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| 11/2/2012 12:00:00 AM

Octubre negro en Valle y Cauca

Con 18 muertos y 39 heridos en cinco hechos violentos ocurridos en menos de tres semanas, sin duda ese mes se convirtió en uno de los más sangrientos en el suroccidente colombiano.

Paradójicamente este viernes un medio local resalta como la nota más importante que "octubre fue el mes menos violento del año en Cali", capital del Valle. Ese titular contrasta con la realidad regional y pone sobre la mira que algo está pasando en materia de seguridad.

En efecto, Valle y Cauca son los departamentos más afectados por esta nueva ola de violencia que en menos de tres semanas sacudió la tranquilidad de la región. Los autores de ese régimen de terror son los mismos que desde hace varios meses, y años, tienen azotada a la región: las FARC, Rastrojos y Urabeños.

Esas organizaciones criminales fueron las encargadas de ejecutar masacres y atentados como los ocurridos en Buga, el pasado martes 30 de octubre, cuando varios hombres armados con pistolas automáticas asesinaron a cuatro personas.
 
Lo más aterrador es que muy al estilo de la violencia paramilitar, los criminales encapuchados llegaron hasta una finca de la vereda La Quiebra, arrodillaron a sus víctimas y les dispararon en la cabeza, frente a sus familiares. Las autoridades creen que esa masacre fue perpetrada por miembros de la columna móvil 'Alirio Torres' de las FARC, que opera en la zona.

Una masacre similar ocurrió el 18 de octubre, pero esta vez en Roldanillo, al norte del Valle. Allí una decena de hombres armados con fusiles, ejecutaron a cuatro miembros de una misma familia. El propio comandante de la policía Valle, coronel Nelson Ramírez, aseguró que esa acción "fue perpetrada por Los Urabeños".

El martes 31 de octubre, en plena fiesta de Halloween, nuevamente las FARC sacudió la tranquilidad del Valle. Esta vez fue en el municipio de Pradera, donde intentaron atacar con un petardo la estación de policía, ubicada a media cuadra del parque principal, que por cierto, esa noche estaba atiborrado de niños y adultos que a esa hora celebraban el día de las brujas.

El saldo de ese atentado fue de dos muertos y 35 heridos, la mitad de ellos niños. De no ser porque el artefacto explotó antes de tiempo, (al parecer, a los explosivistas les entró una llamada al celular que detonó el petardo), la tragedia hubiera sido peor. En este caso las autoridades nuevamente responsabilizaron a la guerrilla de las FARC y aseguraron que las dos víctimas fatales, eran los perpetradores.

Ayer, jueves primero de noviembre, se supo que en Timbiquí, Cauca, varios hombres armados ejecutaron una acción criminal a plena luz del día y al frente de la alcaldía. Las víctimas fueron dos jóvenes distinguidos como promotores culturales del pueblo y cuatro personas más resultaron heridas. Hasta el momento la Policía y la Armada no han podido establecer si el ataque fue ejecutado por la guerrilla o bandas criminales.

Ese acto sicarial se suma al doloroso episodio perpetrado por las Farc en Puerto Tejada, al norte del Cauca. El 29 de octubre emboscaron a ocho policías de carretera; la acción dejó como saldo seis patrulleros muertos y se cree que se trató de una retaliación, porque semanas atrás los uniformados reaccionaron al robo de un carro de valores y en el cruce de disparos dieron de baja o hirieron a uno de los asaltantes, también guerrillero.

Pero sin duda el problema más preocupante se presenta en Buenaventura, Valle, donde sólo en octubre sumaron 39 muertos, tres de ellos descuartizados, tiroteos en algunos barrios y hay reportes oficiales de Personería, sobre 259 personas desplazadas por causa de esas vendettas. El motivo de semejante violencia es producto de un enfrentamiento territorial entre una oficina de cobro conocida como 'La Empresa' y 'Los Urabeños'.

'La Empresa' es una franquicia criminal conformada por al menos 150 delincuentes que venden sus servicios a Los Rastrojos. Pero tras la captura y entrega de los jefes de esa organización, se cree que hay una puja interna por el control del tráfico de coca.

Todo ese problema de violencia tiene en alerta a las autoridades cívicas y policiales, motivó continuos consejos extraordinarios de seguridad, declaraciones de rechazo y la aplicación de típicas medidas especiales como prohibición del parrillero hombre en motos y ley zanahoria. Pero a juzgar por lo sucedió en ese 'Octubre negro', el problema requiere medidas ingeniosas y de fondo.
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