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| 5/14/2013 12:00:00 AM

‘Pacho’ Santos arremete con otra valla

Esta vez compara a ‘Iván Márquez’ con un político asesinado por las FARC en el 2000, Diego Turbay Cote.

El precandidato presidencial del uribismo Francisco Santos cree en el adagio que dice que “a quien no quiere caldo se le dan dos tazas”. Su campaña prepara una segunda valla publicitaria que toca una de las fibras más sensibles de la política en medio de los diálogos de paz en la Habana: el lugar de las víctimas. 

Semana.com tuvo acceso a una segunda pieza publicitaria que promete, al igual que la primera, revelada por este medio, una álgida controversia. En la primera valla, Francisco Santos comparó a Iván Márquez, uno de los jefes de las FARC que están en la mesa de diálogo con el Gobierno, con el extinto narcotraficante Pablo Escobar.

En esta nueva publicidad, a un lado está una cara poco conocida, la de Diego Turbay Cote, un político de Caquetá que fue asesinado por la guerrilla en el 2000. Al otro lado está, otra vez, Márquez. Y en medio de los dos hay un letrero que dice: “Adivine quién no podrá llegar al Congreso porque lo asesinaron las FARC”. 

La segunda valla reemplazará en los próximos días las 16 primeras que fueron instaladas en Cartagena, Bogotá, Ibagué, Medellín, Tunja, Duitama, Montería, Cali, Barranquilla y Soledad.

¿Quién fue Diego Turbay Cote?

La elección de Turbay Cote como víctima no fue al azar. Aunque existen otras víctimas de la guerrilla, él encarna la tragedia de toda una familia exterminada por razones políticas.

Su caso es tal vez uno de los capítulos más escabrosos de la historia del poder en Caquetá: en diciembre del 2000, la temida columna Teófilo Forero de las FARC retuvo en la carretera a Diego Turbay Cote y seis personas más, entre ellas su mamá, Inés Cote de Turbay. Todos iban a la toma de posesión de un amigo, el alcalde de Puerto Rico. Los bajaron del auto y fueron fusilados en plena carretera. Del episodio hay unas fotografías escalofriantes. 

Tres años atrás, otro hermano de Diego, Rodrigo Turbay Cote, había muerto durante un secuestro por las FARC. Fue así como ese clan político fue exterminado en la región. Todo por el interés de las FARC de hacerse al dominio del departamento.

Una de las personas señaladas por este episodio ha sido el excongresista Luis Fernando Almario, a quien la Procuraduría inhabilitó por haber favorecido a la guerrilla y a los paramilitares a cambio de su apoyo político. Sin embargo, el caso de los Turbay Cote sigue en la impunidad. 

Paradójicamente, Diego Turbay Cote, en el momento de su asesinato integraba la Comisión de Paz del Congreso que se reunió con Manuel Marulanda Vélez en la búsqueda de acuerdos.

La apuesta de ‘Pacho’ Santos.

Para Francisco Santos, el objetivo de la valla es desmentir a la guerrilla cuando dice que sus integrantes son víctimas, pero no victimarios.

“Aquí se habla de la masacre de la UP, pero no se habla de las masacres que cometieron las FARC contra los partidos Liberal y Conservador. En Urabá no se habla de los asesinatos de los esperanzados, exguerrilleros del EPL que se desmovilizaron y fueron asesinados por las FARC. Se trata de mostrar otra cara de la moneda: que ellos ejercieron la violencia política”, dice Santos. 

El mensaje de la valla, que apela a la indignación, está en consonancia con una petición que hizo, casualmente esta semana, la hermana de Diego, Constanza Turbay. En una entrevista con El Tiempo, desde el exilio, la única sobreviviente de la familia rompió su silencio y dijo que perdonaba a las FARC sólo “si nos dicen la verdad y nos reparan”. 

El mensaje es claro: Hay una porción de la sociedad, según las encuestas, que está de acuerdo con el proceso, pero no con el hecho de que los guerrilleros no paguen cárcel o vayan al Congreso (el 69 % de los encuestados, según la encuesta Colombia Opina, de Ipsos, y el 78 % en la más reciente de Gallup). A ese porcentaje es al que el ex vicepresidente le habla.

Además, aunque en La Habana todavía el tema de las víctimas no está en discusión, se prevé que será difícil de abordar. Mientras tanto, la estrategia de Francisco Santos pretende minar la confianza en el proceso de paz para cobrar políticamente un eventual fracaso. 

Al respecto Semana.com le preguntó qué pensaba del proceso, después de que el excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo les pidió a los precandidatos uribistas que no se opusieran, sino que lo apoyaran. “Yo creo que hay seguir con el proceso, pero exigir rectificaciones. Pero esas rectificaciones serían tan profundas, que las FARC no las aceptarían”, dijo. 

En todo caso, Francisco Santos sigue jugando duro. Esta vez escogió un mensaje en el que probablemente encontrará menos resistencia, pues aunque se supone que un proceso de paz debe conducir a la participación política, su mensaje recuerda que eso tiene un alto precio: la memoria de las víctimas. Aunque seguramente habrá quien diga también que está aprovechando para pescar en río revuelto.
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