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| 6/28/1993 12:00:00 AM

¿OCHO ES SUFICIENTE?

La negociación de la pena de Jorge Luis Ochoa puede convertirse en el primer éxito efectivo de la política de sometimiento.

¿OCHO ES SUFICIENTE?
HACE DOS AÑOS Y MEDIO la justicia inició una carrera contra el tiempo para poder mantener tras las rejas a uno de los
principales miembros del cartel de Medellín. El esfuerzo no fue en vano. El viernes de la semana pasada un juez sin rostro condenó a Jorge Luis Ochoa a 19 años de prisión por los delitos de enriquecimiento ilícito y concierto para delinquir. La batalla jurídica arrancó el 19 de febrero de 1991, cuando el hermano mayor del clan Ochoa se sometió a la justicia acogiéndose a los beneficios de reducción de penas, expedidos por el Gobierno del presidente César Gaviria.
Desde cuando Ochoa pisó la cárcel de ltaguí, la justicia colombiana comenzó a recopilar todas las pruebas judiciales que había en su contra tanto en Colombia como en el exterior. La tarea no fue fácil. Si bien los hermanos Ochoa hacían parte del eje del cartel de Medellín, una cosa era bien clara: ellos sólo habían participado en el negocio con el envío de grandes cargamentos de droga a los Estados Unidos y a Europa, y además ajenos a los actos de terrorismo. Y en un negocio donde se mueven miles de millones de dólares era bien díficil probar cuanta era la partieipación de Jorge Luis Ochoa.
Por eso, lo único que se conocía en ese momento del hermano mayor de los Ochoa era que en 1985 , junto con Gilberto Rodríguez Orejuela, sindicado de liderar el cartel de Cali, hahía estado dos años en prisión en España. La politía española los capturó y en ese momento Estados Unidos inició una batalla jurídica para lograr su extradición y juzgarlo por el asesinato de Barry Seal, un agente de la DEA infiltrado ell la organización del cartel de Medellín. Al final, los abo gados de Ochoa ganaron ese primer round y Jorge Luis Ochoa fue enviado a Colombia, donde se le adelantaba un proceso por contrabando de reses de lidia. Cuando llegó a Colombia fue condenado a 24 meses de prisión en la cárcel de La Ternera en Cartagena.
Quince meses después fue capturado de nuevo. Fue conducido a la cárcel de La Picota de Bogotá, donde debía cumplir una pena de 22 meses por el contrabando de reses de casta. Otra vez el gobierno de los Estados Unidos enfiló baterías para lograr su extradición -mecanismo que meses antes había sido suspendido por la Corte Suprema colombiana- y mientras se libraba esta segunda batalla jurídica, fue puesto en libertad el 30 de diciembre del 87, en uno de los escándalos jurídicos más grandes de los últimos años.
Después de quedar libre, se escondio y sólo se volvió a saber de su suerte cuando manifestó su voluntad de entrega. En su confesión ante el juez sin rostro, Jorge Luis Ochoa fue bien claro:"Fui traficante, pero jamás terrorista". Y agregó que desde 1980 se lucro del negocio de la exportación de cocaína.
A partir de esa confesión, la justicia comenzó a armar el rompecabezas que le permitiera demostrarle que sí había las pruebas suficientes para mantenerlo en la cárcel. Un año y medio después de estar en prisión, Jorge Luis Ochoa solicitó a la Fiscalia General de la Nación la negociación de su pena, invocando una figura jurídica del nuevo Código de Procedimento Penal conocida como "terminación anticipada del proceso".
Sólo seis meses después, la Fiscalía decidió llevar a cabo este proeeso. Durante este tiempo logró reunir una serie de pruebas que se clasifiearon en tres grandes bloques. El primero recopila toda la intormación aportada por los gobiernos de Estados Unidos y España. El segundo lo conforman las pruebas recogidas en Colombia, y un tercer bloque lo constituve el caso del laboratorio de Tranquilandia, que fue considerado por los autoridades como el más grande centro de acopio de cocaína que tenía el cartel de Medellín.
Con esta información, el viernes pasado el vicefiseal Francisco Sintura y un juez sin rostro de Medellín, enfrentaron a los abogados y a Jorge Luis Ochoa en la cárcel de Itaguí. Durante la audiencia, el narcotraficante le entregó a las autoridades un documento en el cual amplio su confesión y brindó una serie de pruebas de su participación en el negocio del tráfico de cocaína, que en cifras redondas pasaba de las dos toneladas.
Por su parte, la Fiscalía tenía en sus manos pruebas suficientes para de mostrar la participación de Jorge Luis Ochoa en el envio de grandes cargamentos de coca a los Estados Unidos y a Europa. Todas esas acusaciones fueron aceptadas por los abogados de la defensa.
El punto más álgido de la negociación tuvo que ver con el laboratoírio de Tranquilandia. La Fiscalia tenía pruebas de que Jorge Luis Ochoa había sido uno de los principales socios en su construcción. Al final el narcotraficante lo aceptó. Manifestó que había participado en su construccion con el aporte de 500 mil dólares.
A medida que la diligencia transcurría, la Fiscalía fue cogiendo la sartén por el mango. Se acordó que la pena por los delitos anteriormente mencionados no podia ser menor de 18 años y medio de cárcel.La ley establece que por su entrega voluntaria tiene una rebaja de la sexta parte. Y por la confesión se le otorga otra rebaja de la tercera parte. Una vez hecha la resta, Jorge Luis Ochoa deberá purgar una pena de ocho años y medio de prisión y cancelar una multa de 100 salarios mínimos. Además se le impuso la entrega de bienes por valor de 2.000 millones de pesos. En este punto los abogados acordaron la entrega de una finca en las afueras de Medellín que está valorada en ese precio.
Una vez más como sucedió cuando se produjo la negociación con lván Urdinola, no faltarán quienes digan que la pena efectiva no es suficiente. Pero en justicia debe decirse que no sólo hay un importante progreso de la Fiscalía entre este caso y el de Urdinola, sino que hace dos años y medio, cuando comenzó la entrega de los hermanos Ochoa, nadie soñó que pasarían tanto tiempo en la cárcel. EI resultado del viernes pasado es tan importante, que puede decirse que si la fuga de Escobar fue el gran lunar de la política de sometimiento, la negociación con Jorge Luis Ochoa puede ser el primer gran éxito. -
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