Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/09/12 00:00

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Los dos últimos casos de posible filtración de información privilegiada a comisionistas de la Bolsa, llevaron a las autoridades a extremar medidas de seguridad para garantizar la transparencia del mercado de valores.

Para la justicia es muy difícil demostrar el uso indebido de información privilegiada en el mercado financiero acostumbrado a convivir con los rumores.

En menos de un año se repitió, en pleno corazón de la Bolsa de Valores, una escena que puso nervioso al mercado de negocios en Colombia. El primer caso ocurrió el 5 de septiembre de 2003, cuando al parecer se filtró el dato de inflación a agentes financieros privados, antes de ser anunciado oficialmente por el Dane. El segundo fue el 30 de agosto pasado, cuando todo parece indicar que algunos operadores de la bolsa sabían con anticipación que Philip Morris International iba hacer una oferta pública para comprar Coltabaco e hicieron uso indebido de esta información privilegiada para salir a hacer transacciones que dispararon el valor de las acciones hasta en 40 por ciento, dos días antes de que se anunciara públicamente la oferta. El caso ya pasó a ser investigado por la Fiscalía para determinar si, en efecto, hubo uso indebido de información privilegiada.

¿Qué fue lo que sucedió en estos dos casos que tienen convulsionados al mundo financiero y a las autoridades? En el primero existen unas grabaciones que podrían ser la única 'prueba reina' que tiene la Fiscalía sobre la filtración de la cifra de inflación en agosto del año pasado. Son 250 horas de grabación de conversaciones entre comisionistas de bolsa y entre ellos y las tesorerías de los bancos, que siempre están pendientes del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que el Dane publica el día 5 de cada mes. Si alguien conoce el dato de la inflación antes de ser público puede hacer mucha plata comprando en la bolsa los Títulos de Tesorería (TES) que se sabe van a subir o vendiendo los que se prevé que van a bajar.

En la mañana de ese viernes 5 de septiembre, de acuerdo con varias fuentes, un funcionario de uno de los bancos sospechó que el dato de inflación podía haber sido filtrado anticipadamente y se comunicó de inmediato con el Ministerio de Hacienda, cuyos funcionarios alertaron al director del Dane, César Caballero Reinoso. Eran las 11:30 de la mañana. "Yo sí recibí la llamada de Hacienda. Pero como yo supongo que no trabajo con criminales, en ese momento decidimos hacer público el dato de inflación en la rueda de prensa, a las 2:30 de la tarde. Eso es lo que yo recuerdo, le dijo a SEMANA el director del Dane.

Según uno de los investigadores del caso, en esas tres horas que transcurrieron, antes de dar a conocer la inflación en la rueda de prensa, se hicieron las llamadas telefónicas del comisionista ofreciendo el dato a los diferentes funcionarios de las tesorerías de los bancos y a otros corredores de bolsa.

La justicia obtuvo las grabaciones por iniciativa del presidente de una de las firmas de valores que se vio comprometida en el escándalo. Como es usual en estas firmas de comisionistas, como medida de precaución y seguridad se graban las conversaciones que sostienen los corredores con los clientes. Luego, los investigadores, asesorados por expertos en finanzas, seleccionaron las grabaciones que tuvieran algún indicio de prácticas irregulares y se dieron cuenta de que un comisionista les dio el dato de la inflación a varios colegas, a funcionarios de bancos y les aseguraba que tenía buenas conexiones con el Dane.

Como la investigación está en curso, se omiten los nombres de los comisionistas, de los bancos y de sus funcionarios de tesorería involucrados, aunque vale la pena señalar que algunos de los que resultaron directamente relacionados con el caso fueron desvinculados de las entidades. En una de las llamadas el comisionista utiliza un lenguaje inusual en el mercado de valores. Al parecer habla con uno de sus colegas. Eran las 12:30 del día del 5 de septiembre: " Mire, tenemos la información pero hay que pagarle al del Dane. ¿Con cuánto va a contribuir?... ¿Cuánto vale?... No sé, 5 palos, 10 palos, 15 palos. ¿Cuánto puede dar usted?... ¿El dato es real?... Sí, confíe en mí".

