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| 8/10/1987 12:00:00 AM

OPINIONES SOBRE LA CONSTITUYENTE

SEMANA PUBLICA ALGUNAS OPINIONES SOBRE LA PROPUESTA DEL EXPRESIDENTE CARLOS LLERAS RESTREPO

Misael Pastrana Borrero
Entiendo la propuesta del doctor Lleras por etapas. Una primera etapa sería un acuerdo nacional, que me imagino que es entre diferentes sectores políticos. Luego sería una especie de consulta popular y luego una enmienda constitucional, con el fin de poder convocar una asamblea constituyente. Esto implicaría dos legislaturas ordinarias y constitución de la constituyente que haría las enmiendas que le sean propuestas.
No he sido amigo de esas propuestas formuladas en los últimos tiempos, porque se han pretendido adelantar sin el acuerdo nacional indispensable. Pero creo que si hubiera un acuerdo nacional, no sería necesario hacer tantos trámites, sino que el Congreso podría cumplir con las reformas que se insinúan. Con el presidente Lleras Restrepo hicimos una reforma a fondo, como fue nada menos que acabar con la paridad en las diferentes ramas del poder público y la alternación; abrir las compuertas al pluralismo político en el manejo del Estado, congelar el número de parlamentarios, transferir la iniciativa del gasto del legislativo al ejecutivo... Fue una reforma que se cumplió no obstante que era necesario el voto de las dos terceras partes en el Congreso y que la coalición de gobierno no tenía inicialmente mayoría.
Tuvimos acuerdo con la cabeza visible del MRL, el doctor López Michelsen, y con otros sectores, y a pesar de las dificultades salió adelante la reforma. Por eso creo que no son necesarias tantas vueltas y revueltas, sino hacer el acuerdo político para el que se necesita siempre la presencia del gobierno. En este punto aquí todo el mundo está de acuerdo, menos el gobierno que está en contravía con la opinión ciudadana.

Hernando Durán Dussán
A mí me parece interesante. Ya en el pasado tuve ocasión de apoyar la propuesta del doctor Alfonso López Michelsen para la creación de una asamblea constituyente, que le habría prestado un gran servicio al país, si la Corte Suprema de Justicia no la hubiera invalidado.
En las actuales circunstancias desearía estudiar un poco más el fondo de la propuesta formulada por el doctor Carlos Lleras, para saber cuáles son los alcances de ésta. Y creo que debe ser materia de un estudio por parte de la Dirección Liberal Nacional, pero para esto tendríamos que disponer de esa información.
Las otras asambleas constituyentes tampoco han sido afortunadas en el pasado. Por tal razón no creo prudente que nos embarquemos en una nueva, hasta no estar seguros del apoyo parlamentario para la misma, y de su eficacia en el orden constitucional y legislativo.

Alfonso López Michelsen
La iniciativa de convocar una Constituyente merece un detenido estudio. El doctor Esteban Jaramillo decía que un error es una verdad que se equivoca de fecha. Pienso que algo semejante ocurre con la Constituyente que propone el doctar Carlos Lleras Restrepo.
Hace diez años una propuesta semejante no estaba sometida al apremio de la situación de orden público y las de la justicia. Afloraban apenas los primeros síntomas de la descomposición que hoy ensombrece al país. Además, la elección de los constituyentes se iba a verificar simultáneamente con la de Congreso y pocos meses antes de la del Presidente de la República, y, de contera, iba a s¿r paritaria, no pudiendo elegir ningún partido más de un delegatario de los dos que vendrían por cada departamento. Regresar al régimen paritario, dentro del esquema gobierno-oposición, es hoy impensable. La convocatoria tomaría dos legislaturas: la de 1987 y la de 1988, y, para la elección de delegatarios, debería pensarse en un semestre más, o sea, que tomaría dos años y medio la puesta en marcha de la Constituyente. Dentro del estado de ánimo de la opinión pública, es un plazo demasiado largo para empezar a estudiar las reformas. El electorado preferiría que se pusieran en ejecución a la mayor brevedad posible, apelando al procedimiento tradicional de las dos legislaturas sucesivas para la expedición dé la reforma.
Para tal efecto están sobre el tapete las mismas iniciativas de 1979, que fueron declaradas inconstitucionales, y otras nuevas, por cierto muy valiosas, como la del consejero de Estado doctor Mora Osejo, que tiene la experiencia de una larga y provechosa carrera judicial.
Ampliando la Constituyente a otros temas menos urgentes que la reforma judicial, la iniciativa del doctor Lleras Restrepo puede traducirse en un instrumento útil para reformas de ajuste.

