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| 4/16/2015 9:00:00 PM

Las alarmantes franquicias de bazuco en Bogotá

Ninguno de los cuatro puntos cardinales de la capital del país se salva del microtráfico.

El sector del Bronx en Bogotá es, para muchos, la mayor 'olla' que tiene el país. Un lugar en el que se unen las drogas, las armas, la indigencia y el virtual abandono del Estado. Este expendio de drogas -ubicado en el centro de la capital-, ha sido el objetivo a combatir de las administraciones locales de turno.

Lo han querido acabar, pero no han podido. Ahora el reto es más grande, pues ya son decenas de expendios los que inundan a Bogotá. Ninguno de los cuatro puntos cardinales de la ciudad se salva del microtráfico.

El bazuco es el estupefaciente que tiene más preocupado a la Policía Metropolitana. Esta droga, que se hace de los residuos que quedan de la cocaína, cada vez es más nociva. Los traficantes están haciendo mezclas letales para los cerca de 10.000 consumidores que se estima que hay.

Polvo de ladrillo, harina, detergente, insecticidas, cemento, gasolina, hueso molido, talco, vidrio, harina de trigo y químicos como la cafeína y la fenacetina son algunos de los productos utilizados por los vendedores para hacer rendir esta droga y poder diferenciarla.

Las combinaciones son tan perjudiciales que se cree que, después de consumirla por primera vez, en tan solo ocho días ya puede tener a alguien durmiendo en la calle. El bazuco se ha convertido en la opción más fácil para consumir, no solo por lo adictiva sino porque su bajo costo -entre 1.000 y 2.000 pesos- hace que cualquier persona pueda comprar una dosis.

El Centro de Investigaciones de la Policía Metropolitana de Bogotá lleva meses de investigación, en los que estudiaron 76 expendios donde venden bazuco en la capital. Con los resultados descubrieron que el microtráfico ya se salió de las manos y que el bazuco se ha vuelto un problema de salud pública.

La proliferación de la ‘olla’

El Bronx no está solamente en el centro de la capital. Según investigaciones, este centro abastece a expendios de ocho localidades de Bogotá, como lo son Barrios Unidos, San Cristóbal, Usme, Tunjuelito, Antonio Nariño, Puente Aranda, Kennedy y Suba.

El bazuco que maneja el Bronx es fácil de reconocer. Según las investigaciones, esta droga viene combinada con cafeína y fenaceticina, químicos que en exceso generan pérdida inmediata de conocimiento y un comportamiento violento e irracional en las personas.

“El Bronx se nos está proliferando, bien sea por las intervenciones de la administración o por una estrategia criminal de expansión de territorio y control de negocio en Bogotá”, advirtió un investigador y analista de la Policía Metropolitana.




Un nuevo Bronx

Aunque hay una parte de Kennedy que parece ser abastecida por el Bronx, hay seis expendios más en esta localidad, que parecen formar un gran centro de acopio que abastece a otros 13 puntos de la ciudad.

Kennedy crece en silencio. Sin que nadie se diera cuenta, muy en las entrañas de esta localidad está naciendo un nuevo Bronx. El bazuco de este sector también es característico, pues lo combinan solo con cafeína y la pureza de la cocaína puede llegar hasta un 70 %.

‘Camilo’ es el jefe de la organización. “Él es líder de una estructura delincuencial dedicada al tráfico de estupefaciente de pequeñas cantidades en Kennedy, que tiene incidencia también en la localidad de Bosa y ahora están tratando de entrar a Ciudad Bolívar”, afirmó la fuente anónima.

Hace dos años, ‘Camilo’ fue capturado. Sin embargo, desde la cárcel continúa con el negocio. “Esta estructura es fuerte, y tiene un bajo perfil muy bien protegido. Es un gran distribuidor en Bogotá”, resaltó el investigador.




Los que toman fuerza

En Suba -al noroccidente- el microtráfico también tiene fuerza. La estructura delincuencial de los ‘Paisas’ es la que tiene el control del territorio y está formando un gran centro. En este momento el ‘Paisa’ -el cabecilla principal- está en la cárcel, pero desde allá sigue teniendo control.  

En San Bernardo, al centro de Bogotá, son familias enteras las que manejan todo el negocio. Aún no es tan grande como Kennedy, pero cada vez toma más fuerza. “El año pasado hicimos una operación allá y nos dimos cuenta de que el control está en manos de familias. Hay niños que llevan bazuco en la calle... ¡Niños!”, alertó el general Humberto Guatibonza, comandante de la Policía Metropolitana.  

En la localidad Fontibón Doña Blanca, una señora de 85 años, es quien tiene el control del microtráfico. “A ella le han hecho allanamientos y la capturan, pero al final la vuelven y la mandan para la casa. Tres veces nos ha pasado lo mismo con doña Blanca. Me parece que la ley tiene mucha condescendencia con este tipo de casos, y hace que el negocio crezca sin control. No hay nadie que ponga un freno a esto”, aseguró el investigador consultado, que pidió reserva de su nombre.

Hay 16 expendios más en Usaquén, Chapinero, San Cristóbal, Tunjuelito, Ciudad Bolívar, Bosa, Fontibón y Kennedy, donde el bazuco que venden proviene de departamentos como el Meta y el Cauca. Expendios a los que, si no se les presta atención, también pueden empezar a expandirse.

El general Guatibonza explicó que para prevenir que esto continúe la Policía está trabajando con los entornos escolares. “Sabemos que los traficantes están mirando hacia ese lado. Ellos están buscando consumidores y saben que un joven puede ser una persona dispuesta a consumir. Hay que empezar desde los colegios”.

Hurto y droga, toda una cadena

La situación es más que preocupante. Hasta que el microtráfico no termine, el hurto tampoco acabará. Después de analizar todos los expendios, la Policía se dio cuenta de que las zonas de venta de estas sustancias son escenarios caracterizados por la violencia y por el hurto. Esto no es casualidad.

“La droga está sufriendo mutaciones tan grandes que ya no se puede ver la intervención desde una óptica policial. Esto ya no es solo un problema de la Policía, sino que se salió de las manos. Es un problema de salud pública. La gente se nos está muriendo en las calles consumiendo vidrio molido, polvo de ladrillo, talcos. La violencia y el hurto también se deben a esto”, aseguró la fuente.

En lo que va de este año han sido desarticuladas 12 bandas delincuencias dedicadas al tráfico de estupefacientes en pequeñas cantidades, y 152.524 gramos de bazuco han sido incautados. Sin embargo, este trabajo no puede ser solo de la Policía.

Es necesario que el microtráfico se empiece a mirar como un problema que compete a todos. A la Fiscalía, porque es el ente que judicializa; al Invima, porque es quien debe controlar los químicos con los que están mezclando el bazuco (levamisol, fenacetina, lidocaína, cafeína y aminopirina), y a la Alcaldía Mayor y el Gobierno.

La situación ya está más grande de lo que todos pensaban. Es el momento de que todos los sectores de la sociedad, empezando por las familias, busquen estrategias para prevenir que los consumidores aumenten, pues mientras exista quien consuma, existirá quien venda.
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