A la una de la tarde del mismo día el comisionista habla esta vez con una funcionaria de tesorería de un banco: "Tú sabes que yo te ayudo con el dato de inflación siempre... ¿Cuál es el dato?... Cuando me compres te digo la verdad pero necesito un favor... necesito que me prestes un papel por favor... ¿Cuál es el dato?... Punto treinta y uno. ¿De verdad?. Reconfirmado y de fuente de al lado del Dane. O sea, confía en mí. Es un amigo que trabaja allá... ¿De verdad?... Sí, pero por favor no le cuentes a nadie... Ah, bueno, no le cuento a nadie". Las personas que aparecen en las grabaciones reconocieron ante el fiscal anticorrupción que esas eran sus voces.

Después de escuchar estos diálogos no quedaba ninguna duda. Algo grave ocurrió en el mercado financiero ese 5 de septiembre del año pasado. De acuerdo con las declaraciones rendidas por varios corredores de bolsa, sospechaban de tiempo atrás que alguien estaba recibiendo el dato de inflación antes de que se hiciera público. Como el comisionista Ricardo Caballero Azuero fue mencionado por varios de sus pares como una de las personas que primero tuvo el dato anticipado de la inflación, SEMANA quiso conocer su versión de los hechos, pero éste se limitó a decir telefónicamente: "No tengo idea de lo que me está hablando". Caballero, de 34 años, especialista en finanzas, se capacitó en la Bolsa de Valores de Colombia durante seis meses en los aspectos legales, financieros y éticos del oficio.

Quienes conocen el mercado bursátil saben que la mayoría de corredores de bolsa no sobrepasan los 35 años. Se escogen muchas veces por su buena aptitud comercial y por el manejo del estrés que conlleva la euforia del mercado de valores en donde se mueven millones en pocos minutos. Por ejemplo, hoy en día, en la Bolsa de Colombia se mueve casi un billón y medio de pesos al día en Títulos de Tesorería de la Nación (TES). Los más viejos en este negocio aseguran que lo que puede estar pasando es que algunos operadores del mercado, a todos los niveles, aprovechan las debilidades del sistema para obtener muchas ganancias, aun sin reparar demasiado en los límites éticos. Pero de ahí a demostrar el uso indebido de una información privilegiada para obtener beneficios es muy difícil. Por algo ha pasado un año de la investigación y no ha habido sanciones ni mucho menos detenciones. Para la Fiscalía no es tan evidente que el Dane filtró la información, que le pagaron a alguien por filtrarla o que algún comisionista utilizó indebidamente esta información privilegiada para provecho propio o de terceros. O sea que tal y como van las cosas en el expediente, lo que se ha logrado demostrar hasta ahora es que hubo un rumor que cundió rápidamente en el mercado.

Sin embargo, a partir de este escándalo, el superintendente de Valores, Clemente del Valle, extremó las medidas de control de las 41 firmas de comisionistas en la bolsa. No sólo impuso la obligación de grabar todas las negociaciones, sino que además prohibió el uso de celulares, beepers y Avantel en las mesas de negociación. Tampoco ahora es permitido 'chatear' vía Internet. Del Valle además convocó a todos los presidentes de las firmas comisionistas a una reunión el martes de esta semana para comprometerlos en el manejo de un mercado más transparente y a promover altos estándares de conducta ética y profesional.

Y por parte del Dane, los cinco técnicos que conocen el dato final de la inflación tienen ahora que reunirse de 4 de la madrugada a 6:30 para evitar alguna filtración. Nadie sale por ningún motivo, no pueden usar celulares y son grabados con cámara de video todo el tiempo. Mientras tanto, las autoridades reguladoras como las Superintendencias Bancaria y de Valores intentan ponerse de acuerdo para coordinar sus actuaciones con la justicia y poner fin a estas maniobras de prácticas irregulares en un mercado de cuya transparencia depende en buena parte la economía del país.

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