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| 6/3/2010 12:00:00 AM

Obama y gobernadora de Arizona acuerdan colaborar pero mantienen diferencias

Durante media hora estuvieron reunidos para debatir sobre este controversial tema.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, y la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, se mostraron hoy de acuerdo en que la situación del sistema migratorio en el país es "inaceptable", en una reunión en la Casa Blanca.

La cita, de más de media hora y a puerta cerrada, solicitada por la gobernadora, tenía como objeto exponer los respectivos puntos de vista sobre el sistema migratorio y, especialmente, la ley estatal de Arizona que convierte en delito ser inmigrante ilegal.

Obama ha criticado en numerosas ocasiones como "mal encaminada" esa ley de inmigración, que ha apuntado que puede conducir a la discriminación racial.

Por contra, la gobernadora, que firmó la ley que entrará en vigor el próximo 29 de julio, opina que es necesaria para hacer frente a los problemas de violencia y de seguridad fronteriza que padece su estado.

En declaraciones a la salida de la reunión, Brewer describió el encuentro como "muy cordial" y aseguró que Obama y ella acordaron "colaborar para encontrar una solución" al problema de la inmigración ilegal, si bien saben que no van "a estar de acuerdo en algunos asuntos hasta que se resuelvan otros".

Por su parte, en un comunicado para informar sobre las conclusiones de la reunión, la Casa Blanca indicó que el presidente y la gobernadora concluyeron que "la falta de acción para remediar a nivel federal el sistema fallido (de inmigración) es inaceptable".

Ambos abordaron la decisión anunciada la semana pasada por la Casa Blanca de desplegar 1.200 soldados de la Guardia Nacional en la frontera con México y su petición de 500 millones de dólares al Congreso para mejorar la protección de la frontera.

Esa iniciativa se ha interpretado como un intento de la Casa Blanca por complacer a los republicanos para recabar su apoyo a una reforma migratoria que los demócratas apoyan pero a la que se resiste la oposición.

Brewer expresó su satisfacción por que la mayoría de esos recursos vayan a destinarse a su estado.

Por su parte, Obama, según la Casa Blanca, apuntó que acciones como esa "han aumentado la presión sobre las organizaciones de tráfico ilegal", si bien precisó que "las medidas de seguridad por sí mismas no solucionarán el fallo en las fronteras".

Buena parte de la conversación, según coincidieron Obama y Brewer, se dedicó a que el presidente estadounidense reiterara su apoyo a una reforma migratoria exhaustiva, algo de lo que, según la gobernadora, el mandatario "está muy convencido".

El presidente, según la Casa Blanca, instó a la gobernadora a apoyarle para lograr un respaldo bipartidista a esa reforma y "poner en marcha el tipo de soluciones inteligentes, sensatas y efectivas" necesarias para remediar el problema.

En varias ocasiones, el presidente ha recordado que para sacar adelante la medida necesita el apoyo de legisladores republicanos, pues los demócratas solos no tienen los votos necesarios para aprobarla en el Congreso.

Según la Casa Blanca, Obama también reiteró su preocupación acerca de la ley de Arizona, incluida la posibilidad de que dé pie a que una serie de estados se sientan también tentados de introducir sus propias medidas migratorias, de modo que haya sistemas diferentes según el territorio que se pise.

Hasta el momento, más de veinte estados se plantean poner en marcha en sus respectivos territorios leyes de inmigración similares a la de Arizona.

Esa medida cuenta con el apoyo de la mayoría de los estadounidenses, según las encuestas.

El presidente estadounidense ha dado instrucciones al Departamento de Justicia para que examine la ley y determine si hay base para llevarla a los tribunales por anticonstitucional, aunque hasta ahora ese órgano no se ha pronunciado y, según Brewer, el asunto no se abordó en la reunión.

Mientras el presidente y la gobernadora se reunían, en el exterior de la Casa Blanca se celebraba una manifestación de varias decenas de personas contra la ley de Arizona y para exigir a Obama una reforma migratoria exhaustiva.

Según declaró a Efe el manifestante José Campos: "venimos a expresar nuestro desacuerdo con una ley que criminaliza a la gente que viene por un sueño, el sueño americano. Vengo a exigir a Obama que tome cartas" para la reforma.
 
EFE.
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