero ojetivo era llevar a los familiares de los desaparecidos a buscar en los lugares equivocados.

¿Cómo llegaron a las fuentes militares?

Un abogado que los familiares de Cristina Guarín identifican como de apellido Arboleda habría servido de enlace. Él era conocido de la familia, por haberle arrendado un local a José María, padre de la mujer desparecida. Conocedor de la supuesta versión sobre el paradero de su hija, el jurista llamó a don José para citarlo en su oficina, donde los dos oficiales les relatarían lo ocurrido con la joven estudiante de ciencias sociales.

Uno de esos uniformados era el coronel Eduardo Arévalo, en ese entonces jefe de prensa del Ministerio de Defensa. Pero el ansiado encuentro pactado para el 17 de septiembre de 1986 no se pudo llevar a cabo. Un desperfecto mecánico que sufrió el carro en el que se desplazaba impidió que el padre de Cristina y su hijo menor, René, llegaran a tiempo a la oficina que el abogado había abierto en Chapinero, en el nororiente de Bogotá. Los Guarín jamás pudieron entrevistarse personalmente con el coronel Arévalo y su supuesto acompañante de la Armada.

Pese a la desazón por el infortunio, los familiares de la joven desaparecida no se fueron con las manos vacías, pues el abogado Arboleda les hizo saber del mensaje que supuestamente prepararon para ellos. Fue entonces cuando José María y su hijo René se enteraron de los aparentes planes de las autoridades para incriminar a Cristina y a otras cuatro personas con una supuesta vida criminal que no podía ser demostrada.

Al día siguiente, José María y su hijo se desplazaron hacia la Notaría 29 de Bogotá. Allí se produjo la versión juramentada en la que quedó la huella del desconocido episodio. Casi 30 años después, una hoja amarillenta y empolvada es el único testimonio vivo de la escena, que para los mismos hermanos Guarín continuaba oculta en los claroscuros de la memoria.

Esperanzado en obtener provecho de la información, el padre de Cristina Guarín se comprometió a mantenerla en secreto, hasta recibir la autorización de sus fuentes para revelarla. Don José murió el 19 de febrero del 2001 –más de 15 años después de los hechos– y ni entonces ni ahora, ni él ni su familia, recibieron indicación alguna de los militares.

A casi tres décadas de los luctuosos hechos, la incertidumbre sigue siendo la misma y la indignación creciente. Semana.com entrevistó a René Guarín, exmiembro del M-19 y hermano de la desaparecida Cristina, pero a la vez testigo de excepción de este inédito documento.

Dijo que no se acordaba mucho de los detalles del testimonio de su padre y agregó que esta declaración pone en evidencia cómo desde esa época fueron presa de la manipulación de los militares. Al revelar el contenido de la declaración, dice, pretende invitar a los uniformados que conocen la verdad a que la digan sin miedo y sin reservas.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.