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| 1/7/1991 12:00:00 AM

OPERACION DE ALTO RIESGO

El ataque a Casa Verde puede tener mas implicaciones que la misma Constituyente.

Eran las 11:30 de la noche del sábado pasado cuando el general Humberto Correa Castañeda, comandante de la VII Brigada del Ejército en Villavicencio, recibió luz verde del Comando Superior del Ejército en Bogotá para atacar por tierra y aire a Casa Verde, la sede del estado mayor de las FARC en La Uribe.
La decisión se tomó después de analizar los informes de inteligencia recibidos por el Ejército en los que se comprobo que en el secretariado de la FARC se encontraban reunidos los comandantes de los distintos frentes de este grupo subversivo con sus jefes superiores Alfonso Cano, Manuel Marulanda Vélez, Raúl Reyes y Timoleón Gómez para analizar los resultados de las elecciones a la Constituyente.
Ademas, los hechos de las últimas semanas que dejó una fría y aterradora ola de violencia desatada por este grupo subversivo, llevó a que el Ejercito iniciara la segunda fase de la Operacion Centauro 90.
A las seis de la mañana del domingo 9 de diciembre, dos horas antes de que se iniciara la jornada electoral en el país, de la base área de Bogotá y de Villavicencio despegaron 46 aeronaves de combate con diez mil kilos de bombas que una hora mas tarde dejaron caer sobre la Cordillera Oriental, en los límites de los departamentos de Meta y Cundinamarca, donde está localizado Casa Verde. Mientras tanto, por tierra 500 hombres de la VII Brigada del Ejército de Villavicencio iniciaron su ataque a los diferentes campamentos que rodean a Casa Verde y que sirven de apoyo logístico al campamento principal. A las ocho de la mañana del domingo, La Uribe era una zona de guerra. Cerca de mil hombres de las FARC defendían su territorio mientras el Ejército trataba de apoderarse de él para acabar con un mito que se inició hace 26 años, cuando los comandantes de las FARC se ubicaron en esta región del país.
Las primeras informaciones oficiales dadas a conocer por el comandante del Ejército, general Manuel Alberto Murillo fueron contundentes: Casa verde fue borrada del mapa. El numero de guerrilleros muertos es incalculable y sólo terminaremos la operacion cuando toda la zona está, bajo el control de nuestros hombres. El general Murillo agregó que e ataque a Casa Verde se hizo luego de agotar todas las posibilidades de negociación pacífica en la búsqueda de un salida distinta al problema. Si ustedes revisan las cifras de las victima, inocentes de las últimas semanas que han perecido por los ataques demenciales de este grupo subversivo, entienden porque se llevó a cabo el operativo".
Las primeras informaciones oficiales dadas a conocer, señalaban que por lo menos 150 guerrilleros habían sido dados de baja. Y por el lado del Ejército 11 militares habían perdido la vida, entre ellos los tripulantes de un helicóptero que fue derribado por la guerrilla.
Todo parecía indicar que esta vez el Ejército había dado en el blanco como ocurrió hace 40 años en Marquetalia, Tolima. En esa oportunidad se desmanteló la base principal de las autodefensas, que posteriormente dieron lugar al nacimiento de las FARC. En ese operativo, realizado en 1954, el Ejército invirtió la fabulosa suma de 500 millones de pesos y se combatió durante 20 días para lograr el objetivo.
Sin embargo, la cabeza principal de ese movimiento de autodefensas, Manuel Marulanda Vélez, "Tirofijo", logró escapar con vida.
Por eso cuando los colombianos se acostaron el domingo en la noche, tenían la sensación de que esta vez a "Tirofijo" le había llegado la hora y que por fin se había desmantelado el reducto del principal grupo guerrillero del país. Ese que por un lado pregona la paz y por el otro realiza acciones espeluznantes como el asesinato de cinco indefensos niños en un ataque demencial a una furgoneta del Ejército que transportaba a los pequeños en Algeciras, Huila, después de haber asistido a una carrera ciclística. Pero los colombianos, al igual que el Ejercito y el Gobierno, fueron sorprendidos el lunes en la mañana, con la voz de Alfonso Cano uno de los cuatro comandantes de las FARC, que a través de un casete anunció que él y sus demas compañeros se encontraban sanos y salvos. Pero ahí no pararon las sorpresas. Cano leyó un comunicado de cinco puntos en el que dijo que es un infantilismo del señor presidente Cesar Gaviria que el mismo día y a la misma hora en que se supone que el pueblo colombiano iba a dar su voto por un cambio en las costumbres políticas de este país, se iniciara un operativo militar en gran escala contra quienes venimos luchando desde hace 27 años por el diálogo civilizado y por una salida política a los grandes problemas del país".
Y agregó que el presidente Gaviria sería el único responsable de que en Colombia se reactivara la guerra, porque las FARC responderían con fuego el ataque del Ejército colombiano. Este Gobierno dilapido la gran oportunidad que le ofrecio el país de hacer de la Asamblea Nacional Constituyente un escenario de paz. Su sectarismo excluyente genero la más alta abstencion de los ultimos años y en su intolerancia logro la reiniciacion de una guerra de imprevisibles consecuencias para el país".
En su comunicado a la opinión pública, Cano dio a conocer el primer parte sobre las consecuencias del combate que se libró en la zona de La Uribe. Datos totalmente opuestos a los entregados por los voceros del Ejército colombiano que el domingo por la noche anunciaban un parte de victoria y el desmantelamiento del principal grupo subversivo del país.
De los 150 guerrilleros muertos que anunció el Ejército, las FARC señalaron que apenas eran dos. Se derribó un helicóptero y se inutilizaron dos más. Y del anuncio de que Casa Verde había sido "borrada del mapa", se conoció que el lugar atacado por el Ejército había sido una zona conocida como El Pueblo, el lugar donde el secretariado recibe a sus visitantes y delegados del Gobierno. Este punto de encuentro, que fue atacado por los 40 aviones artillados y los 500 hombres del Ejército, se encuentra distante del campamento principal donde viven los comandantes de las FARC. Por ahora, en lo único en lo que se acertó durante el operativo, fue en la información de inteligencia.

