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| 5/10/1999 12:00:00 AM

OTRO GOLPE

Una declaración ante la Fiscalía de Jairo Aparicio, el cambista del cartel de Cali, le <BR>complica la vida de nuevo al ex ministro Alvaro Leyva.

El nombre del ex ministro Alvaro Leyva volvió a las páginas de los periódicos
nacionales la semana pasada a raíz de una reunión que sostuvo en España con José Noé Ríos, el ex
consejero de Paz del presidente Ernesto Samper. Según el diario El Tiempo, ''Leyva entró a España el
18 de marzo, procedente de Costa Rica, donde permanece asilado, y se hospedó durante cinco días en
la habitación 510 del Hotel Conde Duque".La reunión se volvió noticia no sólo por el hecho de haberse
realizado por fuera de Costa Rica _lo que supone que Leyva corría el riesgo de ser capturado por la
Interpol_, sino porque coincidió en el tiempo con la visita que el presidente Andrés Pastrana realizó a
ese país. Aunque el mandatario fue enfático en afirmar que en ningún momento hubo un acercamiento
con el ex ministro, para muchos no dejó de llamar la atención la coincidencia dados los problemas
que atravesaba el proceso de paz en Colombia y el papel trascendental que juega Leyva en él.Esa no
fue, sin embargo, la única coincidencia que se produjo durante esos días. Otra muy importante es que
mientras Leyva abandonaba temporalmente su asilo en Costa Rica _para cumplir una misión de paz,
según sus allegados_ en Colombia se entregaba a la justicia el hombre que tiene en problemas
judiciales al ex ministro. El 24 de marzo se presentó ante la Fiscalía General de la Nación Jairo
Aparicio Lenis, de quien el político conservador recibió en noviembre de 1994 un cheque por 49
millones de pesos de una cuenta en la que se manejaban dineros del cartel de Cali. Con la entrega de
Aparicio, cambista y testaferro del cartel de Cali, se dividieron las apuestas en torno de la suerte que
podría correr el caso Leyva. Dado que Aparicio había firmado en junio de 1998 una declaración en la
que corroboraba la versión dada por el ex ministro a la Fiscalía sobre el origen del cheque, hubo
muchos que pensaron que el testimonio de Aparicio serviría para cerrar definitivamente el caso contra
Leyva. Para otros, en cambio, la entrega del testaferro del cartel no haría otra cosa que complicar el
proceso contra el ex ministro. Al final ganaron los segundos. En su declaración ante la Fiscalía dentro
de la investigación por enriquecimiento ilícito de Leyva, Aparicio no sólo cambió su versión de los
hechos sino que acusó directamente al ex ministro de haber recibido el dinero a sabiendas de que
provenía de un conocido narcotraficante y que éste no correspondía a la negociación de repuestos para
las volquetas traídos por Earth and Space, la empresa de Leyva, de Rusia para las minas del Cerrejón
_como asegura este último_, sino a un préstamo. Según Aparicio, Leyva llegó a su oficina en la casa
de cambio El Dólar, en Cali, a solicitarle el préstamo porque estaba urgido de dinero, y fue testigo del
momento en que él llamó a Helmer 'Pacho' Herrera para pedirle el dinero. En ese momento el ex
ministro le habría dicho que como el ventilador del 8.000 estaba prendido él preferiría recibir la plata
del propio cambista. Sin embargo un documento firmado por el mismo Aparicio absolvía a Leyva. No
obstante, el hecho de que se tratara de un préstamo y no de un pago por un servicio es, según
Aparicio, lo que explica el cambio de su versión sobre el origen del cheque en su declaración ante la
Fiscalía. La única razón por la cual él firmó un documento avalando el testimonio de Leyva, según él,
fue la de recuperar el dinero que le había prestado al ex ministro cuatro años atrás, préstamo que
éste se había negado a pagar. Según su testimonio, a comienzos de junio de 1998 Leyva lo contactó
para ofrecerle el pago de los 50 millones de pesos siempre y cuando le firmara un documento
autenticado en el que corroborara su versión ante la Fiscalía. En ese momento el testaferro del cartel
estaba huyendo de la justicia, sindicado también del delito de enriquecimiento ilícito, y se encontraba
en el Ecuador. Por eso decidió acordar una cita con Leyva en la frontera para hablar del negocio. En
lugar de ir personalmente, sin embargo, el ex ministro decidió enviar hasta Ipiales a dos personas
de su confianza para que se entrevistaran con Aparicio. Este último, a su vez, mandó a un primo a la
primera reunión con los enviados de Leyva. Y al volver le dijo _de acuerdo con su testimonio ante la
Fiscalía_ que aquellos venían acompañados por un grupo de cuatro personas armadas, "que tenían
pinta de guerrilleros". Por eso los encuentros se habrían realizado en Tulcán y no en Ipiales. Finalmente
Aparicio recibió el dinero y firmó el documento, movido, según él, por la difícil situación económica
en la que se encontraba. En últimas, dijo, fue víctima de una extorsión por parte de Leyva y sus
representantes. La versión de Aparicio coincide con las declaraciones rendidas a la Fiscalía por Darío
Echeverry Monsalve, Gerardo Mondragón Arana y Carlos Alberto Hormaza, socios y funcionarios de
Cominco e Imigua, las empresas con las cuales se realizó el negocio de las volquetas rusas. Estos
últimos se presentaron a la Fiscalía en los últimos días de febrero y los primeros de marzo y
aseguraron, entre otras cosas, que el representante legal de Earth and Space nunca les suministró
ninguna clase de repuestos y que solamente les aportó la mano de obra requerida durante el período de
garantía del negocio. Todos los respuestos, según ellos, fueron adquiridos a la firma Maquesa, que no
sólo se los ofrecía más baratos sino que tenía un stock suficiente para cubrir todas sus necesidades.
Los representantes de Maquesa, a su vez, le dijeron a la Fiscalía que ellos, en efecto, le habían
suministrado a Cominco repuestos, partes y asistencia técnica.