Jaime Pardo Leal
La Constituyente es una vieja fórmula que han inventado los gobiernos de la oligarquia para arreglar el desorder constitucional. Lo que podría ser una eficaz alternativa, pero no como la entienden los políticos, es decir, como un cenáculo repetitivo del Congreso en donde sólo tienen poder decisorio las cúpulas de los dos partidos tradicionales, sino como un instrumento a traves del cual tengan representación los cuadros políticos sin exclusión partidaria a través de una elección popular y por señalamiento de las organizaciones populares y de masas (juntas de acción comunal, concejos municipales, sindicatos, etc.). De este modo, se podría, en un organismo como el que se plantea, debatir los temas fundamentales que debe contener una constitución moderna y que sirva para ampliar los derechos ciudadanos.

J. Emilio Valderrama
Yo la comparto integralmente porque el Congreso hoy por hoy no es instrumento para reformar la Constitución. El Congreso no se reformaría a sí mismo porque acabaría con una serie de privilegios que han venido acumulándose a través de los años. Aspectos tan importantes como el número de congresistas, las calidades, las funciones, los viajes al exterior, los auxilios parlamentarios tendrán que ser necesariamente revisados y ese es un tema extraño para el mismo Congreso.
En lo que yo no estoy de acuerdo con el señor ex presidente Carlos Lleras Restrepo es en que ese esfuerzo, que implica un acuerdo entre todas las fuerzas políticas que defiendan el estado de derecho, es la limitación exclusiva a la reforma de la justicia, porque la crisis es total. Hay que aprovechar la Constituyente para una reforma de fondo.
Mientras tanto el Congreso no puede declararse de brazos caídos y tiene el desafío inmediato de las reformas sociales como la agraria y la urbana. Lo que nos indica que la legislatura que se inicia el 20 de julio tiene que recoger con responsabilidad la angustia que hoy se experimenta en los diferentes sectores sociales.

Eduardo Mestre Sarmiento
En primer lugar eso debe ser un acuerdo entre todas las fuerzas políticas como lo propone el doctor Carlos Lleras Restrepo.
En segundo lugar no se debe limitar a la rama judicial. Eso sería reformar sólo una parte y no la totalidad, que es lo que se debe hacer porque la justicia no es lo único que anda mal en el Estado.
En tercer lugar debe garantizar la participación de todas las fuerzas políticas incluyendo las nuevas.
En cuarto lugar debe ser elegida al tiempo que haya elecciones para Presidente de la República para 1990, para que permita discutir los temas de la Constituyente delante del pueblo y puedan ser aprobadas por voto popular.
Ya se hizo un intento cuando la pequeña Constituyente de Alfonso López Michelsen, que demostró que mientras hay voluntad política el Congreso puede aprobar iniciativas de esa índole. Podría convocarse una voluntad nacional para producir una gran reforma constitucional.

Alvaro Gómez Hurtado
El procedimiento de la Constituyente no es estrictamente necesario. Si se quiere cambiar la Constitución, lo cual tampoco es estrictamente necesario, se podría hacer a través del parlamento.
Lo que ocurre es que no hay voluntad política para reformar la Justicia. El país entero se ha resignado a que ésta no exista. Cuando hemos logrado reformar la Constitución para acortar los procedimientos, para crear el sistema acusatorio a través de los fiscales, para implantar la carrera judicial y para crear el Consejo Superior de la Judicatura, la Corte ha tumbado las reformas.
A través del Congreso el camino es largo, pero de todas maneras hay que transitarlo, así sea para convocar una Constituyente. A mí me gusta la Constituyente como un revulsivo. Se trata es de despertar la conciencia de los colombianos. Yo no le tengo miedo, no obstante el desajuste institucional que hoy existe. Es bueno poner a pensar a la gente aunque eso tenga algunos riesgos Soy un entusiasta de este mecanismo. Ya una vez la apoyé cuando era presidente López Michelsen y el ministro de Gobierno era Alfredo Araújo, sólo que esa reforma también la tumbó la Corte.

Rodrigo Marín Bernal
Yo comparto plenamente la iniciativa propuesta por el doctor Carlos Lleras. No obstante el ámbito de las competencias del organismo propuesto, a mi entender, debe ser mayor. La convocatoria de una asamblea constitucional con el encargo específico de realizar las reformas institucionales que el país demanda, obedece a la necesidad de sustraer del Congreso la toma de decisiones que éste, por diversas razones, no está en condiciones de adoptar.
La propia reforma de la institución parlamentaria, el estatuto de la oposición, la enmienda que el país espera de la administración de justicia, los complementos que demanda la descentralización en marcha, serían -a mi juicio- los temas capitales que ese cuerpo constituyente debe abordar. Los partidos deben tomar conciencia acerca de la trascendencia de esta propuesta creando, al mismo tiempo, las condiciones que son indispensables para llevarla adelante. Hay que purificar la democracia liberándola de las amenazas que sobre su porvenir gravitan. Y esta puede ser la última alternativa posible.
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