Es cierto que desde el viernes de la semana pasada en Casa Verde se encontraban reunidos todos los comandantes de los frentes que conforman este grupo guerrillero. Esta reunión, además de esperar los resultados de la elección, tenía como propósito ultimar los detalles de una cumbre que pensaba realizar la Coordinadora Simón Bolívar con el fin de presentarle una propuesta al Gobierno sobre diálogo y paz, una vez conocidos los resultados de la Constituyente.

¿Qué ocurrió?
La ofensiva del Ejército el domingo en predios de las FARC hace parte de un operativo que se bautizó hace un mes con el nombre de Operación Centauro y que se inició con la toma de las instalaciones del llamado Estado Mayor del Bloque Oriental, conocido más como Embo de donde se dirigían y controlaban las operaciones militares de los 15 frentes que actúan en los Llanos Orientales. Pero al igual que en esta oportunidad, el Ejército no logró los resultados esperados. La misión era atrapar a varios de los comandantes de grupos allí reunidos para recibir instrucción militar. Cuando llegaron los soldados no encontraron a ninguno de los duros de las FARC y la operación se salvó porque Embo servía de apoyo logístico y militar de Casa Verde y estaba a las puertas del campamento principal, pues se calculaba que en solo cinco minutos se podía llegar por aire a las barbas de Cano, Tirofijo, Reyes y Gómez.
Lo que todos se preguntan es porqué la Operación Centauro, en la que se han invertido cerca de dos mil millones de pesos en desplazamiento de tropas, movilización aérea y mantenimiento de dos escuadrones de soldados en la zona, no arrojó los resultados que esperaban tando el Gobierno como la cúpula militar. SEMANA estableció que el Ejército elaboró un documento secreto sobre toda la zona donde opera las FARC , sus posibles rutas de escape, así como la infraestructura armada que posee para repeler un ataque como el que se montó con la Operación Centauro.
Los militares conocen, como la palma de su mano, los movimientos de este grupo subversivo. Saben que se moviliza en una área de 25 kilómetros cuadrados que esta comprendida entre la finca la Caucana, en la parte sur occidental, entre las veredas El Diamante y la Primavera, en la margen izquierda del río Duda y las quebradas Aguablanca y la Honda, en jurisdicción del municipio de La Uribe.
En esta labor de inteligencia, los organismos de seguridad del Estado establecieron que las FARC montaron todo un complejo de seguridad externa que está encargada de custodiar el campamento principal. Este servicio es prestado por 80 hombres que hacen turnos de dos horas durante las 24 horas del día. En el día se amplía la seguridad con 12 vigilantes, mientras que el resto del equipo de seguridad cumple labores de rutina como es el mantenimiento de trochas, limpieza de potreros y recolección de cosechas.
Pero la seguridad no para ahí. Existen tres puestos de observación. Uno en la parte nororiental que es vigilado por dos guerrilleros que se mantienen ocultos en trincheras subterraneas Otro localizado en el costado suroccidental, a 200 metros del campamenta central, que es custodiado también por dos hombres. En caso de un ataque, como el que efectuó el Ejército el domingo en la mañana, el movimiento subversivo tiene seis grupos de avanzada que tienen la misión de enfrentar a enemigo mientras los comandantes se ponen a salvo.
La primera avanzada está localizada en la zona de Aguas Blancas, a 4 minutos del campamento central, y está conformada por seis hombres. La segunda se encuentra en La Trocha, a 2 minutos del campamento. Esta parte de la seguridad cuenta con equipos y material bélico para responder un ataque anti-aéreo y es denominado "Plan de emergencia del secretariado". Los tres restantes puestos de observación tienen una misión más delicada. El primero tiene a su cargo la seguridad de los miembros que conforman el Secretariado de las FARC. El segundo debe cubrir la retirada de los comandantes y el tercero controla el acceso del personal que se dirige hacia Casa Verde.
La defensa montada por las FARC es tan compleja que en caso de fallar todos los demás dispositivos de seguridad, se construyó un túnel con varias ramificaciones, ubicado en la parte suroriental del campamento principal a unos diez minutos del mismo. Su compleja construcción posee orificios verticales hacia el exterior que sirven de protección de fuego anti-aéreo. Las ramificaciones tienen una longitud de 20 metros con una altura de 1.70. Este dispositivo de seguridad se encuentra ubicado en inmediaciones a los cinco helipuertos con que cuentan los comandantes y que solo se utilizan en caso de emergencia para poner a salvo a los comandantes que conforman el secretariado.