Yo te desmiento, tú me desmientes

SEMANA consultó la versión de Alvaro Leyva sobre las acusaciones de Aparicio y obtuvo respuesta a
través de algunos de sus allegados. A través de éstos el político conservador mantiene su versión de
que el cheque que le fue entregado por Aparicio a finales de 1994 correspondía al pago de las
diligencias realizadas por él para la adquisición de repuestos para las volquetas vendidas a las firmas
Cominco e Imigua y a la búsqueda de nuevos negocios, y no a un préstamo como asegura Aparicio
en su versión ante la Fiscalía. Y mucho menos de un préstamo financiado con recursos de los
narcotraficantes. Todo eso, según el ex ministro, es una invención de Aparicio, y que es muy cómodo
en este momento poner de testigo a un hombre muerto, como Helmer 'Pacho' Herrera.En su defensa,
los allegados de Leyva no sólo dicen que tanto Aparicio como sus socios o empleados en Cominco e
Imigua _Echeverry, Mondragón y Hormaza_ mintieron al decir que en ningún momento Earth and Space
les había suministrado repuestos para las volquetas traídas desde Rusia, sino que ellos allegaron al
proceso documentos que indican lo contrario. Y que fueron esas operaciones las que dieron lugar al
pago por parte del cambista. No obstante lo anterior, Leyva reconoce que en junio de 1998, después de
rendir indagatoria ante las autoridades para responder por el presunto delito de enriquecimiento
ilícito, le devolvió el dinero a Aparicio. La explicación que da Leyva es que después de ser llamado por
la Fiscalía él buscó a Aparicio para que le aclarara el origen del famoso cheque por 49 millones de
pesos. Según el ex ministro, Aparicio se negó a dicha petición hasta tanto le cancelara la plata que le
había prestado. Leyva le insistió que para él la plata recibida no correspondía a un préstamo sino al
anticipo de dineros para la búsqueda de repuestos para las volquetas que él le había vendido a Cominco
e Imigua en El Cerrejón. Pero que estaba dispuesto a devolverle dichos dineros a Aparicio con tal de
que aclarara el origen del cheque y explicara que se trataba de una operación comercial y no de
dineros provenientes de actividades ilícitas. El cambista le habría dicho que estaba dispuesto a firmar
la declaración pero que por ningún motivo se presentaría ante la Fiscalía. Y acordaron la entrega de
dinero a cambio de la declaración. La familia Leyva recogió el dinero y envió a Nariño a dos personas
cercanas al ex ministro, acompañadas por algunos de sus colaboradores. Ninguna de esas
personas, según la versión de la familia, estaba armada, y todas ellas estarían dispuestas a
presentarse ante la Fiscalía para corroborarlo.¿Prestamo o negocio?Hasta aquí es evidente que hay
dos versiones totalmente encontradas sobre los hechos relacionados con el cheque por 49 millones de
pesos que Leyva recibió de Aparicio en noviembre de 1994. Y que cuando muchas personas creían que
el proceso por enriquecimiento ilícito contra el ex ministro estaba a punto de cerrarse, lo cierto es que
