Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/05/06 00:00

PALABRA DE DIOS

LOS POLITICOS LE DICEN A MONSEÑOR CASTRILLON QUE EN DINEROS CALIENTES EL NO PUEDE LANZAR LA PRIMERA PIEDRA.

PALABRA DE DIOS

Si hay algún personaje de la Iglesia que haya sido controvertido en los últimos años es el arzobispo de Bucaramanga, monseñor Darío Castrillón. Luego de más de un año de silencio, el pasado Domingo de Ramos abrió la boca desde el púlpito y arremetió contra la clase política por recibir dinero de delincuentes para llegar al poder. "Tenemos un Parlamento que nos da vergüenza presentarlo ante el mundo _dijo en la homilía_. Es un Parlamento en el que no son excepciones los hombres que se unieron con el crimen, que bebieron champaña con los criminales para tener el dinero del crimen y con eso tener el poder ".No es la primera vez que la Iglesia se pronuncia al respecto ni que el arzobispo de Bucaramanga incursiona en los temas políticos. Incluso algunos, argumentando que monseñor Castrillón había solicitado a los liberales creyentes que votaran en blanco en las pasadas elecciones, piensan que el ruido que está haciendo la Iglesia por la crisis política es una especie de conspiración de sotanas. La verdad es que no es la primera vez que la Iglesia opina en sus púlpitos en contra de un gobierno, ni que monseñor Castrillón pide a los creyentes que se abstengan de votar por un candidato. En 1982 también lo hizo. En esa ocasión dijo a sus feligreses que no apoyaran a Alvaro Gómez Hurtado porque él quería implantar el divorcio en Colombia.Estos antecedentes, sin embargo, no frenaron la tormenta de críticas que recibió el arzobispo la semana pasada. El lunes siguiente a su homilía, el presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Rivera, se fue lanza en ristre contra monseñor Castrillón. Entre otras cosas lo acusó de haber recibido narcolimosnas y de haber estado visitando al narcotraficante Carlos Lehder en la famosa Posada Alemana en las afueras de Armenia. Por su parte, el presidente del Senado, Julio César Guerra Tulena, afirmó la semana pasada que debería revisarse el concordato para que los prelados no puedan opinar más en los púlpitos sobre la vida política del país.El contraataque del arzobispo no se hizo esperar. El miércoles de la semana pasada desvirtuó una a una las acusaciones de Rivera. Entre otras cosas dijo que opinaba de la crisis política actual porque ese tema había incursionado en su campo, en el moral. Luego afirmó que demandaría penalmente a Rivera por calumnia, pues él nunca había conocido ni recibido dinero de Lehder, que si eso era cierto se lo tendrían que probar. El problema es que existe una foto comprometedora en la que monseñor Castrillón se encuentra en una charla en la Posada Alemana junto a Lehder. A este respecto, el arzobispo dijo que se trataba de un encuentro fortuito en una reunión de turismo en dicho lugar. Ante acusaciones de una narcolimosna en esa época dijo en su momento que cuando se recibían esos dineros "eso no es una cosa mala si es el fruto de la conversión". Con esos antecedentes muchos creen que monseñor Castrillón no era a quien le correspondía tirar la primera piedra en el escándalo del proceso 8.000.El debate no parece haber concluido ahí y seguramente continuará dando de qué hablar. Monseñor Castrillón sigue muy firme en su posición y aunque Rivera se retractó en parte de lo que había dicho, algunos miembros de la clase política parecen estar dispuestos a librar una batalla contra la Iglesia. Esto no preocupa a los prelados, pues como lo dijo el arzobispo la semana pasada en Viva FM: "Si la Iglesia sobrevivió a Nerón sin concordato, no creo que la propuesta de Guerra Tulena acabe con nosotros".

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