Los helipuertos estan localizados estratégicamente. Los dos primeros se encuentran en el costado nororiental a una distancia de 20 a 200 metros del campamento del secretariado. Los dos siguientes se construyeron en el costado sur y la distancia que hay entre ellos y el campamento principal es apenas de 100 metros. Y un quinto, localizado en la parte suroriental a unos 500 metros del secretariado y muy cerca del túnel de escape.
El lugar de vivienda de los comandantes cuenta con siete alojamientos que son custodiados por un nutrido grupo de guerrilleros. Tiene una casa de comunicaciones dotada de los mejores equipos de conunicación.
No contentos con este servicio, el secretariado contrató los servicios de un ingeniero para la construcción de varias repetidoras que permitan una mayor cobertura del territorio colombiano.
Allí viven Alfonso Cano, Raúl Reyes y Timoleón Jiménez. Manuel Marulanda tiene su casa aparte. Esta en la parte superior de la montaña y desde allí controla y vigila todos los movimientos de sus hombres. Es el campamento mas custodiado y el mejor dotado en armas y equipos de comunicación.
Con toda esta infraestructura de seguridad, las autoridades que tuvieron a su cargo la Operación Centauro creen que la vía de escape que utilizaron los comandantes de las FARC fue el tunel que los condujo directamente a los helipuertos. Pero consideran que estos no se utilizaron para salir de la zona por cuanto el Ejército tenía controlada la situación desde el aire y cualquier posibilidad de salir en helicóptero era una aventura suicida.
Lo que se presume es que la jefes guerrilleros decidieron utilizar la red de trochas que comunican al campamento con otros puestos de seguridad que en ese momento no habían sido copados por los soldados.
Sin embargo, a pesar de las explicaciones sobre las posibles vías de salida que, utilizaron los hombres fuertes de las FARC, en el aire flota un gran pesimismo por parte de varios de los encargados de llevar a cabo la Operación Centauro. Varios de ellos no se explican porqué los hombres duros de las FARC lograron escapar al cerco tendido por el Ejército, pues para ejecutar la operación se habian tomado todos los dispositivos necesarios que permitieran cerrar todas las vias de escape de Casa Verde. Y aun que no se atreven a aceptar que la operación del domingo está a punto de fracasar, varios de los milítares que estuvieron en esta misión consideran que se perdió una gran oportunidad para acabar de una vez por todas con el legendario mito de Casa Verde.
Al cierre de esta edición no había un pronunciamiento oficial por parte del Ejército, en el sentido de reconocer que el operativo militar no había tenido el éxito que se anunció el domingo en la tarde, cuando los colombianos cerraban las elecciones de los 70 miembros que conformarán la Constituyente. Por parte de las FARC, se pudo establecer que el Comando Superior de este grupo subversivo alertó a todos sus frentes en el país e hizo un llamado al ELN y al grupo que comanda Caraballo, disidente del EPL, para que acuertelaran a sus hombres con el fin de iniciar una ofensiva guerrillera en todo el país, en caso de que el Ejército continuara el operativo.
SEMANA estableció que el principal objetivo de la guerrilla, en caso de desatarse una guerra contra el Gobierno, es de nuevo el oleoducto que en meses pasados dejó perdidas millonarias, tanto en lo económico como en lo social. Sólo falta ver si el Gobierno continuara a la espera de los resultados anunciados militarmente o se dara un giro político que frene esta delicada situación.
Lo cierto del caso es que la Operación Centauro, que se realizó el domingo pasado, opacó el desarrollo de las elecciones a la Constituyente, que en sus dos últimas horas de votación pasaron a un segundo plano. Las revelaciones hechas por los comandantes del Ejército Nacional desplazaron el interés de los colombianos,que al final de la votació estaban pendientes de los resultados, pero con la oreja pegada a los radios a la espera de un parte de victoria de los jefes militares.
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