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| 2/18/2017 12:00:00 AM

El incendio por el precio a la gasolina

Las relaciones entre los mandatarios locales y el gobierno nacional entraron en alta tensión, por culpa de la caída en el recaudo de la sobretasa a la gasolina. ¿Cómo resolver este lío técnico con repercusiones políticas?

Para los colombianos es claro que el desplome del precio del petróleo ha tenido graves consecuencias económicas, lo que se ha visto reflejado en diferentes escalas. Al gobierno le significó una caída en la renta petrolera del orden de 23 billones de pesos, y le implicó apretarse el cinturón, es decir recortar el gasto. La crisis también repercutió en los ciudadanos de a pie, por distintas vías. La principal es la reforma tributaria que el gobierno tuvo que presentar para compensar los menores ingresos fiscales. El aumento del IVA y de otros impuestos –como al consumo– es la cuota que están poniendo los colombianos para sobrellevar la crisis del petróleo. Y no hay que olvidar que los más de 400.000 accionistas de Ecopetrol han resultado duramente afectados, pues los títulos de la petrolera han perdido gran valor.

El asunto viene a cuento porque la semana pasada estalló un incendio en las regiones, a raíz de la disminución en el recaudo de la sobretasa a la gasolina, un ingreso muy importante pues está destinado a financiar planes de transporte e infraestructura. Los alcaldes responsabilizaron a una resolución del 30 de diciembre, mediante la cual el Ministerio de Minas y Energía certificó el nuevo valor de referencia de los combustibles, sobre el cual se debe cobrar dicha sobretasa.

En el caso de la gasolina motor corriente, por ejemplo, que el valor (para efectos de sobretasa) que estaba en 5.078 pesos por galón pasó a 3.663 pesos. Es decir, al bajar la base sobre la que se cobra el impuesto, caerá de manera significativa el recaudo. Los alcaldes pusieron el grito en el cielo, encabezados por el de Bogotá, Enrique Peñalosa, y el de Medellín, Federico Restrepo, pues la caída podría ser de más de 500.000 millones de pesos al año. Solo a la capital de la República le significará 120.000 millones de pesos menos y en Medellín de alrededor de 30.000 millones de pesos.

Pero, más allá de la entendible preocupación de los mandatarios locales, hay una realidad tozuda. Desde el segundo semestre de 2014 hasta el cierre de 2016, el precio del petróleo ha caído 42 por ciento y esto ha tenido como consecuencia una reducción del 28 por ciento, aproximadamente, en la gasolina. Precisamente, esto es lo que quedó recogido en la certificación expedida por el ministro de Minas, Germán Arce.

El problema es que desde 2009, las regiones venían cobrando la sobretasa sobre una misma base (5.078 pesos), sin tener en cuenta lo que estaba sucediendo con el precio del petróleo en el mercado. Aunque el Ministerio de Minas actualiza cada mes los valores de referencia, la certificación para efectos de la sobretasa estaba prácticamente congelada. En otras palabras, los consumidores estaban pagando más.

El ministro Arce afirma que lo correcto era sincerar los valores, para que en adelante el cobro de la sobretasa sea más transparente para los consumidores que son quienes pagan este impuesto. Cabe anotar que solo el 47 por ciento del precio final de la gasolina corresponde al ingreso al productor. El resto tiene que ver con márgenes que se distribuyen en la cadena y con los impuestos nacionales y territoriales.

Tras la molestia de los mandatarios locales, lo cual tensionó la relaciones entre las regiones y el gobierno central, el presidente Juan Manuel Santos pidió encontrar una salida. “Ministros de Hacienda y de Minas, reúnanse con alcaldes y gobernadores para hallar solución a la sobretasa a la gasolina”, trinó el jefe de Estado.

La salida no es tan sencilla, pues se trata de recursos vitales para los municipios. Aunque en algunas ocasiones se han escuchado quejas sobre el deficiente manejo de estos dineros, en general han servido para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos por la vía de la movilidad.

La solución que se busca es, manteniendo el principio de sincerar los valores de los combustibles, atenuar el golpe para las regiones. Una de las ideas es extender el tiempo (tomar más meses) para calcular el valor promedio que sirve de base para la sobretasa. Esto podría amortiguar la caída a las regiones.

Lo cierto es que, ante la cruda realidad de los menores precios del petróleo, todos tienen que estar dispuestos a poner, lo que incluye a las regiones, cuyos mandatarios locales tendrán que buscar otras fuentes de recursos para sus obras. En medio de este debate, no hay que olvidar que los consumidores deberían ser los más favorecidos, pues si pagan los platos rotos cuando los precios suben, lo justo es que también se beneficien cuando caen. n

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