Viernes, 20 de enero de 2017

| 1998/08/24 00:00

OXIGENO POR FAVOR

El caso de Ingrid Betancourt puede acabar favoreciendo a los 110 parlamentarios que absolvieron a Samper.

OXIGENO POR FAVOR

Hasta ahora la opinión pública se había acostumbrado a que los parlamentarios a quienes metían en enredos judiciales eran los que habían contribuido a la absolución de Ernesto Samper. Por eso sorprendió que dos pesos pesados del otro bando, Ingrid Betancourt y Enrique Gómez Hurtado, fueran asociados con un delito de prevaricato dentro del mismo caso la semana pasada. El sustento de este cargo sería que los dos, en compañía del industrial Hernán Echavarría, habrían firmado una carta solicitando fondos para "cambiar el gobierno" el 21 de mayo de 1996. Hernán Echavarría ha negado que se trate de su firma, pero sus compañeros de carta lo confirman. Este documento fue revelado por el contralor David Turbay como una prueba de que Ingrid Betancourt prejuzgó, puesto que 23 días después de firmar la carta votó para que Samper fuera acusado ante el Senado. El contralor David Turbay hizo esta denuncia, según él, como colaboración con la justicia para rebajar su pena. La Fiscalía ha dicho que evaluará si realmente se trata de una colaboración, pero esta tesis hasta ahora no tiene mucha acogida. El Presidente, por su parte, manifestó que lo que quedaba claro, más que un prevaricato, era la confirmación de la existencia de una conspiración para derrocarlo. No hay la menor duda de que Ingrid Betancourt, Enrique Gómez y Hernán Echavarría querían cambiar el gobierno hace dos años. Lo afirmaban todos los días en los medios de comunicación. Lo que no es tan claro es que esto sea una conspiración. Para comenzar, por lo menos la mitad de los colombianos quería lo mismo. Y más que un llamado a la rebelión o a la insubordinación militar, lo que buscaban era crear una fuerza política para producir la renuncia del Presidente y su reemplazo por las vías establecidas por la Constitución.Tampoco hay ninguna duda de que Ingrid Betancourt prejuzgó en el caso de Ernesto Samper, eso le quedó clarísimo a todas las personas que oyeron sus discursos durante el llamado juicio al Presidente. El problema ahí es que el 90 por ciento de los parlamentarios tenía su voto decidido, para un lado o para el otro, incluso antes de iniciar el juicio. Por lo tanto el prejuzgamiento era colectivo. Por otro lado prejuzgar no es necesariamente prevaricato, sobre todo en el caso de los parlamentarios. Según el Código Penal se incurre en prevaricato cuando un empleado oficial profiere resolución o dictamen contrario a la ley. En el juicio a Samper, a pesar del voto acusatorio de Ingrid Betancourt y otros 43 congresistas, no hubo resolución o dictamen en contra del Presidente. La decisión mayoritaria fue la de absolverlo, por lo tanto no hubo fallo y sin fallo no hay prevaricato. El Código Penal no establece el grado de tentativa para el delito de prevaricato, para que se tipifique es necesario que se consume. Además de lo anterior como un juicio a un presidente es necesariamente político, los criterios jurídicos son menos estrictos. Si en el juicio de O.J. Simpson uno de los miembros del jurado dijera con anterioridad al veredicto que consideraba a Simpson un "asesino" inmediatamente sería descalificado. En un juicio a un presidente, cuando es adelantado por el Congreso, todo los parlamentarios dicen lo que se les da la gana sin que les pase nada. Esta imposibilidad de configurarle un delito a Ingrid Betancourt, paradójicamente, puede ayudar a sus contendores que votaron por absolver a Ernesto Samper. Tan subjetivo es acusar a los 110 congresistas por haber absuelto al Presidente como acusar a Ingrid Betancourt por tener un juicio formado en su contra antes de conocer las pruebas. Los dos casos tienen un ingrediente político evidente, y las decisiones políticas no pueden ser medidas con el rasero de las jurídicas. Como sea, a la Corte Suprema de Justicia llegará el caso de Ingrid Betancourt. Esa será la instancia que decidirá si en materia del voto en el juicio al Presidente la posición del alto tribunal será: "O todos en la cama, o todos en el suelo".

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