todavía queda mucha tela por cortar. La Fiscalía tendrá que recorrer todavía un largo camino para
probar cuál de los dos está diciendo la verdad.Y es que los acontecimientos derivados de la versión de
Aparicio después de su entrega, y de las respuestas de Leyva, aportan nuevas incógnitas al proceso.
Una de las más evidentes, sin duda, es el porqué hasta el momento nadie se había referido al pago
realizado por la familia Leyva a cambio del testimonio de Aparicio. Y cuáles pueden ser las
implicaciones jurídicas de ello. Es evidente que a los ojos de la opinión este acto aparecerá como el
pago por una coartada. Al fin y al cabo, si como ha sostenido siempre Leyva, los dineros eran producto
de un negocio lícito y cierto, no se ve la razón para que se hubiese decidido devolver el dinero
después de cuatro años de recibido. Ni siquiera si, como se sugiere, hubo de por medio una
extorsión. En realidad las dos partes alegan lo mismo. La una diciendo que si no pagaba no podría
contar con un elemento que consideraba vital para su defensa. Y la otra, que si no firmaba no podría
recuperar un dinero que legítimamente le correspondía.Sobre el porqué nunca se le dijo a la Fiscalía
que detrás de la primera versión de Aparicio hubo una exigencia de dinero, la defensa sostiene que
en ningún momento hubo oportunidad para ello y que además dicho punto no hacía parte del litigio.
Tanto la presentación del documento como el pago se realizaron _según ella_ después de que Leyva
rindiera su indagatoria ante los fiscales. Y en ningún momento se le preguntó al ex ministro, o a
cualquiera de los testigos, el origen de la declaración de Aparicio. Lo cierto es que han transcurrido
más de 10 meses desde el momento en que se realizó el pago y durante todo ese tiempo se han
allegado numerosas pruebas al proceso.Lo paradójico del caso, según la defensa, es que de aceptarse
el testimonio del cambista del cartel la esencia del caso podría cambiar. De reconocerse que Leyva
recibió el dinero en calidad de préstamo, y que _a pesar de la demora_ finalmente lo canceló, ya no
habría lugar al delito por el cual se le sindica, que es el de enriquecimiento ilícito. Salvo que, por
supuesto, se comprobara relación alguna con el narcotráfico. A pesar de eso la defensa seguirá
teniendo como principal argumento el de que la plata fue recibida como pago por una operación
comercial completamente lícita y que Leyva desconocía el origen del cheque. No le esperan, de todas
maneras, unos buenos días al ex ministro conservador. Después de haber escampado durante varios
meses a los enredos jurídicos, con su asilo en Costa Rica, su intermediación en el proceso de paz y
su reciente visita a España, con la declaración de
Aparicio se le viene encima un nuevo chaparrón. nMientras Leyva estaba en España en Colombia se
entregaba el principal testigo en su contra Aparicio dice que se trató de un préstamo personal y no de
un asunto de negociosLa defensa de Leyva dice que si se devolvió la plata, no hay delito de
enriquecimiento ilícito
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